Si hay algo realmente satisfactorio en practicar el periodismo en estos lares es la posibilidad de conocer y cruzar impresiones con gente que has admirado desde la adolescencia. Tal es el caso de MAX, genio de la ilustración, maestro de la narración y un referente existencial. Un lujo, de verdad.
Entrevista a MAX para Diagonal
Wednesday, April 03, 2013
Thursday, February 28, 2013
KIKO AMAT, TERCER ROUND
Todo lo que estoy escribiendo ahora viene con otra energía, por lo que ya solo actualizaré este blog con los artículos que vaya publicando y algún texto inclasificable...
La entrevista de sobremesa de Diagonal con Kiko Amat es ya un clásico cada vez que publica novela... esta es la tercera que hacemos y las que vendrán...
La entrevista de sobremesa de Diagonal con Kiko Amat es ya un clásico cada vez que publica novela... esta es la tercera que hacemos y las que vendrán...
Para lo demás: nosendero.blogspot.com.es
Thursday, January 10, 2013
NOS MUDAMOS...
Os enlazo la entrevista que le hice hace meses al genial Miguel Brieva. Su publicación se ha demorado tanto que ya ni me acordaba de ella pero dice verdades como catedrales, así que ahí la lleváis.
Otra cosa: ¡Me mudo! Este blog que nació como una suerte de ejercicio que se ha prolongado durante más de seis años, habréis notado que lleva meses aterrizando en otra cosa. Tanto es así que creo que es el momento de darlo por clausurado. No lo borro dado que ha sido un aprendizaje importante mantenerlo y aunque a día de hoy no podría suscribir la mitad de las cosas que en él se afirman, ahí quedan como parte del camino. También lo mantendré como archivo online de colaboraciones en prensa o pataletas que no considere adecuadas para la energía que quiero volcar en el que acabo de inaugurar. Pero serán pocas...
Con el mismo cariño que me despido, os presento: nosendero.blogspot.com.es
¡Espero que os guste!
Otra cosa: ¡Me mudo! Este blog que nació como una suerte de ejercicio que se ha prolongado durante más de seis años, habréis notado que lleva meses aterrizando en otra cosa. Tanto es así que creo que es el momento de darlo por clausurado. No lo borro dado que ha sido un aprendizaje importante mantenerlo y aunque a día de hoy no podría suscribir la mitad de las cosas que en él se afirman, ahí quedan como parte del camino. También lo mantendré como archivo online de colaboraciones en prensa o pataletas que no considere adecuadas para la energía que quiero volcar en el que acabo de inaugurar. Pero serán pocas...
Con el mismo cariño que me despido, os presento: nosendero.blogspot.com.es
¡Espero que os guste!
Friday, November 23, 2012
MENOS MAL QUE NOS QUEDA SINIESTRO TOTAL
Aunque a día de hoy sus canciones ya no me suenan igual, fueron una parte fundamental en mi educación musical y sus discos siguen manteniendo el tipo. Por tanto, la entrevista con Julián fue lo más parecido a tomarse unas cervezas con un viejo amigo. Lo suyo es que la leáis en la edición impresa del Diagonal pero, bueno... ahí la dejo...
Saturday, November 10, 2012
ESPEJOS DEL DESAMOR
Convivo, casi a diario y no por gusto, con la programación
musical de radiofórmulas. Lo llevo con aceptación pero os podéis hacer cargo de
la soberana putada que supone para alguien que ha hecho de la música uno de sus
salvavidas existenciales.
Es curioso o tal vez todo lo contrario, lógico, que el
personal que acude a esas formas de entretenimiento popular ande tan jodida.
Menuda programación a la que se están sometiendo. Ni yo, ni mis conocidos más
melómanos pasamos doce horas diarias
escuchando las variaciones Golberg o el London Calling (obviemos, en este
momento, lo que supuso el descubrimiento de los Kinks a mis dieciséis). Pero
esto no es así en la vida de la peluquera que, desde el trayecto en coche hasta
que regresa a casa a media tarde, sintoniza cualquier radiofórmula. No sé por
qué me vienen a la cabeza las imágenes del Malcolm McDowell sometido al
tratamiento Ludovico en La Naranja Mecánica. Bueno, claro que lo sé...
La temática dominante, no podía ser otra que el amor y en
concreto ese momento primigenio en que el subidón hormonal nos eleva hasta alcanzar
las estrellas. Pero el otro día me dio por
apuntar los sentimientos asociados al amor en esta clase de música tan popular y esto es lo que salió:
dependencia, sumisión, celos, recelos, añoranza, rencor, desprecio, ira, dolor…. Así visto, no parece una cosa muy deseable lo
del amor ¿verdad? Y así durante doce horas al día, seis días por semana (espero
que al menos los domingos descansen, los pobres). No soy experto en
programación neurolingüística pero tengo claro que cualquiera que someta su
cerebro a ese continuo bombardeo de ideas negativas no puede sino despertar
mi compasión.
Y como casi siempre que surge una intuición, antes o después
encuentro la clave que traslada mis suposiciones al terreno de lo demostrable. Esta tarde estaba
leyendo acerca de lo que se conoce como neuronas espejo y su papel en la
generación de un sentimiento tan importante como el de la cohesión social. Y me
entero (la neurología lo sabe solo hace diez años, no crean) de los poderosísimos mecanismos a través de
los que operan esta clase de neuronas y que son los responsables de los
procesos de imitación y aprendizaje que hacen posible nuestra independencia de
los instintos; lo que supone, a la postre, el libre albedrío. En resumen: que el cerebro reacciona casi
instintivamente ante los sentimientos de un semejante: la risa produce risa y
la contemplación del dolor activa el mismo recorrido sináptico que el dolor
real. Esto es fundamental para la generación de sentimientos de empatía en una
especie social como la nuestra pero tiene sus contraindicaciones: cuando estos
mecanismos surgieron no existía ni la televisión, ni la radio, ni internet ni
todas esas pantallas que, a diario, escupen imágenes de crímenes, violencia, maltrato,
humillación…
Tengamos cuidado, pues, con qué alimentamos nuestros
sentidos, pues igual que el colesterol de una dieta de hamburguesas puede
terminar obstruyendo nuestras arterias, todo este bombardeo de mensajes nocivos
no puede sino acabar jodiendo el cerebro.
Sunday, October 14, 2012
LA CODICIA DEL HOMBRE-URRACA Y EL POTLACH
Una de mis opiniones que más abucheos ha cosechado últimamente es la de
que deberían abolirse las herencias. Forma parte de mi abanico de ideas evidentes
que irritan a todo el mundo, como si uno se moviera de continuo entre
Marichalares y Bofiles, que para nada es el caso (precisamente por eso llama
aún más mi atención; porque evidencia hasta que punto hemos interiorizado los
mensajes de la lobotomía educativa en la que hemos crecido: asumiendo, como
propios, argumentos no solo descabellados, sino que operan en nuestra contra.
Hay demasiados casos: esta mañana charlaba sobre el pernicioso efecto de los
mensajes que trasmite la música popular en el imaginario sentimental colectivo,
pero esa es otra guerra…).
Al turrón: el problema estriba en lo que denomino
comportamiento del hombre-urraca, o la tendencia a la acumulación sin objeto o
con fines espurios. Hubo un tiempo en
que dicha acumulación podía tener cierta explicación: los días del
hombre-ardilla. Y digo "cierta" porque toda acumulación opera mediante la falta de fe o temor al futuro, sentimiento corrompido y corruptor. ¿Cómo puede calificarse de “sana” una existencia enfocada en futuras catástrofes? Nada puede salir bien así.
Una vez más, la mirada hacia la humanidad prístina de los
aborígenes nos devuelve incómodas respuestas a las cuestiones que en nuestro
devenir han evolucionado en falso progreso. Hay abundante documentación sobre la
práctica del Potlach, sana costumbre de ciertas tribus de dilapidar en un
banquete ritual todos los excedentes de temporadas. Esto, a ojos de cualquier
occidental, puede parecer un disparate
pero pienso que estos señores en taparrabos saben bastante más de la naturaleza
humana y del funcionamiento del universo que todas las Facultades de Ciencias
del planeta juntas. Lo que expresa en última instancia, el Potlach es, de una
parte, la necesidad del ser humano de no dormirse en los laureles y, de otra, una inamovible fe en que el universo volverá a cuidar de nosotros.
Si por algo soy muy crítico con el estamento funcionarial es
precisamente porque considero un error básico en la articulación del Estado la
institución de una casta al margen del reto; cuando es evidente que el ser humano necesita retos para su desarrollo Alguien que recibe su recompensa con
independencia de la brillantez o el esfuerzo entregado en su tarea es carne de escaqueo.
Por eso una sociedad donde el funcionariado se convierte en aspiración
mayoritaria es una sociedad enferma. Con
la herencia sucede algo semejante: resulta una práctica desmotivadora, aparte
de tremendamente injusta. La apropiación de un esfuerzo ajeno, por mucho de tu
propia sangre que sean; germen de la codicia, combustible de
crisis como la que atravesamos actualmente.
La codicia como acumulación sin objeto, como posesión sin
disfrute habría de estar penada, de no ser los propios encargados de erradicar
la plaga los principales afectados por esta. Pretéritas las épocas de hambrunas y plagas,
el hombre-ardilla que acumulaba por temor al futuro, persiste en su costumbre
ya sin objeto. Como el primate que sigue amamantando el cadáver de su retoño y al
perder la perspectiva convierte en necesidad lo que no es sino demencia. Y como
sucede con todas las perversiones, al carecer de objeto, el deseo se dispara en
una espiral imposible de satisfacer.
La solución quizás pase por lo que cantaba Krahe en su copla La Costa Suiza: levantarse cada día, trabajar, vivir y
beber de nuestro jornal y al atardecer arrojar al mar el excedente de monedas
para, al amanecer siguiente, comenzar desde cero…
Monday, October 08, 2012
SUCEDÁNEOS
No sé... quizás sea que padezca alergia a los sucedáneos. Cada día, a cada rato, escucho aquello de "Confórmate con esto que se parece al arte, que es casi belleza, que podría semejarse al amor....Y ya debería ser bastante para ti". Y sin embargo, algo, un grito desde lo más profundo que no han conseguido acallar años de escuela, familia y lobotomía laboral, clama que no. Que no puede uno contentarse con ese "no se está mal en el fondo" que es como un pandemia del síndrome de Estocolmo.
Conformismo, aquiescencia, complicidad y la nausea ascendiendo mientras golpea las paredes de mi garganta cada vez que me ponen delante otro plato de "más de lo mismo pero esta vez en vivos colores, extraplano o con sonido envolvente". Demasiada mediocridad, demasiada rendición, demasiada concesión... Hay días en que hasta yo me canso.
Conformismo, aquiescencia, complicidad y la nausea ascendiendo mientras golpea las paredes de mi garganta cada vez que me ponen delante otro plato de "más de lo mismo pero esta vez en vivos colores, extraplano o con sonido envolvente". Demasiada mediocridad, demasiada rendición, demasiada concesión... Hay días en que hasta yo me canso.
Tuesday, October 02, 2012
LOS HORRORES DEL MARXISMO
Todos hacemos lo que podemos, incluido Karl Marx. Con sinceridad, pienso que la mayor parte de los seres humanos nos movemos por el mundo, como los padres de Bergman, guiados por "Las mejores intenciones" pero acostumbra salirnos el tiro por la culata.
Concedamos que el marxismo surge de una necesidad de ayudar al prójimo: del sentimiento de compasión inspirado por las condiciones de trabajo de sus congéneres y observar la renuncia a otro consuelo que el ultraterreno. En el clásico movimiento pendular, lo que se pretendió solución nos situó en las antípodas; como si el termino medio aristotélico no se hubiese formulado hace casi veinte siglos atrás. Pero no carguen las tintas contra Marx: era tan humano como los que prendieron la pira de Miguel de Servet.
Hasta Marx se aceptaba la división de hombre en cuerpo, mente y espíritu pero con la deriva materialista redujo dicha trinidad, extirpando el último y reduciendo la segunda a un conjunto de reacciones químicas que la neurología nunca terminaría de explicar.La operación se asemeja a la extracción de un órgano para evitar el progreso tumoral. ¿Era necesaria tan dramática intervención?
No está muy claro si el materialismo impulsó la industria o viceversa: lo más probable es que se tratara de un proceso de mutua alimentación. El caso es que matar a Dios no fue tan buena idea (aunque trajo algunos momentos de gloria, como toda exploración en territorios desconocidos). Pero el materialismo radical nos ha entregado más sombras que luces. El último siglo de Historia prueba que no es posible amputar nuestra parcela metafísica sin quedar renqueantes. El siglo XX se conocerá con el correr de los siglos como el de la desorientación:nunca tantos estuvieron tan perdidos.
Igual que un gato castrado, una parte humanidad adolece en este momento de falta de objetivo; y atracarse de comer no conduce sino a la obesidad mórbida. Ya Kant, racionalista furibundo, calificó de natural la tendencia humana a la metafísica, y uno no puede sino preguntarse cómo mantuvo la naturaleza por tanto tiempo un atributo carente de ventaja evolutiva. Sean reales o ficticias, es un hecho que las creencias, la fe, la confianza a la postre, son un valioso elemento de superviviencia para una especie caracterizada por su continua búsqueda de sentido.
Ahora cabría preguntarse si esa búsqueda de sentido, inserta en las Leyes del Universo, tiene alguna justificación (pero eso será otro día).
Wednesday, July 18, 2012
EL FIN DE LA LUCHA
Creo que ya he librado todas las batallas que mi alma necesitaba para conocer que no existe la victoria ni la derrota. Y la voluntad es tan solo una ilusión del ego. Toca descansar.
Tuesday, July 10, 2012
SIN ARREPENTIMIENTO NO HAY REDENCIÓN (SOBRE LA CRISIS)
No me defino como cristiano como tampoco soy exactamente budista,
ni hinduista, ni nada…. Considero las religiones como un sucedáneo del
elemento espiritual que reside en nuestro interior. semejantes a radiofórmulas del espíritu. Y siempre preferiré la elevación de una cantata de
Bach, o el desgarro de un Josele Santiago antes que cualquier manifestación más
digerible y depauperada. Pero es evidente que las radofórmulas gozan de un enorme éxito
popular, igual que las religiones.
Digresiones aparte, pese a mi areligiosidad debo admitir un enorme
respeto por los usos y costumbres que han perdurado a lo largo del tiempo.
Siempre afirmo que si un fenómeno ha superado la criba del tiempo será porque, en
cierto modo, cumple una función. La evolución es inmisericorde con aquello que
no opera.
Fijémonos ahora en la institución de la
confesión, tal como la entienden el cristianismo y sus derivados. La confesión es guay porque nos permite volver
a empezar. Es la solución social (también espiritual pero lo uno es reflejo de
lo otro) para integrar nuestra naturaleza imperfecta. La evidencia de que no
tenemos ni puta idea de qué hacemos aquí y que el único modo de avanzar es el ensayo-error (iluminaciones
aparte). “El que tiene boca se equivoca” dice el refranero y o nos concedemos
un mecanismo de perdón o desmontamos el chiringuito. Hasta el procesador de
textos desde el que estoy escribiendo tiene la función “deshacer” e imaginaos,
por un momento, que no fuera así….
Abundo en la perdurabilidad como argumento pero, además, es que su
mecanismo de ejecución está muy bien articulado: El reconocimiento del error,
el arrepentimiento (señal inequívoca de la toma de conciencia), la propia confesión (mejor en privado ante la
figura del sacerdote que debiera ejercer
exclusivamente de canal), el propósito de enmienda y la penitencia (como
mecanismo mnemotécnico, no de humillación) y al fin el perdón (uno de los
sentimientos más sagrados que uno pueda experimentar) son un reflejo muy exacto
de cómo opera nuestro espíritu.
Creed si afirmo que sé bastante sobre crisis y por eso me
alarmo cuando veo lo que está sucediendo en las postrimerías de la última. Admitamos que se obró con
ignorancia (sabemos que no fue así pero tomémoslo como hipótesis de trabajo),que
nadie trató de engañar, especular, ni aprovecharse del prójimos, que no se vieron
venir las consecuencias (ya, ya… todo falso
pero continuemos…), que nos llegó la mierda hasta el cuello y entonces… ¡todo
siguió igual! Precisamente, este seguir igual valida la hipótesis de que la
crisis fue premeditada y que al igual
que en las novelas de misterio, el beneficio del delito señala los culpables. Negarse a confesar invalida cualquier
pantomima de arrepentimiento y por tanto la conciencia de los errores cometidos.
Y por tanto no fueron errores: sino cálculo, tan premeditado como perverso.
Si me sigues, sabrás que me gusta definir la el último crack
como “la crisis de la codicia” (si no, deberías leerme más). Esa codicia es la
que habría que depurar pero no parece que haya intención de hacerlo. Al
contrario, hemos decidido maquillar al muerto y volver a ponerlo en la verbena como si nada hubiera pasado, a pesar de
que el cadáver ya atufa. Otra ronda que
aquí no ha pasado nada, claman algunos con la sonrisa en la boca. Pero sí ha
pasado: Y todo ese sufrimiento no puede ignorarse; so pena de incurrir en el
castigo humano que, a las bravas y como
demuestra la Historia, termina siendo mucho más cruel y menos misericordioso que el divino.
Monday, July 02, 2012
MONRISE KINGDOM
Pocas veces al terminar una película uno siente la necesidad de aplaudir. Se ha hecho de la sorpresa un bien tan escaso que cuando aparece casi nos pilla con el paso cambiado. Por eso Wes Anderson sigue siendo uno de mis dioses particulares, capaz de obrar el milagro, de alejarse de caminos trillados y mantenerme con los ojos tan abiertos como los del par de críos protagonistas de Monrise Kingdom.
Wes Anderson es un dios porque consigue crear un universo propio. Al estilo de un Tim Burton degustador de extravagancias anacrónicas y dotado de un buen gusto formidable que se contagia incluso a sus bandas sonoras (en este caso, a base de fragmentos de Henry Purcell orquestados por Benjamin Britten). No obstante, en alguna de sus películas esta evidente virtud se transforma en defecto al supeditar la historia a su poderío estético. No es el caso de Monrise Kingdom donde precisamente lo conmovedor es la historia de amor de sus infantiles héroes, destinados a dar una lección de savoir faire a todo su entrono.
Outsiders de corta edad que lo tienen cristalino.
- Ni vosotros me gustáis a mí, ni yo os gusto a vosotros ¿por qué no nos dejamos en paz de una vez? - reclama él, en un momento.
- No pretendía otra cosa que traicionar a mi familia - confiesa ella, en otro.
La familia como trasunto de la sociedad vuelve a ser diana para Anderson, que demuestra que la vida en la idílica Nueva Inglaterra puede resultar igual de rancia que en cualquier otra sociedad que mantenga sus instituciones sin cuestionarlas. Y dos niños raros, pero con la consciencia de que si no emprenden su fuga habrán perdido todo por lo que merece la pena vivir.
Los actores, todos freaks con denominación de origen, desde el sempiterno Bill Murray a un inspirado Edward Norton pasando por un Bruce Willis de solvencia crepuscular y una Frances McDormand eterna víctima de su propia apatía, están todos de lujo en este alegato esteticista sobre el poder del deseo y la disidencia.
Salir de esta fábula maravillosa y encontrarme con un país a punto de derribo celebrando su victoria en la Eurocpa fue como sufrir un derrame cerebral.
Wes Anderson es un dios porque consigue crear un universo propio. Al estilo de un Tim Burton degustador de extravagancias anacrónicas y dotado de un buen gusto formidable que se contagia incluso a sus bandas sonoras (en este caso, a base de fragmentos de Henry Purcell orquestados por Benjamin Britten). No obstante, en alguna de sus películas esta evidente virtud se transforma en defecto al supeditar la historia a su poderío estético. No es el caso de Monrise Kingdom donde precisamente lo conmovedor es la historia de amor de sus infantiles héroes, destinados a dar una lección de savoir faire a todo su entrono.
Outsiders de corta edad que lo tienen cristalino.
- Ni vosotros me gustáis a mí, ni yo os gusto a vosotros ¿por qué no nos dejamos en paz de una vez? - reclama él, en un momento.
- No pretendía otra cosa que traicionar a mi familia - confiesa ella, en otro.
La familia como trasunto de la sociedad vuelve a ser diana para Anderson, que demuestra que la vida en la idílica Nueva Inglaterra puede resultar igual de rancia que en cualquier otra sociedad que mantenga sus instituciones sin cuestionarlas. Y dos niños raros, pero con la consciencia de que si no emprenden su fuga habrán perdido todo por lo que merece la pena vivir.
Los actores, todos freaks con denominación de origen, desde el sempiterno Bill Murray a un inspirado Edward Norton pasando por un Bruce Willis de solvencia crepuscular y una Frances McDormand eterna víctima de su propia apatía, están todos de lujo en este alegato esteticista sobre el poder del deseo y la disidencia.
Salir de esta fábula maravillosa y encontrarme con un país a punto de derribo celebrando su victoria en la Eurocpa fue como sufrir un derrame cerebral.
Friday, June 29, 2012
CUATRO HOMBRES PARTIERON
Necesitados pero animosos. Emprendieron su marcha dejando atrás los rigores de la tierra yerma, confiados al encuentro de un futuro mejor.
Las dificultados doblegaron al primero: demasiadas penalidades a cambio de solo, una vaga promesa, quizás un espejismo. Se guareció en la primera cueva que encontraron. " Con la protección de su sombra ya es suficiente".
El segundó abandonó a los pocos días al encuentro con un árbol que crecía en mitad de un páramo. "Sus frutos son todo lo que necesito". Desistió.
El tercero encontró refugio en la granja de una colona. "Aunque sus modales me disgustan, me dará hijos y los amamantará. No pido más".
El cuarto continuó, enfrentando jornadas de incertidumbre, desaliento y cansancio. Aferrándose, a cada paso, a la idea de que la vida consistía en algo más.
Las dificultados doblegaron al primero: demasiadas penalidades a cambio de solo, una vaga promesa, quizás un espejismo. Se guareció en la primera cueva que encontraron. " Con la protección de su sombra ya es suficiente".
El segundó abandonó a los pocos días al encuentro con un árbol que crecía en mitad de un páramo. "Sus frutos son todo lo que necesito". Desistió.
El tercero encontró refugio en la granja de una colona. "Aunque sus modales me disgustan, me dará hijos y los amamantará. No pido más".
El cuarto continuó, enfrentando jornadas de incertidumbre, desaliento y cansancio. Aferrándose, a cada paso, a la idea de que la vida consistía en algo más.
Saturday, June 16, 2012
LOS HUERFANITOS - SANTIAGO LORENZO
Blackie Books lo ha vuelto a hacer. Porque, digámoslo alto y claro: “¡Estamos ante el nuevo Jardiel!”. (Y cualquiera que me conozca sabe lo que comulgo con el humor del autor de Amor se escribe sin hache).
Quiso la casualidad que cuando entrevisté a Grace Morales a santo de su novela, esta apareciera publicada junto a otra a Santiago Lorenzo. Conocía al autor porque me encanta Mamá es Boba (esa película tan falta de pretensiones como sobrada de talento y ternura: la historia de un chaval que piensa que sus padres son tontos del culo y vive Dios que lo son). En las respuestas de Lorenzo hubo una que me atravesó: “La pobreza es sagrada y es muy útil pasar por ella” y me dije “este tío sabe de lo que habla”.
Hace un par de años, me encontraba arruinado, el señor Fenosa me había cortado la luz de casa y tuve que regresar a la de mis padres, más de diez años después de marcharme dando un sonoro portazo. Y hecho un poema (el de un suicida que decide despedirse de la vida en verso). Lo que en principio parecía el fin del mundo, terminó por convertirse en una de las experiencias más aleccionadoras de mi vida: la humildad, la necesidad de “el otro” (uno que hacía gala de aquella máxima de Sartre de “el infierno son los demás”), el perdón, la aceptación… son etapas en las que he ido haciendo meta desde aquel día en que derrotado pulsé el timbre familiar.
Los Huerfanitos, la última novela de Lorenzo, también aborda los temas de la familia y la ruina. Es la historia de tres hermanos que reciben de su padre un testamento envenenado: Como en aquellas películas en que, para cobrar, los herederos deben pasar una noche en… ¡la mansión tenebrosa! (suena un trueno), los Susmozas deben permanecer amarrados al Teatro Pigalle, escenario de los días más terribles de su infancia (¡todos!), donde cada rincón les traerá el recuerdo de un padre que fue un golfo de altura admirable, Pero no se asusten, no es este un dramón de honduras bergmanianas sino un sainete celtíbero (¿hay algo más español que reírse de las desgracias ajenas?). Y además muy bien escrito. En castizo; que es algo que me pirra. Desventuras urdidas con imaginación y mala leche pero sin hacer sangre y según me confesó su autor, basada en hechos reales.
Pocas veces interactúo con mis mitos, pero tras charlar sobre la circunstancia de arruinarse, le pedí a Lorenzo que me dedicara su obra con aquella frase que me había conducido hasta ella. Y añadió un confortante: “Enhorabuena”.
Quiso la casualidad que cuando entrevisté a Grace Morales a santo de su novela, esta apareciera publicada junto a otra a Santiago Lorenzo. Conocía al autor porque me encanta Mamá es Boba (esa película tan falta de pretensiones como sobrada de talento y ternura: la historia de un chaval que piensa que sus padres son tontos del culo y vive Dios que lo son). En las respuestas de Lorenzo hubo una que me atravesó: “La pobreza es sagrada y es muy útil pasar por ella” y me dije “este tío sabe de lo que habla”.
Hace un par de años, me encontraba arruinado, el señor Fenosa me había cortado la luz de casa y tuve que regresar a la de mis padres, más de diez años después de marcharme dando un sonoro portazo. Y hecho un poema (el de un suicida que decide despedirse de la vida en verso). Lo que en principio parecía el fin del mundo, terminó por convertirse en una de las experiencias más aleccionadoras de mi vida: la humildad, la necesidad de “el otro” (uno que hacía gala de aquella máxima de Sartre de “el infierno son los demás”), el perdón, la aceptación… son etapas en las que he ido haciendo meta desde aquel día en que derrotado pulsé el timbre familiar.
Los Huerfanitos, la última novela de Lorenzo, también aborda los temas de la familia y la ruina. Es la historia de tres hermanos que reciben de su padre un testamento envenenado: Como en aquellas películas en que, para cobrar, los herederos deben pasar una noche en… ¡la mansión tenebrosa! (suena un trueno), los Susmozas deben permanecer amarrados al Teatro Pigalle, escenario de los días más terribles de su infancia (¡todos!), donde cada rincón les traerá el recuerdo de un padre que fue un golfo de altura admirable, Pero no se asusten, no es este un dramón de honduras bergmanianas sino un sainete celtíbero (¿hay algo más español que reírse de las desgracias ajenas?). Y además muy bien escrito. En castizo; que es algo que me pirra. Desventuras urdidas con imaginación y mala leche pero sin hacer sangre y según me confesó su autor, basada en hechos reales.
Pocas veces interactúo con mis mitos, pero tras charlar sobre la circunstancia de arruinarse, le pedí a Lorenzo que me dedicara su obra con aquella frase que me había conducido hasta ella. Y añadió un confortante: “Enhorabuena”.
Thursday, June 14, 2012
Y SIN EMBARGO, AGRADECIDO
Cuando rememoro todos los momentos desagradables y terribles, sin los que sería imposible encontrarme en el aquí y ahora tal como soy, no puedo sino esbozar una sonrisa de agradecimiento.
Tuesday, June 12, 2012
PROVOCACIÓN Y TAUROMAQUIA
Ya he explicado alguna vez que este blog tiene espíritu de work in progress, que empezó para no aburrirme mientras esperaba que me largaran de un trabajo y que tiene más de ensayo que de tesis. Por eso no existe una línea univoca. Me digo y me desdigo y como en toda investigación que se precie, me pierdo y me encuentro a lo largo de sus entradas, que no dejan de ser un reflejo de mis movimientos vitales.Y me resulta asombroso como, en los últimos meses, los mensajes que necesito acuden siguiendo un orden como de calculado plan de estudios.
Ayer mismo, tres canales distintos, uno de ellos mientras dormía, me trajeron respuesta a algo con lo que me devanaba no hace mucho. Ya planteaba hace algunas entradas, la dicotomía entre fluir vs. voluntad sin llegar a una solución satisfactoria. Estoy bastante en acuerdo con esa filosofía, de maneras zen, que apuesta por eludir resistencias y permitir el curso de la vida (contra esa actitud tan humana y tan prepotente de alterar el cauce de los ríos que suele terminar con pueblos o campings anegados por la riada). De otra parte me resulta muy difícil renunciar al deseo de transformar el mundo dado que la naturaleza nos da capacidad para ello. Sin embargo, la vía del conflicto que tanto he practicado y tanto me ha desgatado ya no me parece camino.
Creo que una manera, quizás LA MANERA, de resolver esta aparente contradicción reside en otro concepto por el que tengo, además, una enorme simpatía: la provocación. La provocación como modo de relación con los otros, con la vida y con el cosmos, así, a lo bestia... Es algo parecido a las artes marciales que aprovechan la fuerza del oponente en beneficio propio. Detectar los flujos de energía, su signo e impulsos naturales, para atraerla, dirigiéndola a favor de nuestros destino.
Siempre me muestro cauto a la hora de criticar costumbres, aparentemente bárbaras, cuando perduran en el tiempo (ya sean tamborradas, procesiones, danzas regionales o ritos tribales). Si han pervivido a la criba que supone cualquier proceso evolutivo es porque funcionan, al menos, en algún nivel. No disfruto, ni defiendo la tauromaquia (y me resulta irritante tener que aclarar que solo es un ejemplo, NO una defensa de la misma) pero entiendo que más allá del desagradable espectáculo del sufrimiento, las corridas entregan una valiosa lección sobre este tema y que es su razón última de ser. La lidia no esconde sino un ejercicio de provocación sobre energías que escapan a nuestro control. Poco podría hacer el humano para manejar al morlaco por las bravas, salvo recibir un oportuno revolcón y alguna cornada, de propina. Sin embrago, con la diestra utilización del capote consigue provocar, dirigir y canalizar las fuerzas de la naturaleza (de la vida, a la postre) a su antojo. No parece una lección baladí.
Tuesday, June 05, 2012
SENTIRME EXTRANJERO
La otra tarde viajaba en un vagón de metro cuando irrumpió uno de esos frecuentes grupos de turistas, arrastrando sus bártulos rumbo a la estación de tren. Y por un momento anhelé la sensación de sentirme extranjero.
Dentro de este blog he escrito varias entradas arremetiendo contra el turismo como uno de las plagas de nuestro tiempo: ese absurdo ir y venir de un lado a otro de la celda planetaria, sin interés ni curiosidad o, aún peor, con interés y curiosidad impostados. Sin embrago, la otra tarde desee sentirme turista.
Hay un aire liviano en el turista, probablemente fruto de la situación de estacionalidad que tan bien nos sienta a los humanos. Una naturaleza transitoria y con fecha de caducidad no puede aferrarse a conceptos infinitos ligados a lo material, como si esto fuera a durar para siempre.
Otro aspecto muy apetecible es el de la desvinculación específica. Cuando las cosas se ponen tan feas como las han puesto en nuestra sociedad, resulta muy deseable esa sensación de esto no va conmigo. Sentirse libre del peso de la empatía con el resto de congéneres porque, a la postre, hay un poso educativo que a poco nos hace percibir el extranjero como tierra bárbara (por mucho que estemos en urbes tan civilizadas como Munich u Oslo). Gozar de ese absurdo punto de superioridad del viajero prepotente que señala la paja en el ojo ajeno sin distinguir en ella su reflejo.
A la postre añoraba sentirme como la versión diletante de los hijos de Sartre y Camus: un extraño, ajeno, raro, sin nada que ver con el resto de mi tribu porque, es cierto que hay días en que miro a los míos y no me reconozco.
Wednesday, May 23, 2012
REUNIÓN DE TRABAJO
Estoy en otra jodida reunión y tengo enfrente a un tipo que, dicen, es MUY importante. El menda no para de gesticular como un político y cada frase grandilocuente que escupe me tengo que morder los carrillos para contener la risa, mientras pienso: “¡Por dios, estamos hablando de bolígrafos! (otra vez)”.
“Que si el logo aquí, que si el logo allá, que si el logo acuuuuullaaaaa….”. La voz del hombre IMPORTANTE se vuelve lánguida igual que un vinilo a pocas revoluciones. Su discurso se me hace ininteligible, aunque el resto de presentes permanecen impertérritos, anotando en sus libretas como si les estuvieran desvelando el secreto de la juventud eterna: El Santo Grial; pero no: seguimos hablando de merchandising, o seo creo. Me da por recordar que mi padre robaba bolis en su trabajo en el Monte de Piedad (hoy Bankia, con “k”. Son unos punks, eso está claro: Y han declarado su particular No Future). Mi hermano y yo cursamos toda la E.G.B. con aquellos putos bolis del oso verde que hoy, seguro, resultan lo más retro pero entonces fueron nuestro estigma. La letra escarlata del despertar de mi conciencia de clase: Ni muy ricos ni muy pobres, pero jamás con un estuche Pelikan de aquellos que semejaban una tartera. Condenados a seguir la estela de nuestros padres y quemar la existencia mangando bolis y folios de la oficina. Y no consigo explicarme qué extraño vericueto de la vida me ha llevado a sentarme en esta sala de reuniones, rollito art decó.
El tipo MUY IMPORTANTE me mira y yo me acojono porque ¡se está derritiendo! Los pliegues de piel comienzan a descender y apelotonarse desmoronándose desde sus sienes, por sus mejillas, su papada... Igualito que aquellos nazis al final de En Busca del Arca Perdida. Mantengo el tipo porque es evidente que son imaginaciones mías y si no es así, porque paso de acabar en el psiquiátrico. Me levanto y pregunto si alguien más quiere un vaso de agua. Cuando me acerco a la máquina escucho esa suerte de zumbido infinito que seguro son mensajes subliminales: “sucumbe, vuélvete dócil, todo será más fácil…”. Me viene a la cabeza el indio aquel de Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco y me entran ganas de lanzar la máquina contra la ventana y saltar por ella, porque, a la postre, hemos conseguido hacer del mundo un inmenso manicomio. Al final finjo un trago (estoy seguro que al agua le echan prozac o alguna mierda semejante), vuelvo a mi sitio y de camino, sin que nadie lo observe, me meto un boli en el bolsillo.
Tuesday, May 22, 2012
DEL ESFUERZO Y SU PERCEPCIÓN
Se lo expliqué a mi amigo Óscar un día en que, con su largometraje bajo el brazo, me decía que aquello era un regalo: "¿Regalo? ¡Una leche, tío! ¿Cuántas horas de trabajo e insomnio te ha llevado llegar hasta aquí. No solo filmarlo (que ya es) sino alcanzar la posibilidad de hacerlo... ¡A ti nadie te ha regalado nada!".
Me he enfrentado los últimos días con un serio dilema entre aceptar el flujo de la vida o intentar marcarlo a fuerza de voluntad. Como firme defensor de la Ley de proyección, el universo no nos devuelve sino lo que nosotros proyectamos sobre él. Pero sucede con frecuencia que nuestros deseos no responden sino a patrones sociales o educativos que nos conducen por sendas equivocadas . Este es el motivo de que esta Ley nos resulte tan antipática: pues nos negamos a encajar que estemos convocando según qué circunstancias y energías.
He descubierto un buen método para salir del atolladero y es la percepción del esfuerzo. Volvamos al caso de Óscar: incapaz de considerar su titánico esfuerzo en el celuloide pero que regresaba derrotado cada tarde tras otra jornada matando el tiempo en una oficina. Aquí podríamos meternos en harinas de motivación, recompensa del esfuerzo y bla bla bla... No lo voy a hacer pues ya me adentré por ese camino y no encontré respuestas convincentes. Pero resumiendo: si tanto peso tiene en nuestra especia la valoración del grupo, por qué algunos encontramos tan placenteras actividades que compensan tan poco en este sentido o directamente, estamos dispuestos a rechazar el asentimiento de la manada en aras de un dudoso destino.
No tengo aún respuesta que pueda hacerse pública sobre este asunto pero si estoy convencido de que antes de fluir hay que pulir. Sin esa limpieza nos atascaremos contra los residuos del miedo, las mentiras o el resentimiento y el efecto espejo nos devolverá un universo deformado e insatisfactorio. Hecho esto, ya podemos izar las velas y lanzarnos con toda la energía en pos de aquello que la vida nos traiga porque siempre será una bendición.
Friday, May 11, 2012
TRASCENDER LA SUPERVIVENCIA
La estrategia sería perversa si no fuese porque no sigue
otro patrón que la ignorancia: mantener a la población anclada al pánico de la
supervivencia para que no se dedique a pensar en lo que están haciendo con sus vidas. Es el último cartucho de unos poderes a los que ya solo queda la pólvora
mojada de sus privilegios de tiempos pretéritos.
Cualquiera que se tome la molestia de indagar en los
mecanismos del poder entenderá enseguida que este no se trata sino de una
concesión. Por decirlo sencillo, el poder no se ejerce jamás sobre nadie sino
que se recibe de ellos. Todo lo demás son entelequias: estructuras orquestadas
para evidenciar lo que no es.
Como siempre, el problema y su solución está dentro de
nosotros. Y es tan sencillo (vale, o tan difícil) como dejar de creer lo que
nos han hecho creer. Como en esas pelis de terror en las que dando la espalda
al monstruo este pierde toda su fuerza; si fuéramos capaces (realmente capaces)
de dar la espalda al sistema de creencias que nos inculcaron se terminaría nuestro sufrimiento.
Arruinarse, perderlo todo, es fantástico: Te regala la
lección de que no hay nada que perder. Salvo la vida y quizás ni eso.
¿Qué sentido tiene seguir luchando por nuestros derechos a
qué? A levantarnos a las seis de la mañana, a entregar nuestras energías a unos
pobres cretinos insaciables de ambición, a defenestrar nuestro ánimo y llegar a
casa exhaustos justo cuando nuestra vida debería comenzar, a negarnos el
disfrute de un amanecer pensando que
llegamos tarde a un curro que detestamos, a transigir con relaciones vacías
solo porque nos enseñaron que es necesario el otro para sentirnos completos, a reír chistes groseros y renunciar a cumplir
nuestros sueños a cambio de tres raciones de rancho diario... ¿No merece
la pena intentar trascender la supervivencia?
Tuesday, May 08, 2012
LOS DE LA AMBICIÓN
Creo que el universo como un reflejo de nosotros mismos. Por eso practico un método de autoconocimento consistente en observar mi entorno para descubrir cuáles son la clase de movimientos estoy generando, consciente o no de ello. Y sin lugar a dudas el mensaje que me trae la vida en este momento es el de la ambición.
Siempre me gustó la descripción que hizo Baroja de sí mismo como “hombre humilde y errante”. Sin embargo, de un tiempo a esta parte no terminan de surgir a mi alrededor proyectos impulsados por el viento de la ambición y no puedo sino preguntarme por qué.
La ambición es el deseo de conseguir algo, mejorando lo presente. El matiz peyorativo que posee creo que es producto del signo de los tiempos, el zeitgeist famoso: La codicia (ambición sin objeto) ha sido tal que lo ha anegado todo...
Somos seres “deseantes”. De otro modo nuestra supervivencia se habría visto en entredicho hace mucho. Al contrario que otras especies, nuestra principal ventaja evolutiva reside en la capacidad de abstracción, esto es: el manejo de nuestra energía hacia un objetivo diferente del original. Este es el origen de la creatividad.
Generar y enfocar tal energía hacia objetos que nos permitan alcanzar cotas más altas es algo que llevamos haciendo durante toda nuestra historia;, por tanto me resisto a pensar que esta actitud pueda resultar perjudicial de por sí. Lo que sucede es que, como en tantas otros aspectos, nos pasamos de frenada o enfocamos nuestra energía en direcciones impuestas o heredadas que no nos son afines. La felicidad impostada tensa y se rasga como la ropa de una talla menos. Moralistas, filósofos y aún místicos se han hartado de explicar que el secreto no consiste sino en conocer nuestro interior.
“No estamos en esto para sufrir”, ese simple pensamiento fue la chispa capaz de invocar la luz en alguno de los momentos más tenebrosos de mi vida y sigue alumbrándome a día de hoy. Por eso he esquivado muchos de los caminos que, se me antojaba, no conducían sino al tedio. No entregarme a una existencia pastueña y en habiendo rancho caliente tres veces al día, renunciar a algo más., Estamos aquí para algo más que vegetar mientras esperamos a descubrir si después hay otra vida. Son tiempos de coraje.
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