Sunday, April 22, 2012

EGO, CONSCIENCIA Y CONEXIÓN


Os lo voy a contar…

El ego, aquello que creemos ser, nuestra unicidad y personalidad inalienables es una jaula de oro. Es aquel lugar donde nos sentimos seguros y confortables porque aún cuando las emociones se van de madre siguen estando bajo control. El ego son las vallas  que guardan celosamente lo que creemos o nos han hecho creer ser: ese individuo ya no tan joven, hipermétrope y con franca alopecia, que se gana la vida en una ciudad del occidente en decadencia de principios del siglo XXI; sin adscripción política ni equipo de futbol concretos.  Sin embargo, el vallado del ego no deja de ser un límite que establecemos por motivos que ahora expondré  en mitad de un campo que se vislumbra infinito y de nombre CONSCIENCIA.

El ego es una estrategia evolutiva y como tal de supervivencia. Sin ese apego es improbable que hubiésemos prosperado como individuos y por extensión como especie. Un amigo lo comparaba hace tiempo a la función de la de la leche en los lactantes: un elemento necesario durante determinada etapa de crecimiento. Sin embargo, cumplida su función comienza a resultar una carga y es preciso trascenderlo. Un vistazo a las principales tradiciones orientales lo demoniza hasta grado extremo, acusándole de ser la fuente de todas las desdichas. No diría tanto pero si es un residuo que puede resultar muy perjudicial y amargarnos la vida en buena media. Afortunadamente,  la consciencia viene al rescate.

No es ningún secreto que hace algo más de un año comencé a adiestrarme en el ejercicio de la meditación para superar un estado depresivo. En principio, iba buscando detener aquel torrente de pensamiento incontrolable que se apoderaba de mí a la menor contrariedad (había pasado por sucesivas épocas de estrés que me habían dejado exhausto).  Sin embargo, la perseverancia en aquel ejercicio me llevó a toparme con lo inesperado: la constatación de una realidad que trascendía lo racional (único paradigma aceptable hasta el momento). No os voy a contar la película de cómo me rebelé ante aquel descubrimiento: solo puedo decir que a los treintaymuchos me vi en la necesidad (si quería ser honesto conmigo) de derrumbar el viejo templo de la sabiduría y lanzarme a explorar ese nuevo campo que se abría una vez lograba desasirme de lo que hasta entonces pensaba era mi esencia. Superadas las fronteras egoícas la realidad no termina sino que se amplía. Se abre el campo de la CONSCIENCIA y quizás sea el descubrimiento más importante realizado en toda mi vida.

Aunque me habían hablado de ello, siempre había encontrado maneras de zafarme de la evidencia. Lo que antes atribuía a férreas convicciones morales, a la obediencia al imperativo categórico kantiano, al temor al castigo y la culpa no eran sino expresiones de una realidad mucho más sutil y hermosa: la de que TODO ESTÁ CONECTADO. Lo percibí como una iluminación y lo atribuí a un estado psíquico alterado pero los meses de investigación posteriores arrojaron el mismo resultado: TODO ESTÁ CONECTADO, íntima, sutil pero poderosamente conectado. Lo que hacemos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos porque no hay diferencia entre el uno y el todo. Y de nada sirven las actitudes narcóticas, escapistas o la negación. Antes o después esa verdad ultima, tan poderosa que una vez contemplada trasforma tu vida para siempre, no puede esquivarse. No queda otra entonces que tragarse el orgullo y los años de costumbre, volver a empezar de cero  y aprender a disfrutarlo. Lo cantaba Franco Batiatto que para mí es un sabio: “Vivir no es tan complicado si puedes renacer después”.

Saturday, April 14, 2012

LUCES Y SOMBRAS DE LA LIBERTAD CREATIVA

(Artículo publicado en la edición empresa de Diagonal Abril 2012)

El libro Yo disparé en los 80, editado por Munster Books, aporta el testimonio gráfico de una década tan desfasada como imaginativa.

Igual que esos padres que, por temor al trauma, consienten a sus hijos se comportó la sociedad española durante los ochenta. Obedeciendo al lógico movimiento pendular, tras la muerte del dictador, recorrimos el espacio que va de la represión al “vale todo” en cuestiones artísticas. Si bien dentro de aquella amalgama surgieron altas dosis de talento, también hubo algún pescador de río revuelto que edificó una carrera al socaire de la recién estrenada libertad de expresión. Pocas voces se alzaron a criticar durante aquella década a los que se dedicaron a tomarnos el pelo y convine dar a cada cual lo suyo: No se pueden meter en el mismo saco las canciones de Derribos Arias o Radio Futura, que a cuatro caraduras en bañador y con orinales por sombrero, tratando de emular a Devo.

Madrid fue el lugar escogido para la gran quedada del resto de las Españas. Con la excepción del Rock Radical Vasco que hizo la guerra por libre, todos coincidieron en algún momento por el foro: autóctonos y llegados de otros lares. Era el momento de repartir cartas y cada cual hizo su apuesta: Alaska con los Pegamoides intentaba seguir los pasos de Siouxie, a Auseron se le veían las costuras de David Byrne, Los Nikis como unos Ramones de Algete e incluso productos genuinos como los primeros Gabinete Caligari o Derribos Arias referían a Joy Division. Así las cosas la guerra de géneros estaba servida.

Bajo la denominación de Hornadas Irritantes se agruparon una serie de grupos de tendencia roquera y gamberra como Glutamato Ye-Ye o Siniestro Total. Los que se escoraban hacia el pop recibieron el calificativo de “babosos” y en sus filas se integraban gente como Los Secretos, Mamá o Golpes Bajos (para colmo, nacidos de la deserción de Germán Copini primer vocalista de Siniestro). La disyuntiva era semejante a ¿follar o enamorarse? Del cinturón metropolitano llegaban las propuestas de rock&roll mucho más ortodoxas aunque no exentas de calidad y talento, caso de Burning o Leño. Y el punk que en su deriva ibérica mezclaba las crestas con los cantos regionales: con Eskorbuto, La Polla Records, Larsen o Espamódicos…

Parece mentira que la improvisación y las ganas de juerga dieran lugar a algo perdurable pero así fue. Cuchitriles, como el Agapo o el Penta, se transformaron en los CBGB´s malasañeros. Astutos periodistas, como Jesús Ordobás o Paloma Chamorro, se olieron la trascendencia del momento y plataformas insólitas, como el programa infantil La Bola de Cristal, actuaron como altavoces de un movimiento prolijo y provechoso.

No soy de los que tienden a culpar al sistema pero hay que admitir que la reinstaurada democracia tuvo bastante que ver en este flocerer creativo. Sobre todo los presupuestos de las fiestas patronales y otros eventos municipales. Encabezados por Tierno Galván, la mayoría de alcaldes de la piel de toro sufrieron su deriva del pasodoble al moderneo: había que ser moderno al precio que fuera y gracias a ello hicieron carrera Loquillo y los Trogloditas, Ilegales o Burning. Aquello duró toda una década, antes de que las plazas populares se poblaran de “triunfitos” y dejara a dos velas a los hijos del rock & roll, tal como relataba Josele de Los Enemigos en una entrevista reciente. La música moderna durante los noventa quedaría relegada a la sala (club para los snobs) y al festival veraniego con epicentro en Benicassim. Había terminado la boda gitana de la que deja cumplida cuenta el libro “Yo disparé en los 80” a través de las instantáneas de por Marivi Ibarrola..

Las crónicas del momento narran que Madrid era una fiesta y como a todo guateque que se precie, acudieron gorrones que, con su orinal en la cabeza, tomaron el pelo al personal a base de bien. No nos extenderemos en nombrarles pero ahí estuvieron, al amparo de la relajación de costumbres, la juerga colectiva y la subvención. También de la Factory de Andy Warhol salieron obras maestras como el primer disco de la Velvet o tomaduras de pelo, como el vídeo en que una modelo dormía la siesta de seis horas. Que cada cual escoja.




Tuesday, March 20, 2012

SOBRE CINE, CREACIÓN, VIDA Y CORRIENTES

El proyecto de Los Hijos de Mambrú en el que tan feliz estoy de integrarme me lleva a reflexionar sobre algunos conceptos acerca de lo que es la creación y la vida. Asuntos livianos, ya ven.

No me parece casual que mi regreso al ruedo cinematográfico coincida con la superación de una crisis personal como, quizás, no hubo otra en mi vida. Durante todo este tiempo mi capacidad creativa permanecía bloqueada y aunque mi amigo Óscar nunca dejó de repetirme aquello de “eres uno de los nuestros” (y lo agradezco), en un ejercicio de responsabilidad decliné varias veces su ofrecimiento pues sabía que me sería imposible estar a la altura ¡Y qué altura la de Los Hijos de Mambrú! Conocer a buena parte del equipo artístico fue lo que terminó de decidirme a participar: gente talentosa, entusiasta y divertida junto a los que apetece trabajar.

Confieso que en mi anterior vida como guionista/director había algo que me resultaba irritante del proceso cinematográfico y era cómo (pensaba entonces) se desvirtuaba la idea desde su concepción a la puesta en escena. No importaba lo excelso de las interpretaciones, lo logrado que estuviera el sonido o lo atinado del diseño de producción. Algo siempre se perdía en el camino: ni siquiera el sol iluminaba con la intensidad adecuada. Como un Kubrick de serie B aspiraba a la calcomanía de una idea. Estaba atrapado en una concepción dominadora del mundo. Una concepción que se convirtió en una trampa terrible. Una trampa para mi ego convencido de que todo era susceptible de adaptarse a su voluntad.

Necesité un buen revés de la vida para aprender que no se puede obstaculizar su corriente. El único camino posible (y esa es una tarea de aquí al resto de mis días) pasa por aprender a fluir. No perder nunca la perspectiva de que es la vida quién nos lleva: y por las buenas podemos disfrutar surcando sus olas pero en el momento en que tratemos de oponer resistencia nos lanzará sin piedad de cabeza al fondo del océano.

Hace unos meses tomé la decisión de no tomar decisiones. Abrir las compuertas que por pura supervivencia permanecían cerradas y permitir el paso de la vida. Los resultados han sido tan espectaculares que he dejado de preocuparme. Creo, sinceramente, que no hemos venido al mundo a sufrir y que toda desdicha no es sino un error de interpretación. Las cosas suceden como deben y nos equivocamos al intentar dirigirlas. Sencillamente, no se puede dirigir nada; es imposible.

Monday, March 12, 2012

GRATITUD

Entre las múltiples peculiaridades con que arranca mi día (y ya son unas cuantas), la última es dar las gracias a Dios por la oportunidad de disfrutar de un nuevo día. No importa lo apretada que tenga la agenda o que me hayan programado una reunión que no me apetece nada: Doy las gracias cada mañana y aunque hay jornadas en que a media tarde me entran ganas de tirar la toalla y preguntarme ¿gracias por esto? intento no hacerlo porque estoy convencido que cuando me encuentre a las puertas de la muerte daré lo que fuera por repetir aunque sea la más cutre de las jornadas.

Y ya metidos en harina de agradecimientos últimamente me ha dado por dar gracias por todas las experiencias difíciles o desagradables que la vida me trae. No es que sea masoquista, nada de eso. Pero es cierto que son las dificultades las que nos obligan a evolucionar: esa llamada difícil, ese ejercicio de paciencia, ese individuo irritante, ese esfuerzo que desearías no realizar...

Este fin de semana lo he dedicado a meditar sobre la gratitud. La gratitud es el sentimiento de celebración de la vida, es el refulgir del universo en nuestro interior y la certeza de que no importa tanto el cómo como el qué. Y el qué es estar vivito y coleando a pesar de los pesares o quizás GRACIAS a ellos.

Tuesday, March 06, 2012

EN CONTRA DE LA NOSTALGÍA

Llevaba tiempo persiguiendo la ocasión de ver la última película de Woody Allen y no fue hasta el domingo y después de que la repusieran, supongo que por la cosa de los Oscar, que me pude acercar a verla.

Woody Allen rueda cada vez peor (el tipo plantifica la cámara y se va a tomar café) pero no importa porque es un grande por lo que cuenta y a estas alturas se lo puede permitir casi todo. Como si a cierta edad, se prescindiera de la forma porque has adquirido la certeza de que lo importante es el fondo.

Midnight in Paris es una atinada y precisa reflexión sobre la manera en que enfrentamos los problemas. O más bien, sobre las estrategias de huida de los mismos. El protagonista es un eterno escritor incapaz de abordar decisiones vitales que cada vez son más urgentes.Por uno de esos mecanismos que solo la ficción (y algunos ritos chamánicos) concede viaja en el tiempo a los locos años veinte, aquellos en que Paris era el 24 hour party people del momento. La trama da para bromas más o menos culturetas a cuento de los Fitzgerald, Hemingway o Picasso pero a lo que va es a la estrategia de huida hacia un pasado (real o ficticio) que, a menudo, acometemos los seres humanos. Resulta revelador comprobar como lo que nos conforta no es el regreso a un pasado concreto, sino a uno genérico que nos evite afrontar el presente.

La nostalgia es peligrosa porque encarna la némesis de la acción. A menudo, el pasado puede resultar ideal, dado que no es maleable, ni nos exige: el pasado fue y no tenemos que esforzarnos en construirlo; muy al contrario que el presente o el futuro. Pero como dijo el otro,: cualquier tiempo pasado solo fue anterior.

Wednesday, February 29, 2012

Wednesday, February 22, 2012

LOS HIJOS DE MAMBRÚ: PERDIDOS EN LA GUERRA CIVIL

Madrid-21 de febrero de 2012

¿En tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera? ¿Cuáles fueron los verdaderos motivos de la contienda fratricida? ¿Existió realmente la guerra civil o es un invento de historiadores de río revuelto? Son algunas de las incógnitas que Los Hijos de Mambrú NO pretende resolver…

Los Hijos de Mabrú es una ambiciosa serie on line de la productora Delamancha Films que retrata los avatares de cuatro milicianos del frente de Teruel transitando por la delgada línea entre la supervivencia y la deserción. En cada capítulo, los protagonistas se verán envueltos en situaciones difíciles, terribles o surrealistas, herederas de los mejores Berlanga o Cuerda. De ahí, que en palabras los directores, Oscar Parra y Mario Bravo, Los Hijos de Mambrú sea un hibrido entre La Vaquilla y la teleserie Lost. Todo tiene cabida en esta suerte de odisea turolense que se está rodando en escenarios exteriores de varios pueblos de la sierra de Madrid (Navacerrada, Cercedilla…). Escrita y dirigida a cuatro manos en complicidad con el elenco artístico principal, integrado por los actores Aitor Allué, Clemente Beltrán, Carlos Mestanza y Miguel Catarecha.

Los Hijos de Mambrú tendrá su puesta de largo on line (www.loshijosdemambru.com) e in situ en el evento del JUEVES 1 DE MARZO en "PICNIC" (calle del Pez, 36 - esquina con calle de las Minas a las 21:30h).

¡Os esperamos a todos en nuestro estreno oficial!
¡Hasta entonces podéis disfrutar del primer teaser del proyecto!

Si quieres asistir a la premiere o ampliar la información puedes contactar con Prensa y Comunicación: 637 178 175 – mario.bravoaviles@gmail.com


Wednesday, February 15, 2012

MUERTE EN LA NIEVE

Estoy muerto. Mi cadáver yace tumbado boca abajo sobre la nieve de una ladera del Puerto de Navacerrada. No estaba preparado para morir pero ¿quién lo está?

Estamos en la grabación de un capitulo de Los hijos de Mambrú (el proyecto de serie on line en el que me he embarcado gracias a la generosidad de mi amigo Óscar). Por necesidades de atrezzo tenemos que improvisar una secuencia con el cadáver de un militar y mi trenka del ejército alemán se alza como la mejor candidata. Me tiendo sobre la nieve, apoyando el rostro contra el suelo para dar verosimilitud a mi muerte. Intento contener la respiración pero a bajo cero los mecanismos de supervivencia se imponen a la voluntad y el frío me impide detener los pulmones. Confío en que las capas de ropa amortigüen la respiración y no estropeen la toma. Hay que repetir varias veces y mientras me congelo, pienso en lo que hago allí tumbado cuando podría estar calentito en una oficina: Ahí sí estaría muerto de veras, como tantos y tantos. Morimos en vida cuando renunciamos a cumplir nuestros sueños.

El viernes se cumplen 5 años de la muerte de mi padre (casi el mismo tiempo que llevaba sin acudir a un rodaje). Tumbado sobre la nieve recuerdo una de sus frases recurrentes: “¿Hijo, y por esto cuánto te pagan?” Sé que solo ahora sería capaz de entender mi respuesta: “Padre, si hubiera que ponerle precio, no habría dinero para pagarlo”.




Tuesday, February 07, 2012

HACIA UNA NUEVA EPISTEMOLOGÍA

Qué complicado tratar de observar el mundo cómo si lo hiciéramos por primera vez. Y sin embargo, estoy cada día más persuadido de que es un esfuerzo que merece la pena.

Cuando explicaba en mi entrada anterior mi renuncia a ejercer una inteligencia dominadora de la realidad, no sabía que días después me toparía con el concepto de filosofía no dual o advatia (estas cosas me pasan a menudo). En realidad, es un concepto que lleva tiempo persiguiéndome de un modo u otro pero que va tomando cada vez mayor importancia en esta nueva reescritura de la realidad que estoy llevando a cabo.

Si nos paramos a pensar… estamos perdidos. Qué complejo resulta que nuestro mejor aliado para el discernimiento termine transformándose en el mayor obstáculo para la evolución.

Todos fuimos niños algún día. Un niño es un devorador de realidades. Da gusto con ellos: todo es nuevo, estimulante y emocionante. Después ya se ocupan de neutralizarnos, sea en forma de percances, trauma o sistema educativo. En este proceso opera la memoria y el miedo. El recuerdo se convierte en miedo: al dolor, a la pérdida, a la indefensión o a la muerte. El miedo a repetir experiencias desagradables pudo tener una función biológica pero termina por convertirse en el mayor enemigo de nuestro espíritu. El recorrido es de mecanismo de supervivencia alojado en la agmídala a categoría intelectual limitante. Todos los prejuicios surgen del miedo a lo desconocido. Y este es un problema que me persigue desde hace años: Nos han convencido de la imposibilidad de un conocimiento desvinculado de la memoria pero de otra parte, el principal combustible de la memoria es la experiencia con sus prejuicios y perjuicios. ¿Cómo lo hacemos, entonces? Quizás no queda otra que entregar los mandos al sentimiento.

No son descabelladas las analogías entre física clásica y cuántica. El mundo racional es cómodo, cálido y confortable, sus relaciones son universales y estables. El intuitivo es susceptible de volverse un auténtico galimatías y eso asusta. Sin embargo, el pensamiento racional se agota y torna en corsé donde algunos nos amuermamos, nos deprimimos y morimos. No queda otra que buscar nuevos espacios por donde campar libremente; o tal vez, simplemente, regresar a ellos.


Coda para escépticos: ¿Cómo sabes que la intuición no existe si jamás la pones a prueba?

Thursday, February 02, 2012

SENCILLEZ

“Estoy decidido a mongolizarme” Lo cantaba Jorge Martínez al frente de Ilegales ya en las postrimerías del siglo anterior. En realidad, la canción no tiene demasiado que ver con lo que voy a explicar (pues era una sátira de la convenciones sociales) pero su estribillo me viene al pelo.

La cuestión es que he decidido renunciar a ser más listo que nadie: ni ser el primero de la clase, ni sacarme un máster dificilísimo, ni forrarme merced a una brillante idea que revolucione los mercados y estampe mi careto en la portada del Times… Mi deseo, cada día más, es ser simple, sencillo y casi tonto. Mostrarme sin necesidad de más vestimenta que la que me marque el ritmo del cielo.

Vivimos rodeados de listos de bolsillo, de expertos de la nada, de asesores en malabarismo… Han sido tiempos de sabiduría líquida, de esa que se amolda a las circunstancias olvidando su misión libertadora. Padecemos un conocimiento insípido aunque no inodoro: porque apesta. En las escuelas y sus diversas continuaciones en forma de universidad, máster o cursos de adocenamiento no enseñan sino prestidigitación,. simulación, apariencia, disfraz… Eso provoca que todos se crean los más listos, superiores, depositarios de una mayor gloria que cuando no se materializa provoca o bien frustración o la carrera de lemmings con meta en el precipio que es la sociedad actual.

Después de muchos años de escudriñar el baile uno ya está cansado de mascaradas. La vida dura poco como para despilfarrarla en tales lides. Estamos cerca del final de las concesiones, las risas por compromiso y la nada adornada. La crisis actual no es casualidad sino el cumplimiento inexorable de una Ley tan inexorable como el 2º Principio de la Termodinámica. Y por una vez, me tienta remar a favor de las corrientes (subterráneas) que promueven el cambio.

Y si no hay dinero ¿qué importa mientras haya vida? y si no hay prestigio ¿para qué lo necesito? y si no hay gloria será el trino de los pájaros de mi cabeza el que deje constancia de la gesta de estar vivo. A la mierda.

Monday, January 23, 2012

LECCIONES DE POBREZA

En estos últimos tiempos me recorre la sensación de no decidir sobre lo que escribo. Quiero decir, es evidente que Mario Bravo es el responsable de estas líneas pero, cada vez con más frecuencia, me encuentro que son los temas los que me escogen a mí y no yo el que los encara como creía antaño. Cosas raras de escritor.

Durante estas semanas el tema que me ronda es el de la prosperidad y su reverso, la pobreza. Mi amigo Arturo afirma que cuando escucha a un empresario que se ha arruinado, no le inspira compasión alguna porque “ellos no se arruinan como nosotros”. No le falta razón. El año pasado por estas fechas servidor se encontraba arruinado. Pero arruinado de verdad, no de esas ruinas que a todo lo más obligan a deshacerte del jet privado y el velero. Una serie de dejaciones (más que decisiones) habían dado al traste con el proyecto empresarial iniciado tres años antes y a consecuencia de ello me encontraba con la luz de mi casa cortada (sí, al final te la cortan), la llamada de los lunes de una secretaria de Botín para ver cuando íbamos a solucionar lo de la hipoteca y otra, en principio amable luego francamente hostil, empleada de la compañía telefónica preguntando también por lo suyo. Mes tras mes, tenía que soportar como los ingresos que generaba en mi nueva actividad como autónomo apenas alcanzaban para los pagos al fisco de aquel ruinoso y mal llevado cierre empresarial. Salir de aquello supuso una de las lecciones más útiles que me ha regalado la vida.

Hubo un punto de inflexión. Durante una mañana de julio resolví que no podía pagar una de las cantidades que me reclamaba Hacienda. Recuerdo que agobiado por la cifra que arrojaba mi declaración fiscal, salí de casa de mi madre y me marché a pasear por el parque. Hacía un sol radiante que se filtraba entre la vegetación y me tumbé en la hierba a orillas de un arroyo. Entonces, pensé: “¡Demonios! ¡Hacienda jamás me podrá arrebatar esto!” Aquel sencillo pensamiento fue la clave para que todo empezara a mejorar y lo escribo porque tengo la certeza de que fue así y lo continúo comprobando día tras día.

Si hubiera leído hace un año las declaraciones de Santi Lorenzo en la que afirma que “La pobreza es sagrada y es útil pasar por ella” me hubiera cagado en su puta madre pero, a día de hoy, no me queda sino darle la razón. La pobreza no es más que una situación temporal que depende en gran medida del azar. El problema viene de la identificación con la pobreza. Porque no somos nuestra pobreza, salvo que creamos que así es. Atravesar periodos de escasez es muy aleccionador (aunque os pueda sonar arrogante): sirve para dotarse de humildad, aprender a pedir ayuda y reconocer que tu dignidad no se mide por el saldo de una cuenta corriente.

Guardo de aquellos meses austeros el recuerdo de varias tardes en compañía de mi amigo Óscar (otro que tal…). A veces era él, otras yo el que no tenía para pagar un bote de Coca Cola pero los encuentros fueron memorables: tardes de banco en el parque en las cuáles dirimimos importantes cuestiones humanas y divinas y sobre todo reafirmamos nuestro convencimiento de que, ni en sueños, nos cambiaríamos por ninguno de los presuntos “casos de éxito” que nos han promovido como modelo. Todo sin un euro en el bolsillo.

Monday, January 16, 2012

CON PLEITESÍA, SIN PELOTEO

No voy a engañar a nadie… soy poco teatral. Fui educado en las butacas de aquellas salas de sesión doble, repletas de jevis y con suelo alfombrado de pipas en las que a mi padre acostumbraba dormir la siesta. También pasé bastantes horas escaqueándome de mis estudios en el triangulo del mal llamado circuito de arte y ensayo. Era la mejor manera de amortizar el carnet de la facultad y a la vez estar recogido, en lugar de delinquiendo. De estos dos hitos proviene mi cinefilia, amén de demasiadas noches de estudio mientras escuchaba Polvo de Estrellas en la radio.

El teatro siempre me resultó un hermano menor del cine, además de bastante más caro. Así las cosas cuando he asistido a alguna función generalmente ha sido:

a) Obligado

b) Invitado

c) Por mis múltiples devaneos y amistades con titiriteros (una mezcla de a y b)

Ya hace unos meses, uno de estos amigos representaba una obrita dentro de ese formato que está causando furor (microteatro por dinero) y me encantó, quizás por lo original formato: ubicado en los sótanos de lo que fue una carnicería, cinco habitaciones donde se representan cinco obritas de menos de 20 minutos, al razonable precio de 4 euros por función. Me agradó la sensación de acceder a esa suerte de pasaje del terror con una sorpresa esperando tras cada puerta. Me resultó ágil y en caso de que la obra resulte un peñazo, en un cuarto de hora te la has ventilado. Y sobre todo me gustó la cercanía pues la escena se representa a menos de 1 metro del público, evitando así la sensación de impostura que me recorre cuando el actor debe comunicarse con una platea de mayor aforo.

La otra noche asistí a otro par de ellas. Repetía mi amigo Dario en De Parto y debutaban Julián Teurlais y Oscar Parra (este último autor del texto y la dirección de Llámame Papá).

Celebro enormemente cuando veo a mis amigos triunfar, aunque resulte poco español. Y lo celebro, aún más, conociendo el calvario que han atravesado para mostrarnos su talento. Una de las lecciones que me ha regalado la vida es algo que, de otra parte, siempre intuí pero que con los años va ganando urgencia : y es que no vale la pena perder nuestro tiempo con asuntos que no nos diviertan (ya sea nuestro sino genio de las finanzas, publicista o voluntario en una leprosería). También Dario, pero el caso de Óscar y Julián (espero que no les moleste que escriba esto) es el de la resistencia numantina, el de apostar por llenar la vida de vocación; son la antítesis de esos envases vacíos que llenan los vagones de metro con su mirada puesta en el infinito de una realidad que nunca les llegará porque no están dispuestos a reclamar lo que, por derecho, les corresponde. Son insumisos, indignados y ácratas sin necesidad de alinearse con ninguno de estos movimientos, ni portar más pancarta que la de una existencia coherentemente aprovechada. Son artistas del hambre y maestros de las finanzas porque prosperar en lo artístico sin que medie mas subvención que la del público es tarea complicada en este país.

Y además ¡demonios! ¡les acompaña el talento!: El uno para retratar con socarronería azconiana el imposible mundo de las relaciones paternofiliales, encadenando una carcajada tras otra hasta dejarnos sin aliento. El otro para llevarlo a escena, con la réplica de Miguel Catarecha, en un tándem tragicómico que remite a los mejores momentos de Matthau-Lemmon o la encarnación del conflicto Dionisiaco-Apolíneo que todos llevamos dentro.

Por eso cuando terminó la representación aplaudí a rabiar: No solo la función, sino a los seres humanos que la hacían posible. ¡A tiempo estáis!

Wednesday, January 11, 2012

GRACE Y EL AMOR LÍQUIDO

Cuando propuse a Diagonal, entrevistar a Grace Morales lo hice desde la admiración, pero también desde el respeto que me provocaba enfrentarme con un autentico Miura del articulismo patrio: Es proverbial el nivel de exigencia y mala leche de que han hecho gala los bruttos mecánicos.

Al final, la interviú fue una delicia, Grace resultó encantadora demostrándome, una vez más, que no hay peores barreras que las que levantamos en nuestras cabezas...

Monday, January 02, 2012

ENFOCAR EL 2012

Junio de 2010. El médico de cabecera me acababa de diagnosticar una depresión que llevaba fraguando meses y yo atribuía al estrés y al déficit de vitaminas. Aprovisionado con mi cóctel de prozac y ansiolíticos, con el que la sanidad pública trata de atajar, en balde, la mayor plaga que enfrenta (los síntomas de un sistema que toca fondo), solicité asilo en casa de mi madre pues temía que cualquier mañana las pocas energías que me restaban fueran insuficientes para sacarme de la cama.

Frente a aquel panorama, algún amigo concluyó que lo que necesitaba era salir de casa y me arrastró a la noche. En su descargo, debo afirmar que no le movía sino la buena voluntad pero no fue una buena idea: ni siquiera había transigido en visitar a la loquera que tanto me ayudaría tiempo después y mi capacidad para descifrar señales tardaría aún bastante en despertar. La mezcla de anestésicos con más anestésicos no podía sino desenbocar en la catástrofe que fueron los meses siguientes.

Recuerdo que, durante alguna de aquellas correrías, nos acompañó un tipo por cuyo tabique nasal desfila buena parte de la producción de Colombia a lo largo del año, lo cual no es impedimento para que lleve a puerto hazañas vitales como pocas he conocido (no daré más detalles; solo que está en las antípodas del garrulo cocainómano de fin de semana que abunda por estos lares). “Tienes que enfocar, Mario, en-fo-car” me repitió todo el tiempo antes de que me descolgara del grupo aquejado de una severa falta de talante noctámbulo. Escuchar la palabra “enfocar” de la voz de un tipo con los ojos inyectados en sangre y la mandíbula fuera de eje era lo último que yo podía interpretar en aquellos momentos. Y sin embargo, fue la primera señal que recuerdo acerca de lo que serían mis próximos pasos.

Seguí descendiendo peldaños, aferrado a mi orgullo y al puedo superar esto yo solo. Me sumergí en un verano de perdición, atrayendo hacia mí todo lo malo que la sociedad pone a nuestra disposición en sus intentos de despistarnos para que no levantemos la liebre. Hasta que, durante mi enésima crisis, accedí visitar a la psicóloga. Aquello marcó un punto de inflexión, sin duda, y los meses de trabajo posteriores de los que he dado cumplida cuenta en estas páginas.

El descubrimiento de la meditación, gracias a una gran amiga, ha sido una de las piezas claves de este proceso. Y cuando reflexiono sobre los pasos que han conducido a mi sanación no puedo sino sonreír ante aquella señal que la vida me envió en el lugar y momentos menos oportunos: Enfocar; centrar la atención; dejar de vivir como si esto no fuera con nosotros...

Hace poco, escuché a alguien muy sabio decir que nos hemos dado de codazos por estar aquí, por vivir esta experiencia; imperfecta (porque lo material así lo es) pero tan aleccionadora para nuestras almas... Sería una lástima desaprovechar la oportunidad.

Monday, December 26, 2011

MANTENERSE FIRME

Imagino la vida, cada día más, como un juego de azar que no lo es. Sobre el tablero una serie de números sobre los cuáles todos hemos realizado apuestas. Al parecer quien lanza la bola no es del todo honesto y favorece a los que han depositado sus fichas sobre ciertos números, que el tipo te sopla en el reservado a cambio de una comisión. Sin embargo, algunos nos negamos a entrar en el reservado, no por el hecho de pagar un peaje sino porque pensamos que al tipo le huele demasiado mal el aliento y porque creemos en la justicia del azar y en que cualquier intento de manipularlo está destinado al fracaso.

El croupier lanza la bolita y una vez más, observas como cruza una sonrisa cómplice con los de siempre que vuelven a hacer caja mientras uno se pregunta qué sentido tiene mantenerse firme en su apuesta. Por qué no agachar las orejas, franquear la entrada del reservado y salir de allí con la combinación que te permitirá invitar a champán al resto de la mesa. Ellos lo están deseando: Doblegarte, contarte entre los suyos, demostrar que tu moral se debía tan solo a un error de cálculo. Pero por algún absurdo motivo, que algunos ya califican de defecto genético de percepción de posibilidades, te mantienes firme y sigues soñando con tu jugada....


Friday, December 23, 2011

LA CEGUERA DE MARCOS

Muy de niño, su familia sufrió un terrible accidente y Marcos fue testigo del cadáver de sus padres. Aquella imagen le causó tan hondo dolor que el niño decidió cerrar los ojos por el resto de sus días.

Prescindiendo de su visión, los primeros años de Marcos fueron muy difíciles.De continuo, tropezaba con objetos o era incapaz de localizar otros, hasta que optó por apenas salir de su cuarto, donde se encontraba confortablemente ciego.

Pasaron los años, hasta que un terremoto sacudió la ciudad, devorando, entre otros muchos, el hogar de Marcos. Desorientado y aturdido, el ya no tan niño, trató de mantener su ceguera pero fue imposible hacer frente a la nueva situación. Después años de oscuridad, le costó trabajo acostumbrar sus ojos a la visión: la luz le dañaba y era incapaz de enfocar bien los objetos. Sin embargo, cuando pudo evaluar su entorno, percibió que apenas presentaba unas magulladuras en comparación con todo el dolor y la devastación circundante. Marcos era necesario en las tareas de ayuda con todos sus sentidos bien despiertos.

Saturday, December 17, 2011

MI EMERGENCIA ESPIRITUAL

Cualquiera que tenga el valor de seguir este blog, habrá notado que llevo unos meses indagando en los sentimientos y experiencias de trascendencia; encadenando cada vez más y más, conceptos que llegan desde los lugares más dispares, ilógicos y casuales del saber humano. En mi descargo, solo puedo decir que ¡yo no quería! No ha sido algo buscado ni intencionado. Pero una vez se produce el encuentro (más bien, encontronazo) con lo trascendente ¡a ver qué hacemos con ello! Ya me he pegado bastantes meses como un San Manuel Bueno Mártir a la inversa.: Negando la mayor, repitiéndome "son imaginaciones tuyas, la religión es el recurso de los cobardes o yo soy ateo por la gracia de dios". Pero no había manera... y he tenido que replantear mi existencia en nuevos términos (previa demolición de un racionalismo científico trasnochado, en el que aún andamos...). En otra entrada, ya os contaré la ruta que nace del sentimiento de pertenencia, pasa por recuperar la conexión con tu especie y llega al de trascendencia y por tanto de divinidad, porque ha sido uno de los follones más gloriosos en los que me he visto inmerso en mi azarosa vida.

El caso es que andaba pensando últimamente que las religiones no dejan de ser soluciones estandarizadas al anhelo espiritual. Es evidente que este sentimiento es universal, y servidor siguiendo postulados kantianos, pensaba que ahí terminaba el problema: En un juego de la mente, una engañifa de los sentimientos o una simple necesidad de creer. Evidentemente, mi opinión ya no es la misma: Al punto de considerar que el epicentro del colapso este modelo de sociedad post-industrial (antes incluso que la anacrónica organización del modelo laboral del que derivan el resto de estructuras) será la negación de una respuesta para las necesidades espirituales de sus ciudadanos.

No soy de los que consideran a Antonio Marina un intelectual (por mucho que anhele el título de pensador creativo). Sin embargo, es un buen divulgador: ha tenido tiempo y le gusta leer mucho y bien (tengo un gran respeto por los divulgadores, conste). Por eso, cuando hay algún tema del que me apetece obtener una visión global me parece recomendable acudir a sus manuales, antes que a otros más genéricos.

Por fortuna, su Pequeño tratado de los grandes vicios es, según su propio autor, un libro menor. Casi una disgresión de su "obra magna". Y es muy de agradecer porque va al grano y con bastante soltura sobre el tema de los vicios/virtudes. Y me ha servido para integrar mi teoría acerca de la coincidencia de las necesidades cuerpo/alma. Tenía que demostrarle al pagano que me habita, el error de empeñarse en postulados materialistas que explican cualquier regla o mandamiento en función exclusiva de orden y organización social.. Y ha sido gracias a la genealogía de los vicios que traza Marina que he alcanzado un acuerdo conmigo mismo.

Contra la corriente del pensamiento correcto (y en el mismo saco incluyo al banquero cuya codicia nos vende un espejismo de prosperidad,al mandatario soberbio que ignora su deber de servidumbre, el libertino que mancillando se mancilla o la perversión del religioso que olvidó su misión), la gran noticia es que lo que conviene al alma concierne al cuerpo y viceversa. El único camino de perfección posible liga irremediablemente lo terrenal con lo espiritual, pasando por lo moral, pues cualquier movimiento en uno de los frentes salpica y modifica al otro. Da igual que decidamos poner el foco en uno u otro lado, ambos se verán afectados y caminarán a la par.

De ahí, mi conclusión, a la luz de una panorámica de la permanencia de lo que, en los diferentes sistemas que hemos constituido, hemos considerado bueno los humanos. No es tanto que admiremos una serie de valores y anatemizemos otros en función de las circunstancias, sino que edificamos sociedades en función de un patrón universal, adaptándolo al medio que nos va tocando en suerte. Y yo a ese patrón he decidido llamarle ALMA. Ahí lo lleváis.

Tuesday, November 29, 2011

JUNG VS. FREUD, LA PELÍCULA

Hoy escribo sobre una película poco recomendable… Y no porque carezca de interés o talento artístico, sino porque resultará aborrecible a cualquiera que no se encuentre muy interesado en sus tesis….

Un método peligroso es la última de Cronemberg, y explica las relaciones, primero de amistad después de abierta hostilidad, entre los psicoanalistas Freud y Jung. Habría de visionarse armado con papel y lápiz de lo bien que está explicada.

Hoy muchos se permiten ningunear la figura del vienés y su teoría como algo superadísimo, quizás en un movimiento de descenso pendular, tan injusto como lo fue su ascenso durante décadas. Toda corriente psicológica es, por necesidad, hija de su momento (dado que no posible investigar algo que no se manifiesta) y el psicoanálisis freudiano no escapa a esta máxima. Pero hay un abismo entre afirmar que Freud era un reprimido y un obseso e invalidar los frutos de su obsesión: principalmente la idea del subconsciente (piedra angular sobre la que se edificaron algunas de las más interesantes reflexiones del siglo pasado). De no existir Freud, el pensamiento jungiano hubiera tardado bastante en manifestarse. Sin la idea de inconsciente, sería complicado el salto al inconsciente colectivo: uno de los detonantes del conflicto entre el maestro y el que era, hasta entonces, su discípulo aventajado.

Aunque en términos narrativos está justificado el factor “conflicto”, si uno asiste a la película medianamente documentado y mantiene la objetividad sin tomar partido, resulta una brillante exposición sobre cómo surgen las ideas. De cómo, en aras del conocimiento, las partes han de perder protagonismo para integrarse en el todo, superándose conceptos que resultaron herramienta imprescindible para alcanzar ciertas cotas.

Del pensamiento jungiano, emana la corriente más fascinante de conocimiento que servidor maneja actualmente: Aquella que, trascendiendo el sujeto, deja atrás el ego (tarea y lastre) y se adentra en el territorio de la conciencia. Un área de inmensidad e intensidad infinitas que, estoy convencido, se trata de nuestra próxima frontera. No es casualidad (nada lo es) que unas entradas más abajo, colgara una conferencia de Manuel Almendro. Fascinante, ya les digo.

Saturday, November 19, 2011

LA CRISIS DE LA CODICIA Y EL MIEDO

He tardado bastante tiempo en visionar el documental Inside Job. Para cuando arreció la crisis, servidor se hallaba inmerso en la suya propia y bastante tenía con hacerme cargo de mis cuentas como para atender las globales. Sin embargo, poco a poco voy sacando tiempo para dedicarme a tareas menos urgentes e ir componiendo la secuencia de los hechos que todos quieren explicar pero nadie parece comprender.

La explicación la han dado otros muchos, mejor que yo. Pero dado que la vida me ha situado en un punto de observación interesante, haré mi matiz: La codicia de unos cuantos amparó una desregulación mercantil de la que el general de la sociedad no tuvo constancia (puesto que los designados para oponerse a ella estaban ya en nómina de los codiciosos. Y esta fue la jugada maestra). Esto se tradujo en un salvaje festín bursátil, a costa del esfuerzo de la sociedad en general (bien adoctrinada en la necesidad de adquirir viviendas en propiedad; punto sobre el que creo no se ha hecho suficiente hincapié). Cuando dicho esfuerzo no colmó las ansias de lucro de los codiciosos se comenzó a apostar a que esos pobres diablos perderían sus casas. Dicho y hecho: a los especuladores le interesó precipitar la crisis, sabedor de que estaban a resguardo pues contaban con la complicidad delos encargados de colgarles del palo mayor.

Y lo acojonante del caso es que nada ha cambiado. En el documental se explica bien cómo la desregulación (de la que no estoy, por principio, en contra) propició todo tipo de chanchullos bursátiles pero no se explica por qué estamos reflotando a los culpables del naufragio a golpe de sucesivas regulaciones (Qué si no son esas vertiginosas inyecciones de capital público con que se están saneando las cuentas del sector financiero; en un ahora no, ahora sí, según le conviene a la banca). Cómo es posible que entidades de desacreditada solvencia y cómplices de este disparate, las agencias de calificación, sigan agitando las bolsas con total impunidad cada vez que tosen. En qué cabeza cabe que nos siga preocupando pagar la hipoteca al banco que nos estafó y encima, estemos agradecidos por conservar una vivienda que no vale ni por asomo lo que pagamos por ella.

Realmente, el miedo es cosa de pobres. Pobres sin nada que perder a los que se ha envanecido con la idea de que es posible poseer algo en esta vida. Y así seguimos… sosteniendo sobre nuestros hombros el peso que nos hunde en la ciénaga. Engañados por un espejismo de clase mediocre, antes que de clase media. Paralizados frente a la idea de defenestrar un sistema que nos despoja de la dignidad a través del miedo: miedo a perder un empleo que detestamos, de un piso en las afueras que nos queda pequeño, de no estar a la altura de las necesidades creadas, o ser depurados bajo el estigma de la pobreza o la locura.

Wednesday, November 16, 2011

BILDERBERG, MAYO 2008

El asesor de asuntos esotéricos avanzó hasta la mitad del escenario y se aflojó la corbata frente a un auditorio compuesto por los hombres más poderosos del planeta.

- Señores, nuestros peores augurios se han confirmado. Los mayas estaban en lo cierto: La humanidad se encuentra preparada para evolucionar.

Un murmullo de inquietud recorrió el salón de actos antes de que el orador continuara su discurso:

- Según diferentes estudios psicosociales realizados con independencia, el desarrollo del ser humano se encuentra en el punto que le permitiría superar el miedo, la codicia o la ira…. Se hace necesario, por tanto, un considerable esfuerzo colectivo para mantener el status quo que ha brindado el mayor periodo de prosperidad y esplendor de nuestra Sociedad: Nuestras corporaciones deben propiciar severas caídas bursátiles, nombrar a los gobernantes más incapaces y desmoralizar al ciudadano a través de nuestros trust de comunicación. Atacar donde más duele: arrebatándoles el techo, jugando con los sistemas de salud, y con el pan de sus hijos; hostigando al ser humano, de nuevo, hacia su más primitivo sentimiento de supervivencia ....

Primero brotaron algunas sonrisas entre el auditorio, hasta que todo el Club Bilderberg prorrumpió en aplausos puesto en pie.

- ¡Señores, ha llegado el momento de desencadenar la crisis!