"Gracias a su exclusiva fórmula la cucaracha que come el cebo propaga un efecto contaminante dentro del nido que acaba con otras cucarachas. Sólo hay que colocar en el suelo los cebos para que su eficacia exterminadora comience a actuar: La cucaracha come del cebo y cuando vuelve al nido, extiende su efecto contaminando a otras cucarachas, durante 3 meses, las 24 horas del día. No mancha, no huele ni desprende vapores. "
(Extraido de las instrucciones de un insecticida)
Wednesday, February 28, 2007
EROS VERSUS THANATOS
Durante el clímax de la película Monster´s Ball, una desesperada Halle Berry y un perplejo Billy Bob Thornton pegan un polvo tremendo, movidos por el deseo de la primera de olvidar el dolor tras la ejecución de su pareja. Es habitual encontrar, en las estampas que pintan el apocalipsis, grupos de humanos enredados en orgías ante la inminente llegada del fin de los tiempos y que durante las catástrofes se disparen los índices de natalidad. No es descubrir nada mencionar la capacidad catártica del sexo: al igual que el electroshock o la verbena, se trata de un procedimiento que, desde antiguo, se utilizan para mezclar cielo y tierra, con la intención de que las cosas vuelvan a su ser. Lo interesante es su utilización como instrumento de defensa frente a la muerte. Porque nos guste o no, igual que las aves son animales voladores, los humanos somos animales lógicos; e, igual que el albatros de Baudelaire (majestuoso en el cielo, torpe en la tierra), nuestra (no tan poderosa) razón, de cuando en cuando, se enfrenta con problemas irresolubles que provocan un cortocircuito en nuestras entendederas: La muerte quizás sea el más difícil de todos, porque ante su presencia no hay argumentos que valgan.
Cuando escribo "cortocircuito", escribo angustia, ansiedad, depresión y toda una serie de dolencias de las que, desgraciadamente, hablamos con la misma familiaridad que del vecino del cuarto. Por ello resulta confortante que el instinto nos haya dotado de una válvula de escape tan poderosa: una voz atávica y sabia que nos susurra “El espectáculo debe proseguir…”
Cuando escribo "cortocircuito", escribo angustia, ansiedad, depresión y toda una serie de dolencias de las que, desgraciadamente, hablamos con la misma familiaridad que del vecino del cuarto. Por ello resulta confortante que el instinto nos haya dotado de una válvula de escape tan poderosa: una voz atávica y sabia que nos susurra “El espectáculo debe proseguir…”
Sunday, February 25, 2007
EL TRAJE NUEVO
Tanto le habían insistido sobre la importancia de aquella entrevista para su carrera que sus nervios terminaron por resentirse. Su novia no paraba de recordarle que los dueños de la multinacional eran gente muy seria y aunque él estaba capacitado para el puesto, sería una lástima perderlo por culpa de su atuendo desastrado. Así, pasó los días previos a la cita revisando su armario en busca de un traje que expresara las cualidades de diligencia y capacidad de trabajo en equipo que exigían en la oferta; pero ninguno le resultaba adecuado. A la desesperada, corrió a unos almacenes de ropa en pos del traje que necesitaba. Halló uno perfecto y muy caro. Sin embargo, de regreso a casa, le asaltó la duda de si realmente aquel traje reflejaba el esfuerzo que estaba haciendo para lograr el puesto.
Al día siguiente, mientras le estrechaba la mano, sacó pecho para que el director de recursos humanos se fijara en la etiqueta del precio, que no había retirado de la solapa de su chaqueta.
Al día siguiente, mientras le estrechaba la mano, sacó pecho para que el director de recursos humanos se fijara en la etiqueta del precio, que no había retirado de la solapa de su chaqueta.
Tuesday, February 13, 2007
Sunday, February 11, 2007
HOSPITAL
Resulta contradictorio que, un edificio destinado básicamente a la administración de drogas, no disponga ni un centímetro cuadrado para el consumo de tabaco.
Thursday, February 08, 2007
Tuesday, February 06, 2007
INERCIA
Despierto. Qué gusto da amanecer sin despertador. ¿Amanecer? ¿Por qué, entonces, no entra luz por la ventana? Joder, son las cinco y pico de la mañana. En fin, media vuelta y a seguir dormitando. No. Mi cuerpo aún no se ha enterado de que hemos cambiado de horario. A ver como lo engaño ahora. Pienso en mis antiguos compañeros de oficina, fichando a tan tempranas horas y la desagradable sensación de que tu cabeza se va a estrellar contra el teclado de un momento a otro. No funciona. Recuerdo, entonces, mis noches incómodas, en las que hubiera pagado una fortuna por un rato de sueño: aquella, en el glaciar de Gredos, en que pasamos una tormenta tres personas bajo una capa de agua, o la fiesta en la que me emborraché demasiado y hube de esperar en el coche, tiritando de frío, hasta que un amigo decidió volver a casa o la noche en vela dentro de una cama que no me correspondía preguntándome qué hago yo aquí. Intento incluso meterme en el pellejo del yonqui que descansa en el cajero de la esquina. Y nada. Mejor enciendo la radio y sintonizo la Cope para saber lo mal que está el país. No me apetece porque, la verdad, tampoco se está nada mal debajo del edredón cuando no tienes otra obligación salvo la que tú te exijas. Me empieza a apetecer un cigarrillo. Venga, va, mejor me levanto y así a provecho más el días... zzzzzzz
Sunday, February 04, 2007
¡O ELLA O YO!
- No es que no me toques, Alfonso, hace meses que ni siquiera me miras. Esto es demasiado humillante. ¡O ella o yo!
- Deborah, no llores más, joder. Lograrás que salten los sensores de humedad y después no hay dios que los ajuste.
Mientras, Amanda, ajena a todo, se contoneaba en una esquina de la estancia, moviéndose al ritmo de alguna melodía inaudible.
- ¡O ella o yo! -El robot aspiradora se apresuró a retirar el cigarrillo que Deborah, acababa de aplastar en el cenicero. Alfonso observó el rostro de su esposa que, bajo el reflejo morado de las diez lunas sintéticas, semejaba un maniquí de cera a medio derretir. Y no pudo evitar que su mirada huyera en dirección de las caderas de Amanda.
Tan pronto escuchó, a su espalda, el chasquido del teletransportador, se lanzó en brazos de Amanda dando de bruces contra el suelo: Había vuelto a olvidar que no se puede estrechar a un holograma.
- Deborah, no llores más, joder. Lograrás que salten los sensores de humedad y después no hay dios que los ajuste.
Mientras, Amanda, ajena a todo, se contoneaba en una esquina de la estancia, moviéndose al ritmo de alguna melodía inaudible.
- ¡O ella o yo! -El robot aspiradora se apresuró a retirar el cigarrillo que Deborah, acababa de aplastar en el cenicero. Alfonso observó el rostro de su esposa que, bajo el reflejo morado de las diez lunas sintéticas, semejaba un maniquí de cera a medio derretir. Y no pudo evitar que su mirada huyera en dirección de las caderas de Amanda.
Tan pronto escuchó, a su espalda, el chasquido del teletransportador, se lanzó en brazos de Amanda dando de bruces contra el suelo: Había vuelto a olvidar que no se puede estrechar a un holograma.
Thursday, February 01, 2007
GRABBA GRABBA TAPE
Dado que me acabo de quedar en paro, tiro de archivo.
http://www.diagonalperiodico.net/article3012.html
http://www.diagonalperiodico.net/article3012.html
Tuesday, January 30, 2007
DISTURBIOS
Según se han empeñado en publicitar los medios de comunicación, hay disturbios en el pueblo de Alcorcón. Una vez más la cantidad de espacio a rellenar en informativos, debates y tertulias propicia la invención de fenómenos que no son tales. Los periodistas harían bien en seguir el ejemplo de Carlos Pumares que, en cuando notaba que no había nada que rascar, pinchaba el Riders On The Storm o el Bolero de Ravel, dando por terminado su programa de radio.
Porque una refriega entre macarras de barrio no me parece noticia para abrir informativos y desplegar corresponsales como si aquello fuera Sarajevo. Escuchando las crónicas sobre la nada, durante las numerosas conexiones en directo, no pude evitar acordarme de Guy Debord, aquel situacionista tan espeso como lúcido, y sus tesis acerca de cómo se autoalimenta el espectáculo. Al final, la chavalada comprendió que el autentico enemigo a batir eran los medios de comunicación y la emprendieron a pedradas contra los periodistas. No son maneras, pero admito que me reí un rato.
Y es que ya resulta cansino tener que asistir cada semana al nacimiento de un nuevo fenómeno que al cabo estalla como burbuja. Las palizas del recreo son ahora el preocupante “bulling” y el frío invernal nos lo presentan como cambio climático y, al parecer, nunca antes hubo peleas entre pandilleros. Pues vale, tíos.
Porque una refriega entre macarras de barrio no me parece noticia para abrir informativos y desplegar corresponsales como si aquello fuera Sarajevo. Escuchando las crónicas sobre la nada, durante las numerosas conexiones en directo, no pude evitar acordarme de Guy Debord, aquel situacionista tan espeso como lúcido, y sus tesis acerca de cómo se autoalimenta el espectáculo. Al final, la chavalada comprendió que el autentico enemigo a batir eran los medios de comunicación y la emprendieron a pedradas contra los periodistas. No son maneras, pero admito que me reí un rato.
Y es que ya resulta cansino tener que asistir cada semana al nacimiento de un nuevo fenómeno que al cabo estalla como burbuja. Las palizas del recreo son ahora el preocupante “bulling” y el frío invernal nos lo presentan como cambio climático y, al parecer, nunca antes hubo peleas entre pandilleros. Pues vale, tíos.
Sunday, January 28, 2007
SALDOS ARIAS
Observando la avidez con que nos lanzamos de compras durante el periodo de rebajas, me surge la duda de si no habrá en ello una parte de adiestramiento en el consumo de productos devaluados.
Friday, January 26, 2007
INTERVIÚ
- Y para concluir esta entrevista ¿cuál considera su peor defecto?
- Lo cierto es que carezco de ellos.
“Vanidad” apuntó el reportero en su libreta.
- Lo cierto es que carezco de ellos.
“Vanidad” apuntó el reportero en su libreta.
Tuesday, January 23, 2007
DELIRIOS
Las personas cuya situación mental no se ajusta a la realidad son calificadas como dementes. Dependiendo del grado de disociación, las sociedades arbitran diferentes medidas, de control, marginación, exclusión o eliminación. Dentro del perfil de sociedad-sanatorio al que nos dirigimos, donde cada vez más aspectos humanos serán sometidos a regulación, es frecuente olvidar que la realidad, desde sus capas más profundas, no es sino consenso. Y basta cambiar el contrato social para alterar la realidad.
Ser estigmatizado como “loco” no es algo que parezca deseable, a priori. Sin embargo, pienso que el único modo de avanzar, de rebelarse, de escapar del carril, es flirtear con la locura, con lo anormal, con lo extraño. Quizás en ello resida mi fascinación y deuda con los surperrealistas: Mentes preclaras, capaces de colocar sobre el mantel que arriba y abajo son sólo un acuerdo y que es nuestra la potestad invertirlo.
Las épocas de transición me resultan especialmente clarificadoras al respecto. Todo el que acepta vivir en sociedad asume cierto grado de mascarada; pero es cuando decidimos abrir otra etapa que se revela, en su plenitud, el grado de ficción que consentimos a diario. Por momentos, tus ideas se instalan en el siguiente escalón, pero el cuerpo permanece amarrado al anterior cumpliendo una delirante condena.
En fin, paciencia. Sólo espero no terminar ingresando en el cotolengo.
Ser estigmatizado como “loco” no es algo que parezca deseable, a priori. Sin embargo, pienso que el único modo de avanzar, de rebelarse, de escapar del carril, es flirtear con la locura, con lo anormal, con lo extraño. Quizás en ello resida mi fascinación y deuda con los surperrealistas: Mentes preclaras, capaces de colocar sobre el mantel que arriba y abajo son sólo un acuerdo y que es nuestra la potestad invertirlo.
Las épocas de transición me resultan especialmente clarificadoras al respecto. Todo el que acepta vivir en sociedad asume cierto grado de mascarada; pero es cuando decidimos abrir otra etapa que se revela, en su plenitud, el grado de ficción que consentimos a diario. Por momentos, tus ideas se instalan en el siguiente escalón, pero el cuerpo permanece amarrado al anterior cumpliendo una delirante condena.
En fin, paciencia. Sólo espero no terminar ingresando en el cotolengo.
Sunday, January 21, 2007
THE LONG BLONDES
Hace no mucho (últimamente de todo lo que recuerdo han pasado diez años), cuando escuchaba un disco, prestaba atención en busca de algún rompe-pistas que incorporar a las estupendas sesiones de DJ López + DJ Vázquez. Hoy, al escuchar el disco de The Long Blondes, mi primer pensamiento fue: “Este disco es de puta madre como banda sonora para las labores domésticas”.
Thursday, January 18, 2007
SUEÑOS HUMEDOS
¿Cómo era posible que, en casi siete años compartiendo despacho, nunca hubiese reparado en ella? Al menos en ese sentido. No fue hasta que se presentó aquel incómodo sueño erótico que descubrió cuanto le atraía aquel cuerpo menudo. Así, había dejado de molestarle su costumbre de pensar en voz alta o la manía de tocarle cada vez que compartían un café. Incluso le poseía cierto pánico al pensar que ella pudiera declinar su invitación a cenar.
Tuesday, January 16, 2007
PRENSA ROSA
Si tiene algo de bueno pasar largo rato en un hospital es que puedes empollarte el Diez Minutos, el Pronto, el ¡Qué Me Dices! o el Mondo Sonoro, sin sentir remordimientos por la perdida de tiempo.
Monday, January 15, 2007
STOP
Y como no todo van a ser tragedias, me complace anunciar que, por fin, estoy en paro. Era uno de esos frentes que llevaban meses languideciendo y cuya solución me traía por el camino de la amargura.
Cumpliendo, con cierto retraso, los plazos que limitan mi vida laboral a unos cuatro años de prostitución por cliente, ha llegado el momento de pasar a otra cosa. Esa majadería luterana de que “el trabajo dignifica” es sólo una coletilla más con la que pretenden adocenarnos; pura propaganda. Siempre he sido un mercenario y el único valor que le otorgo a mi trabajo es el de la nómina que me ingresan a mes vencido. Pero llega un momento en que ni siquiera la nómina compensa tal pérdida de tiempo y necesito airearme. A esa situación llegué hace unos meses, desde entonces estoy esperando que se materialice una reestructuración para la que no he dudado en promocionarme. La fortuna me ha favorecido y abandono el tajo vía ERE, lo cual garantiza que podré seguir pagando las facturas, al menos a medio plazo.
Debería sobrevolar sobre mi cabeza cierta incertidumbre pues, salvo que acierte una lotería de esas que no juego, antes o después regresará el problema. Pero, como inconsciente de manual que soy, por lo pronto viviré sin que ningún despertador me marque el ritmo, trataré con la gente que realmente me apetece y desperdiciaré el tiempo a mi antojo. Mi máxima preocupación será cómo seguir actualizando esta página una vez fuera de la oficina.
Cumpliendo, con cierto retraso, los plazos que limitan mi vida laboral a unos cuatro años de prostitución por cliente, ha llegado el momento de pasar a otra cosa. Esa majadería luterana de que “el trabajo dignifica” es sólo una coletilla más con la que pretenden adocenarnos; pura propaganda. Siempre he sido un mercenario y el único valor que le otorgo a mi trabajo es el de la nómina que me ingresan a mes vencido. Pero llega un momento en que ni siquiera la nómina compensa tal pérdida de tiempo y necesito airearme. A esa situación llegué hace unos meses, desde entonces estoy esperando que se materialice una reestructuración para la que no he dudado en promocionarme. La fortuna me ha favorecido y abandono el tajo vía ERE, lo cual garantiza que podré seguir pagando las facturas, al menos a medio plazo.
Debería sobrevolar sobre mi cabeza cierta incertidumbre pues, salvo que acierte una lotería de esas que no juego, antes o después regresará el problema. Pero, como inconsciente de manual que soy, por lo pronto viviré sin que ningún despertador me marque el ritmo, trataré con la gente que realmente me apetece y desperdiciaré el tiempo a mi antojo. Mi máxima preocupación será cómo seguir actualizando esta página una vez fuera de la oficina.
Friday, January 12, 2007
OMEGA MAN
Entre mis múltiples rarezas se encuentra el gusto por las ciudades vacías. Disfruto del paisaje que presentan a primera o última hora, cuando aún no han sido invadidas por sus habitantes. Me encantan las calles desiertas, con su aire fantasmal y el ruido de fondo, como el ronquido de una bestia durmiente que fuera a despertarse en cualquier momento. Durante los años que viví en la periferia, lo que más echaba en falta eran los paseos de vuelta a casa a horas intempestivas, tras una noche de farra.
Me resulta impagable el placer de aterrizar temprano en una ciudad desconocida, igual que un invasor que intentara sorprender a su enemigo con la guardia baja.
Recuerdo con especial cariño mi primera visita a Barcelona. Hacinados en un autobús-patera, cuyo conductor era devoto de Medina Azhara, nos descargaron en la estación de Sants aún de noche. Yo me derrumbé de inmediato en uno de los asientos de la estación, entre inmigrantes que huían del frío, incapaz de moverme después de ocho horas de insomnio y estrecheces. Por fortuna, mi amiga se vino arriba y al rato regresó con información y un plan de ataque. Me arrastró hacía los subterráneos y nos imaginé como dos virus infectando el sistema circulatorio de un organismo gigante.
En otra ocasión, emprendí un viaje en solitario hacia Asturias para alejar el recuerdo de un mala etapa recientemente cerrada. Descendí del autobús en Luarca, era muy de mañana y el pueblo aún no se había despertado. Deambulé buscando alguna cafetería pero me despisté hacía la ría atraído por el aroma de la playa, una bandada de gaviotas salió a recibirme y, entonces, gocé de la rara certeza de hallarme en el lugar que me correspondía.
Me resulta impagable el placer de aterrizar temprano en una ciudad desconocida, igual que un invasor que intentara sorprender a su enemigo con la guardia baja.
Recuerdo con especial cariño mi primera visita a Barcelona. Hacinados en un autobús-patera, cuyo conductor era devoto de Medina Azhara, nos descargaron en la estación de Sants aún de noche. Yo me derrumbé de inmediato en uno de los asientos de la estación, entre inmigrantes que huían del frío, incapaz de moverme después de ocho horas de insomnio y estrecheces. Por fortuna, mi amiga se vino arriba y al rato regresó con información y un plan de ataque. Me arrastró hacía los subterráneos y nos imaginé como dos virus infectando el sistema circulatorio de un organismo gigante.
En otra ocasión, emprendí un viaje en solitario hacia Asturias para alejar el recuerdo de un mala etapa recientemente cerrada. Descendí del autobús en Luarca, era muy de mañana y el pueblo aún no se había despertado. Deambulé buscando alguna cafetería pero me despisté hacía la ría atraído por el aroma de la playa, una bandada de gaviotas salió a recibirme y, entonces, gocé de la rara certeza de hallarme en el lugar que me correspondía.
Tuesday, January 09, 2007
MINIATURAS
La otra tarde, acudía a comer con alguien cuando hube de detenerme, hipnotizado, ante el escaparate de una papelería. Allí se exhibía una colección de miniaturas que reproducía, al detalle, atracciones de una feria de principios del siglo veinte. Las luces de colores y el sonido de la música, amortiguado por el cristal del escaparate, me hicieron envidiar a aquellas figuritas que giraban y giraban en una espiral de alegría que sólo un corte eléctrico podría detener. Pero, al poco, sentí mareo. En realidad, nunca me han gustado las maquetas, los androides me dan mal rollo y pánico los muñecos de cera.
La exposición, trajo a mi memoria uno de las mejores novelas del año pasado: El Coleccionista de Almas Perdidas, escrita por Irene Gracia. El libro nos introduce en la genealogía de los Chat, centrándose en el personaje de Anatol, cuyo padre se enamoró al confundir a su esposa con un autómata. La familia es el testimonio del precio que alcanza tornar la vida en simulacro.
La vida es gozosa, pero también duele. Por ello se extiende la costumbre de esquivarla. Y los hobbies son una manera estupenda de hacerlo porque, además de entretener el tiempo, convocan un espejismo capaz de reemplazar la realidad si se administra con prudencia. Y prudencia suele ser una de las principales virtudes del aficionado a construir maquetas. Son ganas de constreñir el universo para alcanzar una ilusión de control sobre algo definitivamente ingobernable.
La exposición, trajo a mi memoria uno de las mejores novelas del año pasado: El Coleccionista de Almas Perdidas, escrita por Irene Gracia. El libro nos introduce en la genealogía de los Chat, centrándose en el personaje de Anatol, cuyo padre se enamoró al confundir a su esposa con un autómata. La familia es el testimonio del precio que alcanza tornar la vida en simulacro.
La vida es gozosa, pero también duele. Por ello se extiende la costumbre de esquivarla. Y los hobbies son una manera estupenda de hacerlo porque, además de entretener el tiempo, convocan un espejismo capaz de reemplazar la realidad si se administra con prudencia. Y prudencia suele ser una de las principales virtudes del aficionado a construir maquetas. Son ganas de constreñir el universo para alcanzar una ilusión de control sobre algo definitivamente ingobernable.
Subscribe to:
Posts (Atom)