Monday, February 18, 2008

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

Entro a comprar unos cordones para mis botas. Es una de esas viejas zapaterías que, ancladas en el tiempo, resisten numantinamente la filosofía del usar y tirar. El dependiente explica a cada cliente el desperfecto que ha reparado, gracias a lo cual podrán seguir usando su calzado por bastante tiempo. Pese al olor a cuero y betún que impregna cada poro de la madera del mostrador, me siento a gusto en esta clase de establecimientos. Compré mis botas en Londres hace más de cinco años y he pateado con ellas hasta que su piel se ha amoldado a la forma de mis pies. Y aunque llevan ya un par de remiendos, bien engrasadas y cepilladas pueden aguantar el tipo en la cita más importante.

Días después, cuando regreso a casa, una catarata de agua cae desde el calentador a la pila de la cocina. A la mañana siguiente, llamo al servicio de urgencia. Cuando llega el técnico revisa la marca del electrodoméstico y me comenta:

- Tiene cinco años y medio ¿no?
- Exacto- le contesto.
- Los fabrican para que se estropeen en ese tiempo. La garantía solo cubre los cinco primeros años.

Asumo la factura como un mal necesario, mientras me despido de la idea de coger vacaciones. El técnico reemplaza el calentador por otro del mismo modelo. Le despido en la puerta del piso:

- Hasta dentro de cinco años.

3 comments:

tu hermano said...

los mejores son los de ADAMATIUM

Duran la tira!

contraportada said...

...Y los móviles año y medio o dos :)
Pero bueno hay otras cosas con obsolescencia programada, y que ni siquiera tienen garantía!

Anonymous said...

mis sapatos 1 més.

C.