Dedicado a todos los que se empeñan en mearse en el guión...
Friday, October 09, 2009
Tuesday, October 06, 2009
Monday, October 05, 2009
THAT´S ENTERTAINMENT!
Este finde, después de pasar la escoba a mi madriguera, me sorprendió este temazo de Ted Leo. Miré mi solución habitacional toda ordenada, pensé que aún me quedaba buena parte de tiempo antes del lunes y me sentí pletórico. Es lo que tiene haber estado una semana con los ánimos rondando los subterráneos que después con cualquier cosita...
Esta mañana, buscando la canción en youtube para compartirla doy con esto. Extraño género. No esperen morreo al final ni nada por el estilo. Las chicas solo quieren disfrutar de una bella canción y granjearse sus 3:06 minutos de fama. Por cierto, creo que la canción trata sobre los presos en la prisión de Guantanamo. ¿No escuchan a Guy Debord descojonándose desde el más allá?
Esta mañana, buscando la canción en youtube para compartirla doy con esto. Extraño género. No esperen morreo al final ni nada por el estilo. Las chicas solo quieren disfrutar de una bella canción y granjearse sus 3:06 minutos de fama. Por cierto, creo que la canción trata sobre los presos en la prisión de Guantanamo. ¿No escuchan a Guy Debord descojonándose desde el más allá?
Friday, October 02, 2009
Wednesday, September 30, 2009
ESCATOLOGÍA
Esto va a sonar fatal pero… Los que me conocen saben que no soy partidario de cagar en el trabajo. En uno de los almacenes en que curré hace años había un encargado que nos repetía todo el rato: “Al trabajo se viene cagao”. Creo que es en lo único que estuvimos de acuerdo en toda nuestra relación, aunque por diferentes motivos: el lo decía por razones productivas y servidor por elegancia.
Pero ando descompuesto y no sé si voy a conseguirlo en esta ocasión. Y no me explico cómo después de dos días de estricta dieta de Limón & Nada todavía tengo algo para ir al baño. He llegado a pensar si no me estaré deshaciendo por dentro. También tengo vómitos para completar el cuadro de asquerosidades.
Mi hermano me dice que vaya a casa pero no puedo seguir pensando en la cantidad de mails que se acumularían si me ausento por más de dos días. Mi madre me insiste en que vaya al puto médico pero paso. Sé perfectamente que me va diagnosticar alguna clase de agotamiento nervioso y con suerte volveré a casa con alguna cepa de la gripe A esa. Y como no consiento en ir al médico se bloquean todas las ayudas. Espero que se tire el rollo y me haga un arroz o algo así para intentar volver a comer. Cuando estás malo, a veces, solo necesitas un poco de amabilidad. Y el mundo laboral últimamente es poco amable. No importa lo bien que intentes hacer las cosas siempre surgen nuevas dificultades y llevamos una racha que pa´qué. Por suerte, me doy cuenta de que estoy rodeado de personas inteligentes y que por alguna circunstancia me aprecian. Eso está bien. Creo que es por ellos que me pego estas parrafadas porque a alguno incluso le gusta leerlas.
Pero ando descompuesto y no sé si voy a conseguirlo en esta ocasión. Y no me explico cómo después de dos días de estricta dieta de Limón & Nada todavía tengo algo para ir al baño. He llegado a pensar si no me estaré deshaciendo por dentro. También tengo vómitos para completar el cuadro de asquerosidades.
Mi hermano me dice que vaya a casa pero no puedo seguir pensando en la cantidad de mails que se acumularían si me ausento por más de dos días. Mi madre me insiste en que vaya al puto médico pero paso. Sé perfectamente que me va diagnosticar alguna clase de agotamiento nervioso y con suerte volveré a casa con alguna cepa de la gripe A esa. Y como no consiento en ir al médico se bloquean todas las ayudas. Espero que se tire el rollo y me haga un arroz o algo así para intentar volver a comer. Cuando estás malo, a veces, solo necesitas un poco de amabilidad. Y el mundo laboral últimamente es poco amable. No importa lo bien que intentes hacer las cosas siempre surgen nuevas dificultades y llevamos una racha que pa´qué. Por suerte, me doy cuenta de que estoy rodeado de personas inteligentes y que por alguna circunstancia me aprecian. Eso está bien. Creo que es por ellos que me pego estas parrafadas porque a alguno incluso le gusta leerlas.
Thursday, September 24, 2009
Monday, September 21, 2009
CARTUJO
Como un monje cartujo. Así intento pasar ahora la mayor parte del tiempo. Pisar la calle es consumir y no estoy por la labor. La austeridad es un coñazo pero alecciona sobre la cantidad de cosas de que puedes prescindir. Tengo la virtud de que no me aburro nunca. Y para mayor alborozo la semana pasada me regalaron Por Favor Mátame, la crónica oral del punk (enorme carencia en mi biblioteca: cuando he tenido pasta no lo he encontrado y cuando me lo encontraba no tenia pasta. Gracias Nosequé y Opacman). Mi casa es como la celda de un monasterio: apenas 20 metros cuadrados donde se folla poco. Me lo paso pipa leyendo durante horas acerca de los orígenes del punk que acertadamente los autores sitúan en los días de la Velvet en que Lou Reed iba tan pasado que se cagaba en los pantalones. Después Iggy Pop y los MC5 en paralelo y aquel momento en de que todo podía lograrse creyendo en ello y echándole un par: aunque tu empeño fuera el de dejar un cadáver temprano. Flirteo a ratos con la tele. Este año se han cargado de una tacada a tres concursantes en la primera gala de Gran Hermano: el concurso cada vez se parece más a la muerte súbita. Supongo que es normal; no estamos acostumbrados a la monotonía. Todo tiene que ser cada vez más intenso, más emocionante y deslumbrante. Creo que esto va contra las leyes de la termodinámica, e igual que sucedió con el sistema financiero un día la burbuja del entretenimiento explotará. No cabrán más explosiones por centímetro de celuloide. Quiebra de todo causada por todos, que clamaba el poeta.
El sábado por la noche viene mi amiga Marnie para dar cuenta de la segunda temporada de True Blood y unas cuantas botellas de Guiness. No termina de convencerme el final de la serie, experimento cierto empacho de giros de guión que no logran sorprenderme. Estoy raro. En la calle toda la gente que jamás acude a los museos se calza el disfraz de filisteo y asiste a las numerosas performances que ha orquestado Gallardón en su empeño de tavestir el poblachón manchego en eje de la modernidad. Al día siguiente, alguien se me quejará de que pasó toda la noche haciendo colas y pensaré que le está bien empleado, por paleto. Me voy a la cama a sufrir pesadillas.
El domingo salgo al chino a por unos tomates y me cruzo con una pareja de yonquis muy pasados. Ella, cincuentona , anoréxica y oxigenada no desentonaría como personaje de Por Favor Mátame, como una Deborah Harry liofilizada. Él, un bakala completamente tronado que a cada rato se arrodilla a los pies de su acompañante. Me alejó de ellos; a ver si el chaval va a necesitar de una demostración de poderío ante su hembra y me amargan la mañana. Es lo que tiene vivir cerca de una de las paradas del metabús que hay gente con mucho vicio necesitada de trankimazin. Me había propuesto no comprar el periódico pero me traiciono y me siento en un banco a ojearlo. A las cuatro páginas pienso que hubiera sido más solvente comprarme el Qué Me Dices. Al menos trae fotos de tías macizas.
Retomo mis lecturas mientras escuchó los ruidos del piso de arriba, de las mismas dimensiones que el mío. Solo que habitado por abuela y madre alcohólicas, el novio eventual de la madre y una chica que parece hermana de su madre de tan temprano que debió parirla. Y un perro. La niña me da lástima porque cada vez que alguien discute en su casa y eso sucede cada tarde, se pone a cantar canciones de Operación Triunfo y no entona nada mal. Se les ha debido ir la mano con el vino y la bronca durará toda la tarde hasta bien entrada la noche y me apunto dejar mi despertador sonando a la mañana siguiente. Es eso o llamar a los de Callejeros. Mientras, yo a lo mío: la música lo suficiente alta para acallar los gritos y refugiarme en mi lectura. Ahora voy por Patti Smith y todo el rollo artie que me repugnaría si no fuese porque Horses es un disco apabullante.
Podemos discutir muchas cosas pero no que el domingo por la noche es lo más deprimente de un fin de semana sin pasta. Ni siquiera te puedes agarrar a la belleza del recuerdo. Enciendo la tele consciente de que nada me sacará de mi spleen y me equivoco: el nuevo programa de Sánchez Dragó es tan demencial que no puedo evitar verlo al completo. Todo un trip egocéntrico con hija incluida. Su highlight es Fernando Arrabal, frente a una obra del Ayuntamiento, preguntando a los peatones por el salón de baile subterráneo que está construyendo Gallardón. Por fin, me rio.
El sábado por la noche viene mi amiga Marnie para dar cuenta de la segunda temporada de True Blood y unas cuantas botellas de Guiness. No termina de convencerme el final de la serie, experimento cierto empacho de giros de guión que no logran sorprenderme. Estoy raro. En la calle toda la gente que jamás acude a los museos se calza el disfraz de filisteo y asiste a las numerosas performances que ha orquestado Gallardón en su empeño de tavestir el poblachón manchego en eje de la modernidad. Al día siguiente, alguien se me quejará de que pasó toda la noche haciendo colas y pensaré que le está bien empleado, por paleto. Me voy a la cama a sufrir pesadillas.
El domingo salgo al chino a por unos tomates y me cruzo con una pareja de yonquis muy pasados. Ella, cincuentona , anoréxica y oxigenada no desentonaría como personaje de Por Favor Mátame, como una Deborah Harry liofilizada. Él, un bakala completamente tronado que a cada rato se arrodilla a los pies de su acompañante. Me alejó de ellos; a ver si el chaval va a necesitar de una demostración de poderío ante su hembra y me amargan la mañana. Es lo que tiene vivir cerca de una de las paradas del metabús que hay gente con mucho vicio necesitada de trankimazin. Me había propuesto no comprar el periódico pero me traiciono y me siento en un banco a ojearlo. A las cuatro páginas pienso que hubiera sido más solvente comprarme el Qué Me Dices. Al menos trae fotos de tías macizas.
Retomo mis lecturas mientras escuchó los ruidos del piso de arriba, de las mismas dimensiones que el mío. Solo que habitado por abuela y madre alcohólicas, el novio eventual de la madre y una chica que parece hermana de su madre de tan temprano que debió parirla. Y un perro. La niña me da lástima porque cada vez que alguien discute en su casa y eso sucede cada tarde, se pone a cantar canciones de Operación Triunfo y no entona nada mal. Se les ha debido ir la mano con el vino y la bronca durará toda la tarde hasta bien entrada la noche y me apunto dejar mi despertador sonando a la mañana siguiente. Es eso o llamar a los de Callejeros. Mientras, yo a lo mío: la música lo suficiente alta para acallar los gritos y refugiarme en mi lectura. Ahora voy por Patti Smith y todo el rollo artie que me repugnaría si no fuese porque Horses es un disco apabullante.
Podemos discutir muchas cosas pero no que el domingo por la noche es lo más deprimente de un fin de semana sin pasta. Ni siquiera te puedes agarrar a la belleza del recuerdo. Enciendo la tele consciente de que nada me sacará de mi spleen y me equivoco: el nuevo programa de Sánchez Dragó es tan demencial que no puedo evitar verlo al completo. Todo un trip egocéntrico con hija incluida. Su highlight es Fernando Arrabal, frente a una obra del Ayuntamiento, preguntando a los peatones por el salón de baile subterráneo que está construyendo Gallardón. Por fin, me rio.
Thursday, September 17, 2009
CREEIS QUE TODO TIENE UN LIMITE...
Tendría alrededor de trece años y ya no entendía la vida sin mi radiocaset marca nisu y una cinta TDK de 90. Me pasaba la vida rastreando emisoras de radio, por suerte existía la Cadena del WC. Tenía dos amigos dedicados al mismo mataratos. Compartíamos descubrimientos y nos intercambiábamos cintas todo el tiempo y, claro, completábamos el espacio sobrante con alguno de nuestros hallazgos. “Te he grabado una canción flpante pero está empezada y no sé de qué grupo es”. Hoy bastaría con teclear en google pero, entonces, estuve bastante tiempo coreando aquella canción empezada sin saber quién coño la tocaba.
Wednesday, September 16, 2009
Monday, September 14, 2009
LUNES, MARTES, MIÉRCOLES, JUEVES, VIERNES, SÁBADO Y DOMINGO
La verdad, cuando aparecieron los Sidonie no me interesaron lo mínimo. Los etiqueté entre el montón de grupos indies con complejo a la hora de cantar en castellano y para qué seguir a los plagiarios si uno ya disfrutaba de los originales.
Ahora bien si un señor de gustos exquisitos, como es el caso de superfectocaballerobritanico los cita en su blog no puedo menos que echarle una escuchada a su último disco y donde dije digo, digo Diego. El Incendio es lo que los Pereza definirían como "disco de madurez" (¿estos tíos es que no se cansan de escupir sobre los tópicos del rock?); pero bien entendido.
Y entre sus temas encuentro este trallazo pop que lleva toda la mañana haciendo bucle en el repeat. Mis compañeros de oficina dicen que cuando me obsesiono con una canción soy insufrible. Se van a enterar, los pobres.
Ahora bien si un señor de gustos exquisitos, como es el caso de superfectocaballerobritanico los cita en su blog no puedo menos que echarle una escuchada a su último disco y donde dije digo, digo Diego. El Incendio es lo que los Pereza definirían como "disco de madurez" (¿estos tíos es que no se cansan de escupir sobre los tópicos del rock?); pero bien entendido.
Y entre sus temas encuentro este trallazo pop que lleva toda la mañana haciendo bucle en el repeat. Mis compañeros de oficina dicen que cuando me obsesiono con una canción soy insufrible. Se van a enterar, los pobres.
Thursday, September 10, 2009
LA BELLEZA
Sin duda, la BSO de una de las etapas más guays de mi vida. Hoy vuelvo a escucharlos.
Si teclean en Google: Wordsworth, belleza y recuerdo les sale un poema tan cursi que me he cortado de ponerlo aquí. Búsquense la vida un poco, joder.
Si teclean en Google: Wordsworth, belleza y recuerdo les sale un poema tan cursi que me he cortado de ponerlo aquí. Búsquense la vida un poco, joder.
Monday, September 07, 2009
DEATH OR GLORY
Desde luego, la actividad profesional por libre es toda una escuela; no sé si buena o mala. Y una puta montaña rusa si eres un poco maniacodepresivo. Y yo lo soy que me lo ha dicho una amiga sicóloga. A veces no sé por qué me metí en esto, luego piensas en volver a lo anterior, te entra el pánico, enganchas un ordenador portátil de hace diez años y te tiras a la calle a vender. Y descubres que te divierte. Es como la vez que pensé que no podría actuar ante una cámara y a mi manera creo que bordé el papel. Y luego están las noches pensando en cómo plantearle por tercera vez a un cliente moroso el pago de su factura porque si el no cuida a sus proveedores así le va y cuando llegas a la oficina todo ojeroso de no dormir descubres que ha llegado su transferencia. Y otra semana de vida. Y mientras tanto los putos Clash tronando desde un rincón de mi cabeza…
Thursday, September 03, 2009
TEN BLOODY MARYS...
Tuesday, September 01, 2009
CICLOS, TRADICIONES, COSTUMBRES
1 de septiembre. Ha sido un día curioso. Después de un mes en la oficina sin mucho que rascar, como por arte de magia circular, hoy el teléfono no paraba de sonar. No, no era la Coca-Cola para encargarnos un trabajo. Aún. Eran aspirantes que no sé qué se deben pensar de nosotros. El e-mail echaba chispas de proveedores ofreciéndose como putas del mercado de La Boquería. Por fin descolgaban el teléfono en los departamentos de contabilidad ¿Qué tal las vacaciones? ¿Crees que nos podrás pagar la factura que quedaste en abonar antes de marcharte de crucero? La risa, vamos.
Los becarios ceden los trastos a profesionales mucho más sosos en la radio nocturna. Después de un mes abren sus puertas los bares donde tomamos tantos cafés. En la tontería del facebook la gente exhibe sus fotos estivales en un desesperado intento de retener los días de dicha. Los quioscos de prensa se pueblan de los mismos coleccionables que no se vendieron el año pasado, en la tele se anuncia la XI edición de Gran Hermano y el lunes Federico estrenará temporada de radio. Y tengo la sensación como si nuestros padres hubieran regresado de viaje antes de tiempo pillándonos con la fregona en la mano. Es curioso como algo tan poco tangible como una fecha nos marca el ritmo de modo tan determinante.
Supongo que en algún rincón de nuestro cerebro primitivo queda grabado el paso del tiempo como una repetición de las mismas cuatro estaciones y no somos capaces de percibir el tiempo sino como un eterno retorno. Somos borricos encadenados a la noria del tiempo. Este discurrir cíclico debe ser lo que los antropólogos califican “bueno para pensar”. Y las malditas golondrinas que cantan Nena Daconte.
A partir de un momento de la vida, te reconcilias con la tradición. Que aquel ritual que los mayores repiten a cada rato tiene algún sentido. El único error consiste en no saber detectar cuando las condiciones que generaron una tradición han cambiado hasta contravenirla. Por lo demás, vivan las paellas de los domingos.
Esto me lleva a reflexionar si con una estructura cerebral de este porte, tenemos capacidad alguna de redención. Si no estamos condenados biológicamente a repetirnos como un vino barato a cada tramo de la vida: mismos aciertos, mismos errores. Y mientras tanto, vacilando de libre albedrio por aquello de darnos importancia.
Los becarios ceden los trastos a profesionales mucho más sosos en la radio nocturna. Después de un mes abren sus puertas los bares donde tomamos tantos cafés. En la tontería del facebook la gente exhibe sus fotos estivales en un desesperado intento de retener los días de dicha. Los quioscos de prensa se pueblan de los mismos coleccionables que no se vendieron el año pasado, en la tele se anuncia la XI edición de Gran Hermano y el lunes Federico estrenará temporada de radio. Y tengo la sensación como si nuestros padres hubieran regresado de viaje antes de tiempo pillándonos con la fregona en la mano. Es curioso como algo tan poco tangible como una fecha nos marca el ritmo de modo tan determinante.
Supongo que en algún rincón de nuestro cerebro primitivo queda grabado el paso del tiempo como una repetición de las mismas cuatro estaciones y no somos capaces de percibir el tiempo sino como un eterno retorno. Somos borricos encadenados a la noria del tiempo. Este discurrir cíclico debe ser lo que los antropólogos califican “bueno para pensar”. Y las malditas golondrinas que cantan Nena Daconte.
A partir de un momento de la vida, te reconcilias con la tradición. Que aquel ritual que los mayores repiten a cada rato tiene algún sentido. El único error consiste en no saber detectar cuando las condiciones que generaron una tradición han cambiado hasta contravenirla. Por lo demás, vivan las paellas de los domingos.
Esto me lleva a reflexionar si con una estructura cerebral de este porte, tenemos capacidad alguna de redención. Si no estamos condenados biológicamente a repetirnos como un vino barato a cada tramo de la vida: mismos aciertos, mismos errores. Y mientras tanto, vacilando de libre albedrio por aquello de darnos importancia.
Thursday, August 27, 2009
LOS SINMÚSICA
Hoy vengo a hablarles de los sinmúsica. Los sinmúsica son una especie de personas que no necesitan la música para vivir. Cuando digo necesitar, lo digo en toda la magnitud del término: personas que enfermamos anímica y físicamente si pasamos demasiado tiempo carentes de música, persona que pinchamos un disco antes de tomar el primer café o que somos incapaces de realizar tarea alguna sino es arropados por notas musicales. No es ningún delito ser un sinmúsica; servidor es un sinpintura: no me conmueve y me cansa mirar cuadros. Sin embargo, hay una clase terrible de sinmúsica y son los que quieren pasar por melómanos.
Imagínense: hace unos años servidor recogiéndose a casa, en el Barrio del Pilar. Un poco pedo, la verdad. Se me ocurrió alternarle a un taxista que me explicaba que Dire Straits eran la mejor banda del mundo y que el Brothers in Arms era el disco del siglo. Por no pelear asentí y desencadené la secuencia de "escucha-esta-rebobino-espera-que-ahora-viene-la-mejor". Empezaron los acordes del Money for Nothing y escapé de aquel taxi haciéndome la firme promesa de que jamás volvería a pasar de un comentario semejante. Aunque fuera un comando talibán el que defendiera las excelencias del Mark Knoffler de los cojones. Sí, amigos, los sinmúsica melómanos que te descubren las excelencias de los Dire Straits, el Phill Collins y demás morralla.
Bruce Springsteen también es uno de las grandes debilidades de los sinmúsica. El problema es que a mí Springsteen sí me parece un músico acojonante. Y eso me irrita profundamente. Sobre todo cuando alguno de estos tontolaba me cuenta que lo ha visto en directo y yo aún no he sido capaz. No me gustan los conciertos de estadio: suelen ser caros, de imposible sonorización y salvo que pongas en riesgo tu vida no sabrás si el que toca es tu músico favorito o su primo del pueblo. Pero Springsteen es de los pocos por los que sería capaz de sacrificarme y fundirme en semejante marea humana.
Todo este rollo para presentarle uno de mis vídeos favoritos del tipo. Una actuación que me encanta. Es en el programa Old Grey Whistle Test de la BBC (aquí aún faltaba tiempo para que estrenaran Aplauso ¿se dan cuenta de por qué son superiores?): todos se lo pasan en grande, tanto el público (no desdeñen las muchachas que acosan al Boss) como los músicos. Como debe ser.
Imagínense: hace unos años servidor recogiéndose a casa, en el Barrio del Pilar. Un poco pedo, la verdad. Se me ocurrió alternarle a un taxista que me explicaba que Dire Straits eran la mejor banda del mundo y que el Brothers in Arms era el disco del siglo. Por no pelear asentí y desencadené la secuencia de "escucha-esta-rebobino-espera-que-ahora-viene-la-mejor". Empezaron los acordes del Money for Nothing y escapé de aquel taxi haciéndome la firme promesa de que jamás volvería a pasar de un comentario semejante. Aunque fuera un comando talibán el que defendiera las excelencias del Mark Knoffler de los cojones. Sí, amigos, los sinmúsica melómanos que te descubren las excelencias de los Dire Straits, el Phill Collins y demás morralla.
Bruce Springsteen también es uno de las grandes debilidades de los sinmúsica. El problema es que a mí Springsteen sí me parece un músico acojonante. Y eso me irrita profundamente. Sobre todo cuando alguno de estos tontolaba me cuenta que lo ha visto en directo y yo aún no he sido capaz. No me gustan los conciertos de estadio: suelen ser caros, de imposible sonorización y salvo que pongas en riesgo tu vida no sabrás si el que toca es tu músico favorito o su primo del pueblo. Pero Springsteen es de los pocos por los que sería capaz de sacrificarme y fundirme en semejante marea humana.
Todo este rollo para presentarle uno de mis vídeos favoritos del tipo. Una actuación que me encanta. Es en el programa Old Grey Whistle Test de la BBC (aquí aún faltaba tiempo para que estrenaran Aplauso ¿se dan cuenta de por qué son superiores?): todos se lo pasan en grande, tanto el público (no desdeñen las muchachas que acosan al Boss) como los músicos. Como debe ser.
Monday, August 24, 2009
PROSPERIDAD
Hace unos meses leí, a instancias de Kiko Amat, Prosperidad, el debut literario del madrileño Carlos Herrero. Sinceramente, esperaba algo más lúdico y a la siguiente vez que me encontré con Kiko le recriminé que me hubiera recomendado una lectura tan desesperada y doliente.
El argumento del libro es fácil: estudiante desmotivado, abandonado a un beber desesperado, cuyas únicas opciones sexuales son las gordas y las putas, ve pasar sus días sin encontrar motivación, ni asidero. Y así más de 200 páginas de borracheras tristes, sexo fatigado, cenas recalentadas, colegas que te arrastran al pozo y dolor, demasiado dolor. Y no de ese dolor como el de un martillazo que te excita y te hace reaccionar, sino dolor sostenido, persistente como la gota china que desciende a cada rato sobre el cráneo de la víctima hasta abocarle a la locura.
Prosperidad es un bonito anhelo; también es un barrio de Madrid. En teoría, la acción de mejorar merced al propio esfuerzo. sin embargo al reflexionar sobre ella no es extraño que se cuelen connotaciones azarosas, mágicas, esotéricas… como si el propio esfuerzo no fuera condición suficiente. Como si uno necesitara de la intervención de los dioses para alcanzarla.
En los últimos años estoy luchando por valerme por mi mismo, al menos en lo laboral. Después de quince años, rompí las amarras que me unían a un pasaje de mediocres y acometí mi propio proyecto. No me arrepiento, pero es cierto que esa anhelada prosperidad a veces parece antes fruto del azar que del esfuerzo: de una llamada de teléfono que te arregle la cuenta de resultados, de que el banco amplíe los créditos, de que el personal vea las razones de invertir y que confíen en ti. Es cierto, a veces te gana la inseguridad y entonces todo se bambolea y pierdes pie y cualquier cantamañanas adquiere la potestad de joderte la existencia por una minucia.
Me resulta alarmante, aunque no extraña, la noticia del alto tanto por ciento de parados que están preparando oposiciones. Como si lo público, que debería significarse por la vocación de servicio, fuese en realidad la única opción de prosperidad que ofrece una sociedad. Vaya tela.
El argumento del libro es fácil: estudiante desmotivado, abandonado a un beber desesperado, cuyas únicas opciones sexuales son las gordas y las putas, ve pasar sus días sin encontrar motivación, ni asidero. Y así más de 200 páginas de borracheras tristes, sexo fatigado, cenas recalentadas, colegas que te arrastran al pozo y dolor, demasiado dolor. Y no de ese dolor como el de un martillazo que te excita y te hace reaccionar, sino dolor sostenido, persistente como la gota china que desciende a cada rato sobre el cráneo de la víctima hasta abocarle a la locura.
Prosperidad es un bonito anhelo; también es un barrio de Madrid. En teoría, la acción de mejorar merced al propio esfuerzo. sin embargo al reflexionar sobre ella no es extraño que se cuelen connotaciones azarosas, mágicas, esotéricas… como si el propio esfuerzo no fuera condición suficiente. Como si uno necesitara de la intervención de los dioses para alcanzarla.
En los últimos años estoy luchando por valerme por mi mismo, al menos en lo laboral. Después de quince años, rompí las amarras que me unían a un pasaje de mediocres y acometí mi propio proyecto. No me arrepiento, pero es cierto que esa anhelada prosperidad a veces parece antes fruto del azar que del esfuerzo: de una llamada de teléfono que te arregle la cuenta de resultados, de que el banco amplíe los créditos, de que el personal vea las razones de invertir y que confíen en ti. Es cierto, a veces te gana la inseguridad y entonces todo se bambolea y pierdes pie y cualquier cantamañanas adquiere la potestad de joderte la existencia por una minucia.
Me resulta alarmante, aunque no extraña, la noticia del alto tanto por ciento de parados que están preparando oposiciones. Como si lo público, que debería significarse por la vocación de servicio, fuese en realidad la única opción de prosperidad que ofrece una sociedad. Vaya tela.
Wednesday, August 19, 2009
SEMÁFOROS DE DUBLÍN
El tráfico dice mucho de los habitantes de una ciudad. Por ejemplo Roma es la tierra prometida de los fabricantes de pastillas de frenos. Cruzar un paso de cebra es una prueba de fe mayor que el salto al vacío de Indiana Jones en la Última Cruzada. En España el semáforo marca marcialmente la norma. Somos así los españoles, funcionamos a golpe de corneta y cualquier laxitud en las normas es utilizado en provecho de la picaresca. Resulta sorprendente la cantidad de países en los que no hay que validar a la entrada el billete en los transportes públicos; en España esto sería impensable: viajaríamos todos de balde.
Es lo que tienen los amores apasionados. Mi anglofilia provoca que hasta me parezca bien que conduzcan al contrario que el resto del mundo. En Irlanda también se conduce por la izquierda pero al contrario que en el modelo londinense (cercano al español: se cruza cuando la maquinita te lo indica), a la hora de cruzar se establece un convenio entre peatón y conductor. El tiempo que el semáforo dicta para cruzar de acera es mínimo. Sin embargo, antes, después e incluso durante el periodo en que está rojo, el peatón pasa, los coches se detienen y nadie grita ni acciona el claxon. Qué quieren, descubrir estos detalles es lo que más me gusta de viajar.
El primer día de aterrizar en Dublín parecíamos unos pasmarotes cada vez que llegábamos a un semáforo. Al principio tienes que ir con cuidado porque la costumbre te lleva a mirar hacia el sentido contrario y hasta que descubrimos la manera de cruzar a la irlandesa, nos tirábamos un buen rato esperando, a que el semáforo nos diera paso. Era fácil distinguir entre turistas, pasmados, y autóctonos que cruzaban alegremente mientras el tráfico se detenía a su paso.
Ya he comentado lo vivible que me resultó Dublín. Creo que algo tiene que ver la ausencia de metro pero también con el carácter, con esa cortesía que permite un acuerdo amable entre peatón y conductor sin necesidad de que unas máquinas pauten su conducta.
Semaforos de Dublín, me habéis llegado al alma. ¿O acaso estábais en el fondo de ella?
Es lo que tienen los amores apasionados. Mi anglofilia provoca que hasta me parezca bien que conduzcan al contrario que el resto del mundo. En Irlanda también se conduce por la izquierda pero al contrario que en el modelo londinense (cercano al español: se cruza cuando la maquinita te lo indica), a la hora de cruzar se establece un convenio entre peatón y conductor. El tiempo que el semáforo dicta para cruzar de acera es mínimo. Sin embargo, antes, después e incluso durante el periodo en que está rojo, el peatón pasa, los coches se detienen y nadie grita ni acciona el claxon. Qué quieren, descubrir estos detalles es lo que más me gusta de viajar.
El primer día de aterrizar en Dublín parecíamos unos pasmarotes cada vez que llegábamos a un semáforo. Al principio tienes que ir con cuidado porque la costumbre te lleva a mirar hacia el sentido contrario y hasta que descubrimos la manera de cruzar a la irlandesa, nos tirábamos un buen rato esperando, a que el semáforo nos diera paso. Era fácil distinguir entre turistas, pasmados, y autóctonos que cruzaban alegremente mientras el tráfico se detenía a su paso.
Ya he comentado lo vivible que me resultó Dublín. Creo que algo tiene que ver la ausencia de metro pero también con el carácter, con esa cortesía que permite un acuerdo amable entre peatón y conductor sin necesidad de que unas máquinas pauten su conducta.
Semaforos de Dublín, me habéis llegado al alma. ¿O acaso estábais en el fondo de ella?
Monday, August 17, 2009
VISIONARIO
Ya desde niño, Shaun recibía visiones del futuro. El problema es que las visiones procedían de cuantos futuros eran posibles y unas se cumplían mientras otras no. Shaun pasó su infancia y su juventud atemorizado por predicciones que muchas veces no se cumplían. Descartó viajes y rechazó parejas por temor a un accidente o una posible infidelidad, sobreprotegía a sus amigos hasta que se cansaban de tanto celo y acababan evitándole. Un día sufrió la visión de su propia muerte: hubo que dejar de prestar atención a las predicciones para no cumplir la de que la angustia le conduciría a su suicidio.
Thursday, August 13, 2009
MIEDO A VOLAR
Este verano me ha tocado, de nuevo, subir a un avión. Desgraciadamente, no hubo manera de convencer a mis acompañantes de viajar a Dublín en ferry, lo cual es una pena porque creo que la travesía hubiera sido de lo más grata.
Y ahí estaba el día de antes. Me fui a comer con unos amigos y prolongué la sobremesa por aquello de posponer el momento de hacer las maletas
Dos años sin volar. De madrugada, me despierto, enciendo la tele y un pitillo. Reponen un reportaje sobre mujeres piloto. Nos suben a la cabina mientras una mujer perfecta (de la que nunca me enamoraría) nos explica la seguridad de los vuelos comerciales, el avión como cámara de Faraday invulnerable a las tormentas, las turbulencias que no afectan a la aerodinámica del aparato, los preciosos amaneceres desde la cabina… No me creo nada y temblaré como un chiquillo durante el despegue.
Está claro que es el medio de locomoción más seguro, que diariamente se suben a un avión miles de personas, que si algo falla ni te enteras del hostión, que tal y que Pascual… Pero según se va acercando el momento de subirme se me seca la garganta, se acelera el pulso y me disgusta que me den conversación: bastante tengo con mis pensamientos de pánico.
“Creo que no podría ser uno de esos ejecutivos que se pasan la vida de aeropuerto en aeropuerto” le digo a mi hermano por aquello de destensar el ambiente. Los dos vuelos resultan de lo más tranquilos. Tengo la certeza de que hay pilotos buenos y pilotos cabrones que a la que ven un banco de nubes se lanzan en picado a bambolear al pasaje. Me tocan dos de los buenos y sin embargo las manos me sudan como a un mal jugador de poker.
Me pregunto por mi miedo a volar. Antes no lo padecía pero un año, volviendo de trabajar en Mallorca, nos tocó atravesar la dichosa “gota fría” del Mediterráneo y aquello se bamboleaba como una atracción de feria. Mi compañera de asiento me aconsejó un lingotazo de whiscky pero no es plan buscarse nuevas excusas para beber. En realidad, no se trata de temor a la muerte, sino de miedo a no poseer el control; de que si aquello dice “para abajo” poco puedes hacer, salvo gritar.
Ya en Dublín, degustando una pinta, pienso que el vuelo ha merecido la pena, que no fue para tanto y que de otro modo no podría disfrutar de una ciudad tan estupenda. Pero aún queda en mi cabeza el miedo postergado al vuelo de vuelta.
Y ahí estaba el día de antes. Me fui a comer con unos amigos y prolongué la sobremesa por aquello de posponer el momento de hacer las maletas
Dos años sin volar. De madrugada, me despierto, enciendo la tele y un pitillo. Reponen un reportaje sobre mujeres piloto. Nos suben a la cabina mientras una mujer perfecta (de la que nunca me enamoraría) nos explica la seguridad de los vuelos comerciales, el avión como cámara de Faraday invulnerable a las tormentas, las turbulencias que no afectan a la aerodinámica del aparato, los preciosos amaneceres desde la cabina… No me creo nada y temblaré como un chiquillo durante el despegue.
Está claro que es el medio de locomoción más seguro, que diariamente se suben a un avión miles de personas, que si algo falla ni te enteras del hostión, que tal y que Pascual… Pero según se va acercando el momento de subirme se me seca la garganta, se acelera el pulso y me disgusta que me den conversación: bastante tengo con mis pensamientos de pánico.
“Creo que no podría ser uno de esos ejecutivos que se pasan la vida de aeropuerto en aeropuerto” le digo a mi hermano por aquello de destensar el ambiente. Los dos vuelos resultan de lo más tranquilos. Tengo la certeza de que hay pilotos buenos y pilotos cabrones que a la que ven un banco de nubes se lanzan en picado a bambolear al pasaje. Me tocan dos de los buenos y sin embargo las manos me sudan como a un mal jugador de poker.
Me pregunto por mi miedo a volar. Antes no lo padecía pero un año, volviendo de trabajar en Mallorca, nos tocó atravesar la dichosa “gota fría” del Mediterráneo y aquello se bamboleaba como una atracción de feria. Mi compañera de asiento me aconsejó un lingotazo de whiscky pero no es plan buscarse nuevas excusas para beber. En realidad, no se trata de temor a la muerte, sino de miedo a no poseer el control; de que si aquello dice “para abajo” poco puedes hacer, salvo gritar.
Ya en Dublín, degustando una pinta, pienso que el vuelo ha merecido la pena, que no fue para tanto y que de otro modo no podría disfrutar de una ciudad tan estupenda. Pero aún queda en mi cabeza el miedo postergado al vuelo de vuelta.
Tuesday, August 11, 2009
CAFÉ IRLANDÉS
Regreso de Dubín encantado y cargado de buenos propósitos. A ver lo que me duran. Qué lugar más agradable y vivible.
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