Wednesday, February 29, 2012

Wednesday, February 22, 2012

LOS HIJOS DE MAMBRÚ: PERDIDOS EN LA GUERRA CIVIL

Madrid-21 de febrero de 2012

¿En tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera? ¿Cuáles fueron los verdaderos motivos de la contienda fratricida? ¿Existió realmente la guerra civil o es un invento de historiadores de río revuelto? Son algunas de las incógnitas que Los Hijos de Mambrú NO pretende resolver…

Los Hijos de Mabrú es una ambiciosa serie on line de la productora Delamancha Films que retrata los avatares de cuatro milicianos del frente de Teruel transitando por la delgada línea entre la supervivencia y la deserción. En cada capítulo, los protagonistas se verán envueltos en situaciones difíciles, terribles o surrealistas, herederas de los mejores Berlanga o Cuerda. De ahí, que en palabras los directores, Oscar Parra y Mario Bravo, Los Hijos de Mambrú sea un hibrido entre La Vaquilla y la teleserie Lost. Todo tiene cabida en esta suerte de odisea turolense que se está rodando en escenarios exteriores de varios pueblos de la sierra de Madrid (Navacerrada, Cercedilla…). Escrita y dirigida a cuatro manos en complicidad con el elenco artístico principal, integrado por los actores Aitor Allué, Clemente Beltrán, Carlos Mestanza y Miguel Catarecha.

Los Hijos de Mambrú tendrá su puesta de largo on line (www.loshijosdemambru.com) e in situ en el evento del JUEVES 1 DE MARZO en "PICNIC" (calle del Pez, 36 - esquina con calle de las Minas a las 21:30h).

¡Os esperamos a todos en nuestro estreno oficial!
¡Hasta entonces podéis disfrutar del primer teaser del proyecto!

Si quieres asistir a la premiere o ampliar la información puedes contactar con Prensa y Comunicación: 637 178 175 – mario.bravoaviles@gmail.com


Wednesday, February 15, 2012

MUERTE EN LA NIEVE

Estoy muerto. Mi cadáver yace tumbado boca abajo sobre la nieve de una ladera del Puerto de Navacerrada. No estaba preparado para morir pero ¿quién lo está?

Estamos en la grabación de un capitulo de Los hijos de Mambrú (el proyecto de serie on line en el que me he embarcado gracias a la generosidad de mi amigo Óscar). Por necesidades de atrezzo tenemos que improvisar una secuencia con el cadáver de un militar y mi trenka del ejército alemán se alza como la mejor candidata. Me tiendo sobre la nieve, apoyando el rostro contra el suelo para dar verosimilitud a mi muerte. Intento contener la respiración pero a bajo cero los mecanismos de supervivencia se imponen a la voluntad y el frío me impide detener los pulmones. Confío en que las capas de ropa amortigüen la respiración y no estropeen la toma. Hay que repetir varias veces y mientras me congelo, pienso en lo que hago allí tumbado cuando podría estar calentito en una oficina: Ahí sí estaría muerto de veras, como tantos y tantos. Morimos en vida cuando renunciamos a cumplir nuestros sueños.

El viernes se cumplen 5 años de la muerte de mi padre (casi el mismo tiempo que llevaba sin acudir a un rodaje). Tumbado sobre la nieve recuerdo una de sus frases recurrentes: “¿Hijo, y por esto cuánto te pagan?” Sé que solo ahora sería capaz de entender mi respuesta: “Padre, si hubiera que ponerle precio, no habría dinero para pagarlo”.




Tuesday, February 07, 2012

HACIA UNA NUEVA EPISTEMOLOGÍA

Qué complicado tratar de observar el mundo cómo si lo hiciéramos por primera vez. Y sin embargo, estoy cada día más persuadido de que es un esfuerzo que merece la pena.

Cuando explicaba en mi entrada anterior mi renuncia a ejercer una inteligencia dominadora de la realidad, no sabía que días después me toparía con el concepto de filosofía no dual o advatia (estas cosas me pasan a menudo). En realidad, es un concepto que lleva tiempo persiguiéndome de un modo u otro pero que va tomando cada vez mayor importancia en esta nueva reescritura de la realidad que estoy llevando a cabo.

Si nos paramos a pensar… estamos perdidos. Qué complejo resulta que nuestro mejor aliado para el discernimiento termine transformándose en el mayor obstáculo para la evolución.

Todos fuimos niños algún día. Un niño es un devorador de realidades. Da gusto con ellos: todo es nuevo, estimulante y emocionante. Después ya se ocupan de neutralizarnos, sea en forma de percances, trauma o sistema educativo. En este proceso opera la memoria y el miedo. El recuerdo se convierte en miedo: al dolor, a la pérdida, a la indefensión o a la muerte. El miedo a repetir experiencias desagradables pudo tener una función biológica pero termina por convertirse en el mayor enemigo de nuestro espíritu. El recorrido es de mecanismo de supervivencia alojado en la agmídala a categoría intelectual limitante. Todos los prejuicios surgen del miedo a lo desconocido. Y este es un problema que me persigue desde hace años: Nos han convencido de la imposibilidad de un conocimiento desvinculado de la memoria pero de otra parte, el principal combustible de la memoria es la experiencia con sus prejuicios y perjuicios. ¿Cómo lo hacemos, entonces? Quizás no queda otra que entregar los mandos al sentimiento.

No son descabelladas las analogías entre física clásica y cuántica. El mundo racional es cómodo, cálido y confortable, sus relaciones son universales y estables. El intuitivo es susceptible de volverse un auténtico galimatías y eso asusta. Sin embargo, el pensamiento racional se agota y torna en corsé donde algunos nos amuermamos, nos deprimimos y morimos. No queda otra que buscar nuevos espacios por donde campar libremente; o tal vez, simplemente, regresar a ellos.


Coda para escépticos: ¿Cómo sabes que la intuición no existe si jamás la pones a prueba?

Thursday, February 02, 2012

SENCILLEZ

“Estoy decidido a mongolizarme” Lo cantaba Jorge Martínez al frente de Ilegales ya en las postrimerías del siglo anterior. En realidad, la canción no tiene demasiado que ver con lo que voy a explicar (pues era una sátira de la convenciones sociales) pero su estribillo me viene al pelo.

La cuestión es que he decidido renunciar a ser más listo que nadie: ni ser el primero de la clase, ni sacarme un máster dificilísimo, ni forrarme merced a una brillante idea que revolucione los mercados y estampe mi careto en la portada del Times… Mi deseo, cada día más, es ser simple, sencillo y casi tonto. Mostrarme sin necesidad de más vestimenta que la que me marque el ritmo del cielo.

Vivimos rodeados de listos de bolsillo, de expertos de la nada, de asesores en malabarismo… Han sido tiempos de sabiduría líquida, de esa que se amolda a las circunstancias olvidando su misión libertadora. Padecemos un conocimiento insípido aunque no inodoro: porque apesta. En las escuelas y sus diversas continuaciones en forma de universidad, máster o cursos de adocenamiento no enseñan sino prestidigitación,. simulación, apariencia, disfraz… Eso provoca que todos se crean los más listos, superiores, depositarios de una mayor gloria que cuando no se materializa provoca o bien frustración o la carrera de lemmings con meta en el precipio que es la sociedad actual.

Después de muchos años de escudriñar el baile uno ya está cansado de mascaradas. La vida dura poco como para despilfarrarla en tales lides. Estamos cerca del final de las concesiones, las risas por compromiso y la nada adornada. La crisis actual no es casualidad sino el cumplimiento inexorable de una Ley tan inexorable como el 2º Principio de la Termodinámica. Y por una vez, me tienta remar a favor de las corrientes (subterráneas) que promueven el cambio.

Y si no hay dinero ¿qué importa mientras haya vida? y si no hay prestigio ¿para qué lo necesito? y si no hay gloria será el trino de los pájaros de mi cabeza el que deje constancia de la gesta de estar vivo. A la mierda.

Monday, January 23, 2012

LECCIONES DE POBREZA

En estos últimos tiempos me recorre la sensación de no decidir sobre lo que escribo. Quiero decir, es evidente que Mario Bravo es el responsable de estas líneas pero, cada vez con más frecuencia, me encuentro que son los temas los que me escogen a mí y no yo el que los encara como creía antaño. Cosas raras de escritor.

Durante estas semanas el tema que me ronda es el de la prosperidad y su reverso, la pobreza. Mi amigo Arturo afirma que cuando escucha a un empresario que se ha arruinado, no le inspira compasión alguna porque “ellos no se arruinan como nosotros”. No le falta razón. El año pasado por estas fechas servidor se encontraba arruinado. Pero arruinado de verdad, no de esas ruinas que a todo lo más obligan a deshacerte del jet privado y el velero. Una serie de dejaciones (más que decisiones) habían dado al traste con el proyecto empresarial iniciado tres años antes y a consecuencia de ello me encontraba con la luz de mi casa cortada (sí, al final te la cortan), la llamada de los lunes de una secretaria de Botín para ver cuando íbamos a solucionar lo de la hipoteca y otra, en principio amable luego francamente hostil, empleada de la compañía telefónica preguntando también por lo suyo. Mes tras mes, tenía que soportar como los ingresos que generaba en mi nueva actividad como autónomo apenas alcanzaban para los pagos al fisco de aquel ruinoso y mal llevado cierre empresarial. Salir de aquello supuso una de las lecciones más útiles que me ha regalado la vida.

Hubo un punto de inflexión. Durante una mañana de julio resolví que no podía pagar una de las cantidades que me reclamaba Hacienda. Recuerdo que agobiado por la cifra que arrojaba mi declaración fiscal, salí de casa de mi madre y me marché a pasear por el parque. Hacía un sol radiante que se filtraba entre la vegetación y me tumbé en la hierba a orillas de un arroyo. Entonces, pensé: “¡Demonios! ¡Hacienda jamás me podrá arrebatar esto!” Aquel sencillo pensamiento fue la clave para que todo empezara a mejorar y lo escribo porque tengo la certeza de que fue así y lo continúo comprobando día tras día.

Si hubiera leído hace un año las declaraciones de Santi Lorenzo en la que afirma que “La pobreza es sagrada y es útil pasar por ella” me hubiera cagado en su puta madre pero, a día de hoy, no me queda sino darle la razón. La pobreza no es más que una situación temporal que depende en gran medida del azar. El problema viene de la identificación con la pobreza. Porque no somos nuestra pobreza, salvo que creamos que así es. Atravesar periodos de escasez es muy aleccionador (aunque os pueda sonar arrogante): sirve para dotarse de humildad, aprender a pedir ayuda y reconocer que tu dignidad no se mide por el saldo de una cuenta corriente.

Guardo de aquellos meses austeros el recuerdo de varias tardes en compañía de mi amigo Óscar (otro que tal…). A veces era él, otras yo el que no tenía para pagar un bote de Coca Cola pero los encuentros fueron memorables: tardes de banco en el parque en las cuáles dirimimos importantes cuestiones humanas y divinas y sobre todo reafirmamos nuestro convencimiento de que, ni en sueños, nos cambiaríamos por ninguno de los presuntos “casos de éxito” que nos han promovido como modelo. Todo sin un euro en el bolsillo.

Monday, January 16, 2012

CON PLEITESÍA, SIN PELOTEO

No voy a engañar a nadie… soy poco teatral. Fui educado en las butacas de aquellas salas de sesión doble, repletas de jevis y con suelo alfombrado de pipas en las que a mi padre acostumbraba dormir la siesta. También pasé bastantes horas escaqueándome de mis estudios en el triangulo del mal llamado circuito de arte y ensayo. Era la mejor manera de amortizar el carnet de la facultad y a la vez estar recogido, en lugar de delinquiendo. De estos dos hitos proviene mi cinefilia, amén de demasiadas noches de estudio mientras escuchaba Polvo de Estrellas en la radio.

El teatro siempre me resultó un hermano menor del cine, además de bastante más caro. Así las cosas cuando he asistido a alguna función generalmente ha sido:

a) Obligado

b) Invitado

c) Por mis múltiples devaneos y amistades con titiriteros (una mezcla de a y b)

Ya hace unos meses, uno de estos amigos representaba una obrita dentro de ese formato que está causando furor (microteatro por dinero) y me encantó, quizás por lo original formato: ubicado en los sótanos de lo que fue una carnicería, cinco habitaciones donde se representan cinco obritas de menos de 20 minutos, al razonable precio de 4 euros por función. Me agradó la sensación de acceder a esa suerte de pasaje del terror con una sorpresa esperando tras cada puerta. Me resultó ágil y en caso de que la obra resulte un peñazo, en un cuarto de hora te la has ventilado. Y sobre todo me gustó la cercanía pues la escena se representa a menos de 1 metro del público, evitando así la sensación de impostura que me recorre cuando el actor debe comunicarse con una platea de mayor aforo.

La otra noche asistí a otro par de ellas. Repetía mi amigo Dario en De Parto y debutaban Julián Teurlais y Oscar Parra (este último autor del texto y la dirección de Llámame Papá).

Celebro enormemente cuando veo a mis amigos triunfar, aunque resulte poco español. Y lo celebro, aún más, conociendo el calvario que han atravesado para mostrarnos su talento. Una de las lecciones que me ha regalado la vida es algo que, de otra parte, siempre intuí pero que con los años va ganando urgencia : y es que no vale la pena perder nuestro tiempo con asuntos que no nos diviertan (ya sea nuestro sino genio de las finanzas, publicista o voluntario en una leprosería). También Dario, pero el caso de Óscar y Julián (espero que no les moleste que escriba esto) es el de la resistencia numantina, el de apostar por llenar la vida de vocación; son la antítesis de esos envases vacíos que llenan los vagones de metro con su mirada puesta en el infinito de una realidad que nunca les llegará porque no están dispuestos a reclamar lo que, por derecho, les corresponde. Son insumisos, indignados y ácratas sin necesidad de alinearse con ninguno de estos movimientos, ni portar más pancarta que la de una existencia coherentemente aprovechada. Son artistas del hambre y maestros de las finanzas porque prosperar en lo artístico sin que medie mas subvención que la del público es tarea complicada en este país.

Y además ¡demonios! ¡les acompaña el talento!: El uno para retratar con socarronería azconiana el imposible mundo de las relaciones paternofiliales, encadenando una carcajada tras otra hasta dejarnos sin aliento. El otro para llevarlo a escena, con la réplica de Miguel Catarecha, en un tándem tragicómico que remite a los mejores momentos de Matthau-Lemmon o la encarnación del conflicto Dionisiaco-Apolíneo que todos llevamos dentro.

Por eso cuando terminó la representación aplaudí a rabiar: No solo la función, sino a los seres humanos que la hacían posible. ¡A tiempo estáis!

Wednesday, January 11, 2012

GRACE Y EL AMOR LÍQUIDO

Cuando propuse a Diagonal, entrevistar a Grace Morales lo hice desde la admiración, pero también desde el respeto que me provocaba enfrentarme con un autentico Miura del articulismo patrio: Es proverbial el nivel de exigencia y mala leche de que han hecho gala los bruttos mecánicos.

Al final, la interviú fue una delicia, Grace resultó encantadora demostrándome, una vez más, que no hay peores barreras que las que levantamos en nuestras cabezas...

Monday, January 02, 2012

ENFOCAR EL 2012

Junio de 2010. El médico de cabecera me acababa de diagnosticar una depresión que llevaba fraguando meses y yo atribuía al estrés y al déficit de vitaminas. Aprovisionado con mi cóctel de prozac y ansiolíticos, con el que la sanidad pública trata de atajar, en balde, la mayor plaga que enfrenta (los síntomas de un sistema que toca fondo), solicité asilo en casa de mi madre pues temía que cualquier mañana las pocas energías que me restaban fueran insuficientes para sacarme de la cama.

Frente a aquel panorama, algún amigo concluyó que lo que necesitaba era salir de casa y me arrastró a la noche. En su descargo, debo afirmar que no le movía sino la buena voluntad pero no fue una buena idea: ni siquiera había transigido en visitar a la loquera que tanto me ayudaría tiempo después y mi capacidad para descifrar señales tardaría aún bastante en despertar. La mezcla de anestésicos con más anestésicos no podía sino desenbocar en la catástrofe que fueron los meses siguientes.

Recuerdo que, durante alguna de aquellas correrías, nos acompañó un tipo por cuyo tabique nasal desfila buena parte de la producción de Colombia a lo largo del año, lo cual no es impedimento para que lleve a puerto hazañas vitales como pocas he conocido (no daré más detalles; solo que está en las antípodas del garrulo cocainómano de fin de semana que abunda por estos lares). “Tienes que enfocar, Mario, en-fo-car” me repitió todo el tiempo antes de que me descolgara del grupo aquejado de una severa falta de talante noctámbulo. Escuchar la palabra “enfocar” de la voz de un tipo con los ojos inyectados en sangre y la mandíbula fuera de eje era lo último que yo podía interpretar en aquellos momentos. Y sin embargo, fue la primera señal que recuerdo acerca de lo que serían mis próximos pasos.

Seguí descendiendo peldaños, aferrado a mi orgullo y al puedo superar esto yo solo. Me sumergí en un verano de perdición, atrayendo hacia mí todo lo malo que la sociedad pone a nuestra disposición en sus intentos de despistarnos para que no levantemos la liebre. Hasta que, durante mi enésima crisis, accedí visitar a la psicóloga. Aquello marcó un punto de inflexión, sin duda, y los meses de trabajo posteriores de los que he dado cumplida cuenta en estas páginas.

El descubrimiento de la meditación, gracias a una gran amiga, ha sido una de las piezas claves de este proceso. Y cuando reflexiono sobre los pasos que han conducido a mi sanación no puedo sino sonreír ante aquella señal que la vida me envió en el lugar y momentos menos oportunos: Enfocar; centrar la atención; dejar de vivir como si esto no fuera con nosotros...

Hace poco, escuché a alguien muy sabio decir que nos hemos dado de codazos por estar aquí, por vivir esta experiencia; imperfecta (porque lo material así lo es) pero tan aleccionadora para nuestras almas... Sería una lástima desaprovechar la oportunidad.

Monday, December 26, 2011

MANTENERSE FIRME

Imagino la vida, cada día más, como un juego de azar que no lo es. Sobre el tablero una serie de números sobre los cuáles todos hemos realizado apuestas. Al parecer quien lanza la bola no es del todo honesto y favorece a los que han depositado sus fichas sobre ciertos números, que el tipo te sopla en el reservado a cambio de una comisión. Sin embargo, algunos nos negamos a entrar en el reservado, no por el hecho de pagar un peaje sino porque pensamos que al tipo le huele demasiado mal el aliento y porque creemos en la justicia del azar y en que cualquier intento de manipularlo está destinado al fracaso.

El croupier lanza la bolita y una vez más, observas como cruza una sonrisa cómplice con los de siempre que vuelven a hacer caja mientras uno se pregunta qué sentido tiene mantenerse firme en su apuesta. Por qué no agachar las orejas, franquear la entrada del reservado y salir de allí con la combinación que te permitirá invitar a champán al resto de la mesa. Ellos lo están deseando: Doblegarte, contarte entre los suyos, demostrar que tu moral se debía tan solo a un error de cálculo. Pero por algún absurdo motivo, que algunos ya califican de defecto genético de percepción de posibilidades, te mantienes firme y sigues soñando con tu jugada....


Friday, December 23, 2011

LA CEGUERA DE MARCOS

Muy de niño, su familia sufrió un terrible accidente y Marcos fue testigo del cadáver de sus padres. Aquella imagen le causó tan hondo dolor que el niño decidió cerrar los ojos por el resto de sus días.

Prescindiendo de su visión, los primeros años de Marcos fueron muy difíciles.De continuo, tropezaba con objetos o era incapaz de localizar otros, hasta que optó por apenas salir de su cuarto, donde se encontraba confortablemente ciego.

Pasaron los años, hasta que un terremoto sacudió la ciudad, devorando, entre otros muchos, el hogar de Marcos. Desorientado y aturdido, el ya no tan niño, trató de mantener su ceguera pero fue imposible hacer frente a la nueva situación. Después años de oscuridad, le costó trabajo acostumbrar sus ojos a la visión: la luz le dañaba y era incapaz de enfocar bien los objetos. Sin embargo, cuando pudo evaluar su entorno, percibió que apenas presentaba unas magulladuras en comparación con todo el dolor y la devastación circundante. Marcos era necesario en las tareas de ayuda con todos sus sentidos bien despiertos.

Saturday, December 17, 2011

MI EMERGENCIA ESPIRITUAL

Cualquiera que tenga el valor de seguir este blog, habrá notado que llevo unos meses indagando en los sentimientos y experiencias de trascendencia; encadenando cada vez más y más, conceptos que llegan desde los lugares más dispares, ilógicos y casuales del saber humano. En mi descargo, solo puedo decir que ¡yo no quería! No ha sido algo buscado ni intencionado. Pero una vez se produce el encuentro (más bien, encontronazo) con lo trascendente ¡a ver qué hacemos con ello! Ya me he pegado bastantes meses como un San Manuel Bueno Mártir a la inversa.: Negando la mayor, repitiéndome "son imaginaciones tuyas, la religión es el recurso de los cobardes o yo soy ateo por la gracia de dios". Pero no había manera... y he tenido que replantear mi existencia en nuevos términos (previa demolición de un racionalismo científico trasnochado, en el que aún andamos...). En otra entrada, ya os contaré la ruta que nace del sentimiento de pertenencia, pasa por recuperar la conexión con tu especie y llega al de trascendencia y por tanto de divinidad, porque ha sido uno de los follones más gloriosos en los que me he visto inmerso en mi azarosa vida.

El caso es que andaba pensando últimamente que las religiones no dejan de ser soluciones estandarizadas al anhelo espiritual. Es evidente que este sentimiento es universal, y servidor siguiendo postulados kantianos, pensaba que ahí terminaba el problema: En un juego de la mente, una engañifa de los sentimientos o una simple necesidad de creer. Evidentemente, mi opinión ya no es la misma: Al punto de considerar que el epicentro del colapso este modelo de sociedad post-industrial (antes incluso que la anacrónica organización del modelo laboral del que derivan el resto de estructuras) será la negación de una respuesta para las necesidades espirituales de sus ciudadanos.

No soy de los que consideran a Antonio Marina un intelectual (por mucho que anhele el título de pensador creativo). Sin embargo, es un buen divulgador: ha tenido tiempo y le gusta leer mucho y bien (tengo un gran respeto por los divulgadores, conste). Por eso, cuando hay algún tema del que me apetece obtener una visión global me parece recomendable acudir a sus manuales, antes que a otros más genéricos.

Por fortuna, su Pequeño tratado de los grandes vicios es, según su propio autor, un libro menor. Casi una disgresión de su "obra magna". Y es muy de agradecer porque va al grano y con bastante soltura sobre el tema de los vicios/virtudes. Y me ha servido para integrar mi teoría acerca de la coincidencia de las necesidades cuerpo/alma. Tenía que demostrarle al pagano que me habita, el error de empeñarse en postulados materialistas que explican cualquier regla o mandamiento en función exclusiva de orden y organización social.. Y ha sido gracias a la genealogía de los vicios que traza Marina que he alcanzado un acuerdo conmigo mismo.

Contra la corriente del pensamiento correcto (y en el mismo saco incluyo al banquero cuya codicia nos vende un espejismo de prosperidad,al mandatario soberbio que ignora su deber de servidumbre, el libertino que mancillando se mancilla o la perversión del religioso que olvidó su misión), la gran noticia es que lo que conviene al alma concierne al cuerpo y viceversa. El único camino de perfección posible liga irremediablemente lo terrenal con lo espiritual, pasando por lo moral, pues cualquier movimiento en uno de los frentes salpica y modifica al otro. Da igual que decidamos poner el foco en uno u otro lado, ambos se verán afectados y caminarán a la par.

De ahí, mi conclusión, a la luz de una panorámica de la permanencia de lo que, en los diferentes sistemas que hemos constituido, hemos considerado bueno los humanos. No es tanto que admiremos una serie de valores y anatemizemos otros en función de las circunstancias, sino que edificamos sociedades en función de un patrón universal, adaptándolo al medio que nos va tocando en suerte. Y yo a ese patrón he decidido llamarle ALMA. Ahí lo lleváis.

Tuesday, November 29, 2011

JUNG VS. FREUD, LA PELÍCULA

Hoy escribo sobre una película poco recomendable… Y no porque carezca de interés o talento artístico, sino porque resultará aborrecible a cualquiera que no se encuentre muy interesado en sus tesis….

Un método peligroso es la última de Cronemberg, y explica las relaciones, primero de amistad después de abierta hostilidad, entre los psicoanalistas Freud y Jung. Habría de visionarse armado con papel y lápiz de lo bien que está explicada.

Hoy muchos se permiten ningunear la figura del vienés y su teoría como algo superadísimo, quizás en un movimiento de descenso pendular, tan injusto como lo fue su ascenso durante décadas. Toda corriente psicológica es, por necesidad, hija de su momento (dado que no posible investigar algo que no se manifiesta) y el psicoanálisis freudiano no escapa a esta máxima. Pero hay un abismo entre afirmar que Freud era un reprimido y un obseso e invalidar los frutos de su obsesión: principalmente la idea del subconsciente (piedra angular sobre la que se edificaron algunas de las más interesantes reflexiones del siglo pasado). De no existir Freud, el pensamiento jungiano hubiera tardado bastante en manifestarse. Sin la idea de inconsciente, sería complicado el salto al inconsciente colectivo: uno de los detonantes del conflicto entre el maestro y el que era, hasta entonces, su discípulo aventajado.

Aunque en términos narrativos está justificado el factor “conflicto”, si uno asiste a la película medianamente documentado y mantiene la objetividad sin tomar partido, resulta una brillante exposición sobre cómo surgen las ideas. De cómo, en aras del conocimiento, las partes han de perder protagonismo para integrarse en el todo, superándose conceptos que resultaron herramienta imprescindible para alcanzar ciertas cotas.

Del pensamiento jungiano, emana la corriente más fascinante de conocimiento que servidor maneja actualmente: Aquella que, trascendiendo el sujeto, deja atrás el ego (tarea y lastre) y se adentra en el territorio de la conciencia. Un área de inmensidad e intensidad infinitas que, estoy convencido, se trata de nuestra próxima frontera. No es casualidad (nada lo es) que unas entradas más abajo, colgara una conferencia de Manuel Almendro. Fascinante, ya les digo.

Saturday, November 19, 2011

LA CRISIS DE LA CODICIA Y EL MIEDO

He tardado bastante tiempo en visionar el documental Inside Job. Para cuando arreció la crisis, servidor se hallaba inmerso en la suya propia y bastante tenía con hacerme cargo de mis cuentas como para atender las globales. Sin embargo, poco a poco voy sacando tiempo para dedicarme a tareas menos urgentes e ir componiendo la secuencia de los hechos que todos quieren explicar pero nadie parece comprender.

La explicación la han dado otros muchos, mejor que yo. Pero dado que la vida me ha situado en un punto de observación interesante, haré mi matiz: La codicia de unos cuantos amparó una desregulación mercantil de la que el general de la sociedad no tuvo constancia (puesto que los designados para oponerse a ella estaban ya en nómina de los codiciosos. Y esta fue la jugada maestra). Esto se tradujo en un salvaje festín bursátil, a costa del esfuerzo de la sociedad en general (bien adoctrinada en la necesidad de adquirir viviendas en propiedad; punto sobre el que creo no se ha hecho suficiente hincapié). Cuando dicho esfuerzo no colmó las ansias de lucro de los codiciosos se comenzó a apostar a que esos pobres diablos perderían sus casas. Dicho y hecho: a los especuladores le interesó precipitar la crisis, sabedor de que estaban a resguardo pues contaban con la complicidad delos encargados de colgarles del palo mayor.

Y lo acojonante del caso es que nada ha cambiado. En el documental se explica bien cómo la desregulación (de la que no estoy, por principio, en contra) propició todo tipo de chanchullos bursátiles pero no se explica por qué estamos reflotando a los culpables del naufragio a golpe de sucesivas regulaciones (Qué si no son esas vertiginosas inyecciones de capital público con que se están saneando las cuentas del sector financiero; en un ahora no, ahora sí, según le conviene a la banca). Cómo es posible que entidades de desacreditada solvencia y cómplices de este disparate, las agencias de calificación, sigan agitando las bolsas con total impunidad cada vez que tosen. En qué cabeza cabe que nos siga preocupando pagar la hipoteca al banco que nos estafó y encima, estemos agradecidos por conservar una vivienda que no vale ni por asomo lo que pagamos por ella.

Realmente, el miedo es cosa de pobres. Pobres sin nada que perder a los que se ha envanecido con la idea de que es posible poseer algo en esta vida. Y así seguimos… sosteniendo sobre nuestros hombros el peso que nos hunde en la ciénaga. Engañados por un espejismo de clase mediocre, antes que de clase media. Paralizados frente a la idea de defenestrar un sistema que nos despoja de la dignidad a través del miedo: miedo a perder un empleo que detestamos, de un piso en las afueras que nos queda pequeño, de no estar a la altura de las necesidades creadas, o ser depurados bajo el estigma de la pobreza o la locura.

Wednesday, November 16, 2011

BILDERBERG, MAYO 2008

El asesor de asuntos esotéricos avanzó hasta la mitad del escenario y se aflojó la corbata frente a un auditorio compuesto por los hombres más poderosos del planeta.

- Señores, nuestros peores augurios se han confirmado. Los mayas estaban en lo cierto: La humanidad se encuentra preparada para evolucionar.

Un murmullo de inquietud recorrió el salón de actos antes de que el orador continuara su discurso:

- Según diferentes estudios psicosociales realizados con independencia, el desarrollo del ser humano se encuentra en el punto que le permitiría superar el miedo, la codicia o la ira…. Se hace necesario, por tanto, un considerable esfuerzo colectivo para mantener el status quo que ha brindado el mayor periodo de prosperidad y esplendor de nuestra Sociedad: Nuestras corporaciones deben propiciar severas caídas bursátiles, nombrar a los gobernantes más incapaces y desmoralizar al ciudadano a través de nuestros trust de comunicación. Atacar donde más duele: arrebatándoles el techo, jugando con los sistemas de salud, y con el pan de sus hijos; hostigando al ser humano, de nuevo, hacia su más primitivo sentimiento de supervivencia ....

Primero brotaron algunas sonrisas entre el auditorio, hasta que todo el Club Bilderberg prorrumpió en aplausos puesto en pie.

- ¡Señores, ha llegado el momento de desencadenar la crisis!

Friday, November 11, 2011

ALGO SE MUERE EN EL ALMA...

...cuando un amigo se va. A Suzy & los Quattro se les ha ido uno muy grande y lo han plasmado en uno de los discos del año, Hank ¡escúchenlo!

Una de las gracias del voluntariado periodístico es acercarte a gente que admiras para descubrir que no solo es grande la obra sino también las personas.... Os dejo con la entrevista que les hice para Diagonal:

Thursday, November 10, 2011

TOMANDO CONCIENCIA

Casi considero un deber difundir este vídeo... Que no se asuste nadie pero es lo que hay. Que lo lo disfruten y lo aprovechen...

Thursday, November 03, 2011

EL ABURRIMIENTO DE SOFIA

Algún crimen debí cometer la semana pasada (y me temo cuál) para que el karma me castigara con la última película de Sofia Coppola justo la noche en que me proponía divertirme con la de Woody Allen.

Resulta evidente que Sofia Coppola se aburre más que las ostras del Mar Muerto. Toda su obra es un monumento al tedio, al spleen, a ese no-sé-qué-qué-sé-yo del mundo moderno… Pero me gustó tanto su opera prima (la de Las Vírgenes Suicidas) que, como con esa novia con la que no acabaste bien, vuelves a intentarlo para comprobar que sigue siendo la misma.

Se aburría Scarlett Johanson en Lost in Translation, se aburría María Antonieta en Versalles y las vírgenes bostezaban en su casa hasta saltar desde lo alto del tejado. Y mucho se debió aburrir la pobre Sofia para edificar toda su obra en torno a un asunto tan poco agradecido.

Somewhere es el tedio al cubo, el paroxismo del spleen baudeleriano: ovejas contando ovejas…La crónica de una fulgurante estrella del celuloide que se aburre en su hotel de seis estrellas, languidece frente a las gemelas strippers y se queda dormido practicando el cunnilingus…. Todo ello narrado a base de planos kilométricos de los de: “Pon cara de circunstancia un buen rato que la directora se ha ido al baño”. La constatación del error de aquella máxima de Antonioni de filmar películas aburridas para retratar el aburrimiento.

Me da rabia, porque creo que sería amigo de Sofia Coppola: Escoge bandas sonoras con un gusto exquisito y en todas sus películas siempre hay al menos un plano que me gana: el trasero de Scarlett Johanson que abre Lost in Translation, las bambas en el ropero de María Antonieta o los colores del bañador bajo el agua en Somewhere… pero eso no justifica la hora y 37 minutos de tedio extendido, ni un desenlace del que lo mejor que se puede afirmar es que resulta precipitado.

Sofia, maja, date un garbeo por la vida, comete fechorías, engaña a tu novio y luego regresas al cine… que yo volveré a ti para comprobar que, esta vez sí, has cambiado…

Monday, October 17, 2011

EL 15-O Y EL ¿QUÉ HAY DE LO MÍO?

Hoy lo cómodo sería sumarme a la algarabía y los fastos que celebran la jornada post 15-0 como momento triunfal. Pero, dado que ya lo hacen otros millones de ciudadanos que tuitean y retuitean el advenimiento de la, tan soñada, victoria final, me voy a permitir disentir.

Dicen que no somos chauvinistas pero ayer se nos llenó la boca de titulares sobre la pólvora incendiada gracias a la mecha del 15M, de la revolución cívica y no sé cuantos delirios más. Estamos tan envanecidos que hasta presumimos de los estragos de la crisis, válgame dios. Y, no nos engañemos, tal como se siguen planteando el asunto, nada de esto habría sucedido de no sentirse el galope de la ruina sobre nuestras cuentas corrientes, empleos e hipotecas.

Tengo buenos amigos y simpatías que me vinculan al movimiento indignado pero… no me resultan creíbles sus promesas de otro mundo posible. Básicamente, porque su motivación es egoísta. Y aunque habría buenos argumentos evolutivos para defender el egoísmo como estrategia de supervivencia, dichos argumentos están agotados y hasta que no sean superados ningún cambio será factible. Al contrario, las reivindicaciones de los colectivos agrupados bajo el paraguas del 15-M llegan a parecerme, casi, un paso atrás, porque venden lo que no es: disfrazando de anhelo colectivo lo que no es sino la defensa de cada parcela que nos resistimos a ceder. Poniendo un ejemplo evidente: a ningún profesor nunca le preocupó tanto la calidad de la enseñanza como para echarse a la calle hasta que Aguirre decidió reestructurarles su jornada laboral.

Me parece muy hipócrita denunciar al culpable, sea en forma de banqueros, políticos o promotores inmobiliarios sin realizar nada de autocrítica. De acuerdo, ellos pusieron la música pero todos bailamos a su son mientras duró la verbena y ahora les pedimos cuentas porque la pista de baile está hecha unos zorros. El 15-O se está comportando igual que ese concejal corrupto que se acerca a la sobremesa entre el constructor y el banquero para reclamar su “¿Qué hay de lo mío?”.

Llevo tiempo defendiendo que la única revolución posible es la más difícil de cuántas se han acometido. Porque es una revolución personal, un cambio que nos lleve a un estado de moralidad diferente, conscientes de que el patrón actual ya no es valido en nuestro progreso como seres humanos. Admito que es muy complicado: resulta más cómodo entregar una dádiva para el negrito hambriento a miles de kilómetros que preocuparse del vecino de rellano. El negro, por así decirlo, no salpica. Es bonito pensarse dentro del bando de los buenos cuando en realidad, como cantaban Ilegales, todos somos traidores, y “si oímos malas noticias es porque somos mala gente”. Francamente, yo estoy agotado de tener que alinearme siempre entre Guatemala y Gautepeor.

Siempre he defendido que en este país (y al parecer en el globo entero) uno se posiciona políticamente del mismo modo que un hincha del Madrid o del Barça. Me consuela y me invita a seguir peleando que uno de los sabios de nuestro tiempo, Zygmunt Bauman opinara ayer: “El 15-M es emocional le falta pensamiento”.

Monday, October 10, 2011

TYLER VS. AUGGIE

Mis dos películas favoritas de la década de los noventa son El Club de la Lucha y Smoke (y ambas entrarían en la lista de mis diez favoritas de todos los tiempos). Casi daría un brazo por ser capaz de firmar un guión tan perfecto, capaz de atrapar con palabras e imágenes un haz de condición humana, tal como lo lograron Chuck Palahniuk y Paul Auster en sus respectivos libretos.

Una película golpea, la otra acaricia, pero ambas dibujan para la posteridad el estado de las cosas del ser humano de finales del siglo veinte. Ambas son un tratado sobre el dolor y cómo nos enfrentamos con él.

El dolor es ese sentimiento que arrecia cuando percibimos que las cosas no son como desearíamos. Aunque se disfraza con variados ropajes (tristeza, ira, abatimiento...) es siempre el mismo. Y uno de los signos del suicidio dulce que estamos practicando es la incapacidad de enfrentarlo, cuando se trata una de las lecciones básicas que hemos venido a aprender. Lo negamos, lo anestesiamos, lo esquivamos, lo proyectamos… cualquier cosa menos enterarnos que la vida puede doler, que las cosas no siempre salen como queremos y que, en ocasiones, la chica elige al malo, o la enfermedad nos escoge a nosotros. A este respecto, amo la secuencia de El Club de la Lucha en que el personaje de Tyler, tras provocarle una quemadura química, increpa a su alter ego: “¡Es el momento más importante de tu vida y tú decides perdértelo!”. En otro tono, en Smoke el escritor Paul Benjamin también debe enfrentarse al dolor de la pérdida de lo que más amaba y también contará con ayuda.

El dolor no es algo deseable y la tendencia a rechazarlo es la prueba evidente de nuestra naturaleza gozosa. Pero de nada sirve pertrecharse en jaulas de oro porque el dolor es incorpóreo y nos atrapará igualmente. Los intentos de sobreprotección o narcosis no conducen sino a estados terminales de aislamiento y dependencia. Hagamos frente al dolor; ambas películas ofrecen pistas de cómo hacerlo: bien a hostias como Tyler, bien pactando como Auggie. Cada uno escoge....