Monday, December 26, 2011

MANTENERSE FIRME

Imagino la vida, cada día más, como un juego de azar que no lo es. Sobre el tablero una serie de números sobre los cuáles todos hemos realizado apuestas. Al parecer quien lanza la bola no es del todo honesto y favorece a los que han depositado sus fichas sobre ciertos números, que el tipo te sopla en el reservado a cambio de una comisión. Sin embargo, algunos nos negamos a entrar en el reservado, no por el hecho de pagar un peaje sino porque pensamos que al tipo le huele demasiado mal el aliento y porque creemos en la justicia del azar y en que cualquier intento de manipularlo está destinado al fracaso.

El croupier lanza la bolita y una vez más, observas como cruza una sonrisa cómplice con los de siempre que vuelven a hacer caja mientras uno se pregunta qué sentido tiene mantenerse firme en su apuesta. Por qué no agachar las orejas, franquear la entrada del reservado y salir de allí con la combinación que te permitirá invitar a champán al resto de la mesa. Ellos lo están deseando: Doblegarte, contarte entre los suyos, demostrar que tu moral se debía tan solo a un error de cálculo. Pero por algún absurdo motivo, que algunos ya califican de defecto genético de percepción de posibilidades, te mantienes firme y sigues soñando con tu jugada....


Friday, December 23, 2011

LA CEGUERA DE MARCOS

Muy de niño, su familia sufrió un terrible accidente y Marcos fue testigo del cadáver de sus padres. Aquella imagen le causó tan hondo dolor que el niño decidió cerrar los ojos por el resto de sus días.

Prescindiendo de su visión, los primeros años de Marcos fueron muy difíciles.De continuo, tropezaba con objetos o era incapaz de localizar otros, hasta que optó por apenas salir de su cuarto, donde se encontraba confortablemente ciego.

Pasaron los años, hasta que un terremoto sacudió la ciudad, devorando, entre otros muchos, el hogar de Marcos. Desorientado y aturdido, el ya no tan niño, trató de mantener su ceguera pero fue imposible hacer frente a la nueva situación. Después años de oscuridad, le costó trabajo acostumbrar sus ojos a la visión: la luz le dañaba y era incapaz de enfocar bien los objetos. Sin embargo, cuando pudo evaluar su entorno, percibió que apenas presentaba unas magulladuras en comparación con todo el dolor y la devastación circundante. Marcos era necesario en las tareas de ayuda con todos sus sentidos bien despiertos.

Saturday, December 17, 2011

MI EMERGENCIA ESPIRITUAL

Cualquiera que tenga el valor de seguir este blog, habrá notado que llevo unos meses indagando en los sentimientos y experiencias de trascendencia; encadenando cada vez más y más, conceptos que llegan desde los lugares más dispares, ilógicos y casuales del saber humano. En mi descargo, solo puedo decir que ¡yo no quería! No ha sido algo buscado ni intencionado. Pero una vez se produce el encuentro (más bien, encontronazo) con lo trascendente ¡a ver qué hacemos con ello! Ya me he pegado bastantes meses como un San Manuel Bueno Mártir a la inversa.: Negando la mayor, repitiéndome "son imaginaciones tuyas, la religión es el recurso de los cobardes o yo soy ateo por la gracia de dios". Pero no había manera... y he tenido que replantear mi existencia en nuevos términos (previa demolición de un racionalismo científico trasnochado, en el que aún andamos...). En otra entrada, ya os contaré la ruta que nace del sentimiento de pertenencia, pasa por recuperar la conexión con tu especie y llega al de trascendencia y por tanto de divinidad, porque ha sido uno de los follones más gloriosos en los que me he visto inmerso en mi azarosa vida.

El caso es que andaba pensando últimamente que las religiones no dejan de ser soluciones estandarizadas al anhelo espiritual. Es evidente que este sentimiento es universal, y servidor siguiendo postulados kantianos, pensaba que ahí terminaba el problema: En un juego de la mente, una engañifa de los sentimientos o una simple necesidad de creer. Evidentemente, mi opinión ya no es la misma: Al punto de considerar que el epicentro del colapso este modelo de sociedad post-industrial (antes incluso que la anacrónica organización del modelo laboral del que derivan el resto de estructuras) será la negación de una respuesta para las necesidades espirituales de sus ciudadanos.

No soy de los que consideran a Antonio Marina un intelectual (por mucho que anhele el título de pensador creativo). Sin embargo, es un buen divulgador: ha tenido tiempo y le gusta leer mucho y bien (tengo un gran respeto por los divulgadores, conste). Por eso, cuando hay algún tema del que me apetece obtener una visión global me parece recomendable acudir a sus manuales, antes que a otros más genéricos.

Por fortuna, su Pequeño tratado de los grandes vicios es, según su propio autor, un libro menor. Casi una disgresión de su "obra magna". Y es muy de agradecer porque va al grano y con bastante soltura sobre el tema de los vicios/virtudes. Y me ha servido para integrar mi teoría acerca de la coincidencia de las necesidades cuerpo/alma. Tenía que demostrarle al pagano que me habita, el error de empeñarse en postulados materialistas que explican cualquier regla o mandamiento en función exclusiva de orden y organización social.. Y ha sido gracias a la genealogía de los vicios que traza Marina que he alcanzado un acuerdo conmigo mismo.

Contra la corriente del pensamiento correcto (y en el mismo saco incluyo al banquero cuya codicia nos vende un espejismo de prosperidad,al mandatario soberbio que ignora su deber de servidumbre, el libertino que mancillando se mancilla o la perversión del religioso que olvidó su misión), la gran noticia es que lo que conviene al alma concierne al cuerpo y viceversa. El único camino de perfección posible liga irremediablemente lo terrenal con lo espiritual, pasando por lo moral, pues cualquier movimiento en uno de los frentes salpica y modifica al otro. Da igual que decidamos poner el foco en uno u otro lado, ambos se verán afectados y caminarán a la par.

De ahí, mi conclusión, a la luz de una panorámica de la permanencia de lo que, en los diferentes sistemas que hemos constituido, hemos considerado bueno los humanos. No es tanto que admiremos una serie de valores y anatemizemos otros en función de las circunstancias, sino que edificamos sociedades en función de un patrón universal, adaptándolo al medio que nos va tocando en suerte. Y yo a ese patrón he decidido llamarle ALMA. Ahí lo lleváis.

Tuesday, November 29, 2011

JUNG VS. FREUD, LA PELÍCULA

Hoy escribo sobre una película poco recomendable… Y no porque carezca de interés o talento artístico, sino porque resultará aborrecible a cualquiera que no se encuentre muy interesado en sus tesis….

Un método peligroso es la última de Cronemberg, y explica las relaciones, primero de amistad después de abierta hostilidad, entre los psicoanalistas Freud y Jung. Habría de visionarse armado con papel y lápiz de lo bien que está explicada.

Hoy muchos se permiten ningunear la figura del vienés y su teoría como algo superadísimo, quizás en un movimiento de descenso pendular, tan injusto como lo fue su ascenso durante décadas. Toda corriente psicológica es, por necesidad, hija de su momento (dado que no posible investigar algo que no se manifiesta) y el psicoanálisis freudiano no escapa a esta máxima. Pero hay un abismo entre afirmar que Freud era un reprimido y un obseso e invalidar los frutos de su obsesión: principalmente la idea del subconsciente (piedra angular sobre la que se edificaron algunas de las más interesantes reflexiones del siglo pasado). De no existir Freud, el pensamiento jungiano hubiera tardado bastante en manifestarse. Sin la idea de inconsciente, sería complicado el salto al inconsciente colectivo: uno de los detonantes del conflicto entre el maestro y el que era, hasta entonces, su discípulo aventajado.

Aunque en términos narrativos está justificado el factor “conflicto”, si uno asiste a la película medianamente documentado y mantiene la objetividad sin tomar partido, resulta una brillante exposición sobre cómo surgen las ideas. De cómo, en aras del conocimiento, las partes han de perder protagonismo para integrarse en el todo, superándose conceptos que resultaron herramienta imprescindible para alcanzar ciertas cotas.

Del pensamiento jungiano, emana la corriente más fascinante de conocimiento que servidor maneja actualmente: Aquella que, trascendiendo el sujeto, deja atrás el ego (tarea y lastre) y se adentra en el territorio de la conciencia. Un área de inmensidad e intensidad infinitas que, estoy convencido, se trata de nuestra próxima frontera. No es casualidad (nada lo es) que unas entradas más abajo, colgara una conferencia de Manuel Almendro. Fascinante, ya les digo.

Saturday, November 19, 2011

LA CRISIS DE LA CODICIA Y EL MIEDO

He tardado bastante tiempo en visionar el documental Inside Job. Para cuando arreció la crisis, servidor se hallaba inmerso en la suya propia y bastante tenía con hacerme cargo de mis cuentas como para atender las globales. Sin embargo, poco a poco voy sacando tiempo para dedicarme a tareas menos urgentes e ir componiendo la secuencia de los hechos que todos quieren explicar pero nadie parece comprender.

La explicación la han dado otros muchos, mejor que yo. Pero dado que la vida me ha situado en un punto de observación interesante, haré mi matiz: La codicia de unos cuantos amparó una desregulación mercantil de la que el general de la sociedad no tuvo constancia (puesto que los designados para oponerse a ella estaban ya en nómina de los codiciosos. Y esta fue la jugada maestra). Esto se tradujo en un salvaje festín bursátil, a costa del esfuerzo de la sociedad en general (bien adoctrinada en la necesidad de adquirir viviendas en propiedad; punto sobre el que creo no se ha hecho suficiente hincapié). Cuando dicho esfuerzo no colmó las ansias de lucro de los codiciosos se comenzó a apostar a que esos pobres diablos perderían sus casas. Dicho y hecho: a los especuladores le interesó precipitar la crisis, sabedor de que estaban a resguardo pues contaban con la complicidad delos encargados de colgarles del palo mayor.

Y lo acojonante del caso es que nada ha cambiado. En el documental se explica bien cómo la desregulación (de la que no estoy, por principio, en contra) propició todo tipo de chanchullos bursátiles pero no se explica por qué estamos reflotando a los culpables del naufragio a golpe de sucesivas regulaciones (Qué si no son esas vertiginosas inyecciones de capital público con que se están saneando las cuentas del sector financiero; en un ahora no, ahora sí, según le conviene a la banca). Cómo es posible que entidades de desacreditada solvencia y cómplices de este disparate, las agencias de calificación, sigan agitando las bolsas con total impunidad cada vez que tosen. En qué cabeza cabe que nos siga preocupando pagar la hipoteca al banco que nos estafó y encima, estemos agradecidos por conservar una vivienda que no vale ni por asomo lo que pagamos por ella.

Realmente, el miedo es cosa de pobres. Pobres sin nada que perder a los que se ha envanecido con la idea de que es posible poseer algo en esta vida. Y así seguimos… sosteniendo sobre nuestros hombros el peso que nos hunde en la ciénaga. Engañados por un espejismo de clase mediocre, antes que de clase media. Paralizados frente a la idea de defenestrar un sistema que nos despoja de la dignidad a través del miedo: miedo a perder un empleo que detestamos, de un piso en las afueras que nos queda pequeño, de no estar a la altura de las necesidades creadas, o ser depurados bajo el estigma de la pobreza o la locura.

Wednesday, November 16, 2011

BILDERBERG, MAYO 2008

El asesor de asuntos esotéricos avanzó hasta la mitad del escenario y se aflojó la corbata frente a un auditorio compuesto por los hombres más poderosos del planeta.

- Señores, nuestros peores augurios se han confirmado. Los mayas estaban en lo cierto: La humanidad se encuentra preparada para evolucionar.

Un murmullo de inquietud recorrió el salón de actos antes de que el orador continuara su discurso:

- Según diferentes estudios psicosociales realizados con independencia, el desarrollo del ser humano se encuentra en el punto que le permitiría superar el miedo, la codicia o la ira…. Se hace necesario, por tanto, un considerable esfuerzo colectivo para mantener el status quo que ha brindado el mayor periodo de prosperidad y esplendor de nuestra Sociedad: Nuestras corporaciones deben propiciar severas caídas bursátiles, nombrar a los gobernantes más incapaces y desmoralizar al ciudadano a través de nuestros trust de comunicación. Atacar donde más duele: arrebatándoles el techo, jugando con los sistemas de salud, y con el pan de sus hijos; hostigando al ser humano, de nuevo, hacia su más primitivo sentimiento de supervivencia ....

Primero brotaron algunas sonrisas entre el auditorio, hasta que todo el Club Bilderberg prorrumpió en aplausos puesto en pie.

- ¡Señores, ha llegado el momento de desencadenar la crisis!

Friday, November 11, 2011

ALGO SE MUERE EN EL ALMA...

...cuando un amigo se va. A Suzy & los Quattro se les ha ido uno muy grande y lo han plasmado en uno de los discos del año, Hank ¡escúchenlo!

Una de las gracias del voluntariado periodístico es acercarte a gente que admiras para descubrir que no solo es grande la obra sino también las personas.... Os dejo con la entrevista que les hice para Diagonal:

Thursday, November 10, 2011

TOMANDO CONCIENCIA

Casi considero un deber difundir este vídeo... Que no se asuste nadie pero es lo que hay. Que lo lo disfruten y lo aprovechen...

Thursday, November 03, 2011

EL ABURRIMIENTO DE SOFIA

Algún crimen debí cometer la semana pasada (y me temo cuál) para que el karma me castigara con la última película de Sofia Coppola justo la noche en que me proponía divertirme con la de Woody Allen.

Resulta evidente que Sofia Coppola se aburre más que las ostras del Mar Muerto. Toda su obra es un monumento al tedio, al spleen, a ese no-sé-qué-qué-sé-yo del mundo moderno… Pero me gustó tanto su opera prima (la de Las Vírgenes Suicidas) que, como con esa novia con la que no acabaste bien, vuelves a intentarlo para comprobar que sigue siendo la misma.

Se aburría Scarlett Johanson en Lost in Translation, se aburría María Antonieta en Versalles y las vírgenes bostezaban en su casa hasta saltar desde lo alto del tejado. Y mucho se debió aburrir la pobre Sofia para edificar toda su obra en torno a un asunto tan poco agradecido.

Somewhere es el tedio al cubo, el paroxismo del spleen baudeleriano: ovejas contando ovejas…La crónica de una fulgurante estrella del celuloide que se aburre en su hotel de seis estrellas, languidece frente a las gemelas strippers y se queda dormido practicando el cunnilingus…. Todo ello narrado a base de planos kilométricos de los de: “Pon cara de circunstancia un buen rato que la directora se ha ido al baño”. La constatación del error de aquella máxima de Antonioni de filmar películas aburridas para retratar el aburrimiento.

Me da rabia, porque creo que sería amigo de Sofia Coppola: Escoge bandas sonoras con un gusto exquisito y en todas sus películas siempre hay al menos un plano que me gana: el trasero de Scarlett Johanson que abre Lost in Translation, las bambas en el ropero de María Antonieta o los colores del bañador bajo el agua en Somewhere… pero eso no justifica la hora y 37 minutos de tedio extendido, ni un desenlace del que lo mejor que se puede afirmar es que resulta precipitado.

Sofia, maja, date un garbeo por la vida, comete fechorías, engaña a tu novio y luego regresas al cine… que yo volveré a ti para comprobar que, esta vez sí, has cambiado…

Monday, October 17, 2011

EL 15-O Y EL ¿QUÉ HAY DE LO MÍO?

Hoy lo cómodo sería sumarme a la algarabía y los fastos que celebran la jornada post 15-0 como momento triunfal. Pero, dado que ya lo hacen otros millones de ciudadanos que tuitean y retuitean el advenimiento de la, tan soñada, victoria final, me voy a permitir disentir.

Dicen que no somos chauvinistas pero ayer se nos llenó la boca de titulares sobre la pólvora incendiada gracias a la mecha del 15M, de la revolución cívica y no sé cuantos delirios más. Estamos tan envanecidos que hasta presumimos de los estragos de la crisis, válgame dios. Y, no nos engañemos, tal como se siguen planteando el asunto, nada de esto habría sucedido de no sentirse el galope de la ruina sobre nuestras cuentas corrientes, empleos e hipotecas.

Tengo buenos amigos y simpatías que me vinculan al movimiento indignado pero… no me resultan creíbles sus promesas de otro mundo posible. Básicamente, porque su motivación es egoísta. Y aunque habría buenos argumentos evolutivos para defender el egoísmo como estrategia de supervivencia, dichos argumentos están agotados y hasta que no sean superados ningún cambio será factible. Al contrario, las reivindicaciones de los colectivos agrupados bajo el paraguas del 15-M llegan a parecerme, casi, un paso atrás, porque venden lo que no es: disfrazando de anhelo colectivo lo que no es sino la defensa de cada parcela que nos resistimos a ceder. Poniendo un ejemplo evidente: a ningún profesor nunca le preocupó tanto la calidad de la enseñanza como para echarse a la calle hasta que Aguirre decidió reestructurarles su jornada laboral.

Me parece muy hipócrita denunciar al culpable, sea en forma de banqueros, políticos o promotores inmobiliarios sin realizar nada de autocrítica. De acuerdo, ellos pusieron la música pero todos bailamos a su son mientras duró la verbena y ahora les pedimos cuentas porque la pista de baile está hecha unos zorros. El 15-O se está comportando igual que ese concejal corrupto que se acerca a la sobremesa entre el constructor y el banquero para reclamar su “¿Qué hay de lo mío?”.

Llevo tiempo defendiendo que la única revolución posible es la más difícil de cuántas se han acometido. Porque es una revolución personal, un cambio que nos lleve a un estado de moralidad diferente, conscientes de que el patrón actual ya no es valido en nuestro progreso como seres humanos. Admito que es muy complicado: resulta más cómodo entregar una dádiva para el negrito hambriento a miles de kilómetros que preocuparse del vecino de rellano. El negro, por así decirlo, no salpica. Es bonito pensarse dentro del bando de los buenos cuando en realidad, como cantaban Ilegales, todos somos traidores, y “si oímos malas noticias es porque somos mala gente”. Francamente, yo estoy agotado de tener que alinearme siempre entre Guatemala y Gautepeor.

Siempre he defendido que en este país (y al parecer en el globo entero) uno se posiciona políticamente del mismo modo que un hincha del Madrid o del Barça. Me consuela y me invita a seguir peleando que uno de los sabios de nuestro tiempo, Zygmunt Bauman opinara ayer: “El 15-M es emocional le falta pensamiento”.

Monday, October 10, 2011

TYLER VS. AUGGIE

Mis dos películas favoritas de la década de los noventa son El Club de la Lucha y Smoke (y ambas entrarían en la lista de mis diez favoritas de todos los tiempos). Casi daría un brazo por ser capaz de firmar un guión tan perfecto, capaz de atrapar con palabras e imágenes un haz de condición humana, tal como lo lograron Chuck Palahniuk y Paul Auster en sus respectivos libretos.

Una película golpea, la otra acaricia, pero ambas dibujan para la posteridad el estado de las cosas del ser humano de finales del siglo veinte. Ambas son un tratado sobre el dolor y cómo nos enfrentamos con él.

El dolor es ese sentimiento que arrecia cuando percibimos que las cosas no son como desearíamos. Aunque se disfraza con variados ropajes (tristeza, ira, abatimiento...) es siempre el mismo. Y uno de los signos del suicidio dulce que estamos practicando es la incapacidad de enfrentarlo, cuando se trata una de las lecciones básicas que hemos venido a aprender. Lo negamos, lo anestesiamos, lo esquivamos, lo proyectamos… cualquier cosa menos enterarnos que la vida puede doler, que las cosas no siempre salen como queremos y que, en ocasiones, la chica elige al malo, o la enfermedad nos escoge a nosotros. A este respecto, amo la secuencia de El Club de la Lucha en que el personaje de Tyler, tras provocarle una quemadura química, increpa a su alter ego: “¡Es el momento más importante de tu vida y tú decides perdértelo!”. En otro tono, en Smoke el escritor Paul Benjamin también debe enfrentarse al dolor de la pérdida de lo que más amaba y también contará con ayuda.

El dolor no es algo deseable y la tendencia a rechazarlo es la prueba evidente de nuestra naturaleza gozosa. Pero de nada sirve pertrecharse en jaulas de oro porque el dolor es incorpóreo y nos atrapará igualmente. Los intentos de sobreprotección o narcosis no conducen sino a estados terminales de aislamiento y dependencia. Hagamos frente al dolor; ambas películas ofrecen pistas de cómo hacerlo: bien a hostias como Tyler, bien pactando como Auggie. Cada uno escoge....


Tuesday, September 27, 2011

CIENCIA O FICCIÓN

Un fantasma recorre nuestra mente… es el fantasma de la ciencia.


Tengo un método infalible para detectar personas de pensamiento simple: opinan que las cosas son siempre lo que parecen.


Uno de las ideas más liberadoras que he encontrado es la de que el, tan cacareado, “fin de la historia” no es sino el comienzo de un nuevo ciclo. Una nueva etapa en la que tendremos que asumir diferentes parámetros porque los que nos han servido hasta ahora están caducos. Y no parecemos muy capaces de percibir que del árbol de la ciencia está brotando fruta podrida.


Las razones de tal confusión son diversas pero hay una muy obvia: la soberbia por los logros alcanzados nos impide evidenciar el fin de etapa, pese a que las señales son evidentes (descalabros bursátiles, alza del índice de enfermedad mental, nula capacidad de acción, hedonismo babilónico…). Tendemos a pensar que es un peaje razonable a cambio de continuar disfrutando de las dádivas del estado del bienestar, cuando no son sino los signos de su resquebrajamiento e insostenibilidad. No voy a repetir la exposición que publiqué hace unas entradas: basta recordar que no vivimos un Estado del Bienestar sino del Consumo, donde todo lo que no vaya orientado a favorecerlo es penalizado. Y en la génesis del Estado del Consumo se encuentra la producción industrial, auspiciada por el avance científico.


La ciencia, el método científico, es una valiosa herramienta de interpretación de la realidad aparente pero ¿qué sucede en las numerosas ocasiones en que las cosas NO son lo que parecen? La ciencia se equivoca y si la tenemos situada en nuestro altar mayor todas las categorías, estructuras e instituciones que derivan de ella resultan falsas. Por poner un ejemplo sencillo: es como si para resolver un problema de física utilizásemos una tabla de multiplicar con los resultados cambiados.


Yendo a mi experiencia reciente, no he ocultado que durante los últimos meses he lidiado con una depresión de la que hoy me encuentro bastante recuperado. En mi afán cientifista (sí, lo confieso, yo fui uno de ellos…), acudí al médico como uno más de ese pavoroso 40% de las consultas que despachan los médicos de familia. Confiando en el criterio del doctor comencé un tratamiento con antidepresivos que me dejó aún más tronado. Al detenerme a leer el prospecto se dispararon los signos de alarma: toda la probatura de aquel fármaco (prescrito a mansalva en la sanidad pública) se basaba en pura estadística y suposiciones (amén de unos fantásticos efectos secundarios como el aumento de los pensamientos suicidas que, por fortuna, no padecí). Alguien me comenta que el actual sistema sanitarioes una maquinaria alimentada por la industria farmaceútica. No diría tanto pero algo muy podrido se cuece dentro de una sociedad que decide anestesiar sus emociones antes que enfrentarlas ¿Recuerdan el soma que se administraban los habitantes de la novela Un mundo feliz? Pues lejos no andamos.


La otra noche, conversando con una amiga psicóloga, percibí hasta que punto hemos comprado la moto de “lo científico” cuando me citaba los efectos el potasio como el que invoca a la Virgen de Lourdes. Estamos apañaos, pensé.


La ciencia se ha convertido en una suerte de nueva superchería. Un talismán por el cual otorgamos un valor sagrado a ciertas leyes únicamente porque proceden de un chamán que ha cambiado sus plumas por la bata blanca. La evidencia es aún más grave en tanto se inviste justo de lo contrario. Como diría un castizo: Nos la están metiendo doblada.


Volviendo al leit motiv de esta entrada, “las cosas no son nunca lo que parecen”. Qué la tierra es plana, que el sol orbita alrededor de ella, que las decisiones obedecen a fuerzas eminentemente racionales… Mentiras, espejismos, ilusiones que hoy resultan evidentes incluso para aquel que jamás pisó un laboratorio. Sin embargo, su defensa bien pudo costarles el prestigio, cuando no la vida, a Colón, Galileo o Freud...


Os voy a contar una historia bien triste: Se atribuye a Pasteur el descubrimiento de la relación entre gérmenes e infección, sin embargo, fue un médico húngaro el precursor del invento. Ignaz Philipp Semmelweis observó la alta mortandad que diezmaba los partos atendidos por médicos procedentes de la sala de autopsias. Basándose en su intuición, estableció un protocolo que comprendía el lavado de las manos con agua jabonosa, seguido de otro en agua clorada, consiguiendo un notable descenso en los fallecimientos entre parturientas y neonatos. Desgraciadamente, la ciencia de entonces no poseía instrumental de observación adecuado y a pesar de su importante ocurrencia Semmelweiss fue denigrado por sus colegas, muriendo olvidado en un manicomio de Viena. Eppur si muove, musitó Galileo con tal de salvar el pescuezo.


Y así cientos de casos en los que la ciencia niega los prodigios de la intuición para vampirizarlos al rato. Por tanto, no hay como aplicar a la ciencia su propia medicina para estallar la burbuja y devolverle algo de humildad. Como bien dijo Einstein: La imaginación es más importante que el conocimiento.

Wednesday, September 21, 2011

DESAPEGO

La otra tarde iba caminando por el Parque del Oeste y me encontré con Buda. A pesar de que estaba bastante más delgado de cómo lo pintan y de las Ray Ban con las que trataba de pasar inadvertido, el aura lo delataba. Aunque soy de natural tímido, no pude evitar asaltarle como una vulgar groupie.

- ¿Perdona, pero tú eres Buda, verdad?

- Vaya, me has cazado, chaval.

- Tenía ganas de conocerte. Llevo tiempo leyendo sobre ti y me mola tu rollo. Me parece mucho más sano que el judeocristiano en que fui educado, haciendo tanto énfasis en el dolor y el sufrimiento.

- Siempre digo que Jesús esconde un masoquista en su interior. Él dice que lo hace para atraer la atención sobre su mensaje… pero yo creo que se equivoca de estrategia…

- Yo me puse muy malito el día de mi primera comunión, con fiebre y todo. Y creo que fue de la impresión que me daba lo de comer su cuerpo y beber su sangre. Y lo de la crucifixión… qué repelús.

- Hombre, si te sirve de consuelo te puedo asegurar que no sufrió en absoluto. Aquello fue pura mercadotecnia. Aunque ahí le doy la razón: si hubiera muerto de una gripe la resurrección hubiera sido bastante menos comentada.

- Ya, ya… entonces ¿me estás diciendo que la religión correcta es la cristiana?

- No.

- ¿Pero si Jesús resucitó…?

- Claro, pero es que todas las religiones son acertadas. Y ninguna. Es una decisión estrictamente personal sobre la que, además, nadie puede opinar: se trata de una experiencia muy subjetiva. Ayer, me crucé con un tipo que adoraba los hurones y llevaba una vida virtuosa con la intención de encarnarse en uno de ellos. Pues también esta religión es cierta. Te digo más: probablemente el tipo consiga ser un hurón en su próxima reencarnación.

- Vaya tela… No sé si me entero bien. Verás, es que soy nuevo en esto de la espiritualidad y estoy hecho un lio. Como te he dicho, me mola tu rollo... Lo de la contemplación y la extinción del deseo…

- ¿Extinción del deseo, pero de qué me estás hablando? Tú no te has enterado de nada.

- Sí, hombre. Aquello de que la extinción del deseo conduce al nirvana, a la felicidad.

- Lo dicho, majo, no pillas una… Vamos a ver… Puedes hacerme el favor de mirar en tu interior ¿qué encuentras?

- Huesos y tripas.

- Mira, no voy a perder el tiempo. Si te vas a poner cínico, me marcho a meditar debajo de un chopo.

- Vale, vale, no te mosquees… es que aún me cuesta un poco todo esto… observo que mi interior está plagado de… ¡deseos!

- Entonces, como iba a ser tan tonto de inventar una religión que predicara algo tan contra natura.

- Pues eso dicen los libros.

- Los libros, los libros… te fías demasiado de los libros y que yo sepa no dejé escrita una sola línea… Al final los discípulos siempre aprovechan para colar alguna de sus ideas, en fin…

- ¿Entonces? ¿Es todo falso?

- Falso no, pero muy matizable. Lo que yo creo es que estamos destinados a desear y es natural que así sea. De lo contrario el 99% de los ciudadanos no se levantarían de la cama, ni saldrían de sus casas, ni el hombre hubiera evolucionado. Si es que a esto se le puede llamar así…. Nuestra única misión es desear poniendo toda el alma en ello.

- Mira, Buda, no me vaciles. En tercero de básica yo estaba enamoradísimo de Clarita, la vecina de abajo. Y pese a que me tiré todo el verano cortejándola en el parque, al final se fue con uno de un curso mayor.

- Porque el deseo no garantiza resultados, tan solo la experiencia. Lo que tú debías aprender en aquel momento no era a ligarte a Clarita, sino la lección de la derrota. Una lección que sin saberlo te ha conducido a conocer a otras Claritas mucho más interesantes y menos relamidas que aquella.

- Hombre, razón tienes… Entonces, me dices que la clave no está en negar el deseo….

- No hay que negar nada. Ni siquiera tus sentimientos homicidas contra tus compañeros de oficina. Lo que conviene es no dejarse amargar por ellos.

- ¿Y eso cómo se logra? A veces es difícil…

- Hay muchas maneras pero yo recomiendo, la de anular el ego por sus beneficiosos efectos secundarios. Admitir que tu preciada personalidad no es sino un entramado dependiente en gran medida del azar, de unas circunstancias y relaciones que no controlas. El orden y el control son la ilusión en la que se refugian las mentes poco creativas. Y la tuya lo es bastante; no en vano te estás imaginando esta charla.

- Vale, pongamos que te creo (cosa que está por ver). Qué consigo con esto.

- El bien más preciado en este momento que te ha tocado vivir: El desapego.

- ¿El desapego?

- No tiene nada que ver con el desprecio o la falta de amor sino con la certeza de transitoriedad. La consciencia de que todo es contingente: tu trabajo, tus posesiones, tu familia, tus afectos hasta tú mismo eres transitorio. Medita en ello y comprobarás lo fácil que resulta liberarte.

- ¡Fácil decirlo cuando se es un santo!

- ¿Qué te crees que yo no me desespero? Pues igual que todos. Pero no permito que la desesperación me posea. Los sentimientos, son como los vampiros: no pueden entrar si no se les abre la puerta.

- No sé, Buda. Flipo un poco con todo esto.

- Flipa, flipa… la capacidad de asombro es un don maravilloso. Bueno, te de voy a dejar que llego tarde a una iluminación… Por cierto, no tendrás un pitillo que me he quedado sin tabaco.

Saturday, September 10, 2011

LA BANALIDAD DEL MAL

La idea del fin de la historia se encuentra incardinada en el centro del discurrir humano. Una cierta arrogancia (o quizás pereza) nos empuja en la dirección del “ya está todo hecho”. Como uno ha decidido a apostar por el optimismo es necesario pensar que de ninguna manera. Todo está cambiando; pero no al estilo buenrrollista dylaniano: hay que ser consciente del mucho esfuerzo y las lágrimas vertidas en el proceso pues no hay parto sin dolor.

Es evidente que el status quo se tambalea. La, tan mentada, crisis no es sino una crisis de confianza y aunque los patrones del invento traten de distraernos dirigiendo nuestra atención hacia los mercados la verdadera crisis es de fe respecto al ser humano. Siento que hemos llegado a un límite (jamás a “el límite). Vivimos en una sociedad con graves problemas de autoestima. Y cuando uno no confía en sí mismo es difícil hacerlo en los demás. Sin confianza la manada torna en rebaño y el miedo actúa como los ladridos del perro que conduce a las reses al matadero.

En uno de los momentos cumbres de la muy recomendable película “La Deuda” (spoiler) un torturador nazi consigue desarmar a un agente del mossad, argumentando la debilidad de los judíos con el comportamiento desplegado en los campos de concentración: Bastaban unos pocos oficiales armados para enviar a miles a la cámara de gas porque los judíos eran egoístas y sin capacidad de sacrificio, según el nazi. La secuencia es estremecedora e inevitablemente trae a mi cabeza los vuelos del 11-S.

Se reedita estos días un libro imprescindible, Eichmann en Jerusalen de Hannah Arendt (menos de 10€ o sea que no hay excusa): las crónicas de la pensadora judía del juicio al oficial nazi en las que formuló su poderosa idea de la banalización del mal. Eichmann no era un malvado como cabría suponer. La muerte de Hitler nos libró del complicado ejercicio de enfrentarnos con el demonio en su derrota. Pero ahí estaba Eichmann, algo mucho más perverso que un demonio: un pusilánime, un aquiescente, un cómplice, un humano que solo “cumplía órdenes”.

¿Cuántas órdenes cumplimos cada día sin cuestionarlas? ¿Cuánta felicidad nos reporta esta sumisión? ¿Qué miedos nos empujan a seguir sosteniendo todo este tinglado? ¿Cómo nos juzgarán los humanos del mañana? Creo sinceramente que solo cabe el cambio.

Wednesday, September 07, 2011

(I CAN´T GET NO) SATISFACTION

Si Mick Jagger y Keith Richard en pleno subidón de éxito a finales de los 60 clamaban a los cuatro vientos su insatisfacción ¿qué podemos esperar el resto de los mortales, que jamás nos asomaremos al reconocimiento mainstream, ni nos perseguirán manadas de groupies y poseemos cuentas bancarias de lo más corrientes?

Vivimos presos de un sentido de la superación y el esfuerzo nefastos (los motivos pueden rastrearlos en la entrada anterior). Y para espolearlo se nos marca a fuego con el hierro de la insatisfacción. Marcarse retos, objetivos, esperanzas personales… debería ser una decisión gozosa nunca una imposición ajena. Recordemos lo que decía Tyler en El club de la lucha: la realización personal es simple masturbación. Se trata de una hipérbole muy sana. Se lo escuché al Krahe muy bien dicho: Toda vez que el mamífero se provee de alimento deja de trabajar… y nosotros somos mamíferos.

Sigamos citando a los grandes, Buda lo vio cristalino: el deseo es el principal motor de la infelicidad. Sin embargo, es fácil percibirnos como entes “deseantes” lo cual nos empuja a una absurda carrera sin horizonte en la que anhelamos hasta el momento de alcanzar el objeto de nuestros deseos y a partir de ahí buscamos un nuevo objetivo que volverá a defraudarnos… y hay gente que se muere así, después de toda una vida de perseguir una zanahoria atada a un palo. Lo expone Punset que es un tío que sabe codearse bien: la felicidad está en la antesala de la felicidad. La meta no es sino una ilusión óptica.

Un día de estos me voy a tatuar lo que cantaba Josele en su canción Septiembre: “¿Será que no es lo mío esta competición?”.

Saturday, September 03, 2011

SALDOS DEMOCRÁTICOS

Estoy seguro que cuando la humanidad consiga superar este bache, se estudiará nuestra época con el mismo asombro que hoy experimentamos al saber de la esclavitud, la discriminación femenina o las cazas de brujas.

No nos engañemos, en estos tiempos post industriales en que nos movemos las cosas se producen prácticamente solas. Luis Racionero ya proponía hace dos décadas en su ensayo Del paro al ocio que la cosa redundara en la reducción de jornadas laborales, en lugar de en el enriquecimiento de unos pocos. Pero los tiros no han ido por ahí a pesar de lo cabal de la propuesta. Estudiemos como opera esta dinámica y cuáles son sus consecuencias:

Cualquiera que entienda algo de cine sabe que el productor es el dueño de la película. Al final el que pone la pasta es quien coloca a su novia en el papel principal y el que decide el montaje definitivo, por encima del director. Esto es así en el 99% de las películas que se realizan. Trasladando el procedimiento a estructura social encontramos que el dueño de la fábrica nombra al alcalde que a su vez contrata al maestro de escuela. Cambiemos fábricas por bancos, alcaldes por gobiernos y maestros por sistema educativo y tendremos un esquema muy claro de cómo andan las cosas: jodidas.

El sistema educativo (con la familia al frente) es elemento sobre el que pivota cualquier proyecto de ingeniería social. Si algún incauto piensa en que para controlar tales desmanes se inventó la democracia que relea el párrafo anterior, mientras yo me lo imagino como el perrillo al que se le lanza un hueso de plástico mientras los ladrones saquean la vivienda. Nos educan como consumidores antes que como ciudadanos o seres humanos. Cercenando de raíz cualquier conato de imaginación, curiosidad o sentido del riesgo. Inoculándonos el peor de los miedos: el del rechazo, la exclusión, la pobreza; el no ser lo suficientemente bueno para vivir en una manada convertida en sociedad de consumo.

Ya no se trata de producir lo que se necesita sino de necesitar lo que se produce. En tiempos más ingenuos se utilizaba la obsolescencia programada, ahora nos la han incrustado en nuestro ADN. Consulten cualquier foro de compraventa de coches, piensen en cuantos teléfonos móviles han pasado por su vida o en la frustración por no haber podido viajar el último verano y descubrirán las alarmantes evidencias de lo que explico.

Tengo la certeza de que esto va a cambiar pronto, dado que no considero que seamos una especie tan imbécil de propiciar nuestra extinción. El miedo no existe si no le abres la puerta y el poder no es sino una ilusión consentida. La batalla se ha trasladado del parlamento al centro comercial y no hay otro camino que la conciencia y la asunción de responsabilidades sobre nuestras acciones. ¿Para qué demorarlo más?

Tuesday, August 30, 2011

DEL SENTIMIENTO TRAGICÓMICO DE LA VIDA

Se atribuye a Rafael Alberti un chiste que me contaron hace tiempo:


Se encontraba Dios tranquilamente en el cielo cuando le alertaron las súplicas de un hombre.

- Qué sentido todo tiene esta vida? ¿Cómo podemos actuar del modo correcto? ¿Qué valor tiene nuestros actos si no existe trascendencia? ¡Señor, si existe un más allá hazme alguna señal!

Conmovido por los pesares del humano, Dios decidió bajar a la tierra y tomar cartas en el asunto, pero al presentarse ante el mortal…

- ¡Unamuno, otra vez tú!

Friday, August 26, 2011

CUIDADO CON LO QUE DICES...

Cualquiera que se detenga a repasar las características, aquello que nos hace humanos, convendrá que el lenguaje es una de las principales. Groso modo, lenguaje es la transmisión de conocimientos codificados que permite romper su ligazón natural con la experiencia y por ende, con el tiempo. Gracias al lenguaje eludimos el desgaste de experimentar para conocer. El conocimiento llega como un susurro desde el confín desde los tiempos o desde las antípodas, venciendo la cortapisa espacio-tiempo.

Es un hecho que el lenguaje crea realidades. Esto lo sabe cualquier chaval de primero de psicológia o de marketing y ha favorecido la proliferación de escuelas de PNL o coaching lingüístico, dicho en hortera. El caso es que se trata de una evidencia que me gustaría desvincular de la literatura de autoayuda para trasladar a nuestro día a día. Desde la utilización inconsciente de los verbos “tener” y “deber” (la obligación interiorizada es uno de los principales productores de culpa y miedo, antagonistas naturales de la alegría y el amor que todos deberíamos disfrutar) hasta la educación en el pánico que implica frases como “Cuidado con el perro”, “No hables con desconocidos” o “todas las mujeres son unas putas”. Especial responsabilidad deberían tener padres y educadores para no trasladar miedos y traumas que, en su momento, ya les jodieron su vida. Observo cómo se abusa con alegría de las radiofórmulas que bombardean a la oficinista o tendera de turno con canciones donde el amor es desgarrado y dependiente o no lo es. Y en la tele seriales y películas amplifican el mismo mensaje, interrumpidos por algún spot que te recuerda lo feliz que serías de tocarte la lotería (luego, ahora, no lo eres).

La otra mañana, fumando, reparé en la advertencia “Fumar mata” del paquete de cigarrillos y que ya ocupa la mitad de una de las caras del paquete. En la otra el mensaje no es más alentador: una foto del depósito de cadáveres. ¿De verdad es necesario tal nivel de dramatismo? Soy consciente de que el futuro de mi salud pasa por abandonar este feo hábito pero ¡déjenme decidirlo por mí, copón! Y sobre todo: no me programen para morir. Jamás en mi vida firmé un contrato que en sus clausulas avisara: “Este trabajo le causará depresión” ni escuché al oficiante de boda alguna aquello de “amarás a mengana hasta que la muerte os separe, o todo se vaya al cuerno y te veas en la calle abonando una pensión vitalicia”.

Tuesday, August 23, 2011

APUNTES SOBRE EL CINISMO

Vivimos malos tiempos para la lírica pero ¿cuándo fueron buenos?

Frente al envite continuo de exigencias y expectativas creadas, solo caben dos caminos: o enfrentarlo o convertirse en Lama. Como esto último no es tarea fácil, sobre todo si insistes en el anciano vicio de llevarte al buche un plato de sopa todas las noches, no queda otra que responder. Los más se pliegan, conceden; acaban asumiendo el rol que le han entregado las circunstancias y lo desempeñan con mayor o menor soltura según su grado de destreza. Luego están los del “no acepto” que tampoco son materia de hoy. Porque hay un pequeño grupo muy pintoresco sobre el que apetece escribir hace tiempo. Como los primeros, igualmente culpables, igualmente aquiescentes y cómplices pero que, de algún modo, han logrado escapar al olimpo de la superioridad moral. Y la realidad es que el fango les llega tan hasta el cogote como al resto. Son los cínicos.

Me resultan entrañables los cínicos porque somos unos grandes cobardes. Somos los profesionales del sí pero no (o más bien al contrario del no pero sí). Especialistas en el arte del disimulo, la media sonrisa, de “la cosa no va conmigo”… Capaces de observar como todo se va al garete sin otro movimiento que un ligero arqueamiento de ceja. Al menos, no nos engañemos. Podrá aducirse fatiga, falta de fe o dolor de huevos… ¿Quién no tiene su propia excusa para rendirse?

La otra tarde, un buen amigo me repetía “ser espiritual no te convierte en mejor persona”. Razón tenía. Ser cínico tampoco. Si acaso, al contrario porque el rebaño ignorante, aún guarda esperanzas en la llegada a puerto. El cínico observa impertérrito la deriva, refugiándose en un lenitivo “no es mi responsabilidad”. Vaya por delante, que creo que es la corriente filosófica campante en occidente. La gran vencedora. Solo que el cinismo no se hace responsable ni de sus victorias.

Si triunfan historias como las de Casablanca o La Jungla de Cristal es porque nos hablan de la redención del cinismo. De la postrera implicación con otros seres humanos. Del necesario e imprescindible alzamiento de máscaras que se produce al encontrar a un tío capaz de gritarle a los malos “Yippie Ki Yai, hijodeputa” mientras los ametralla como dios manda.

Thursday, August 18, 2011

EL SECRETO DE LAS FIESTAS

Sería tan sencillo mofarse de los holigans que estos días han tomado Madrid jaleando a Ratzinger… cómo olvidarse de que son todos igual que nosotros. Cualquiera que haya asistido a un festival de verano, una celebración liguera o al día del orgullo gay… si no gustan del guateque de Benedicto que aguanten el chaparrón o salgan de vacaciones, como hago yo cuando llegan las fiestas de mi barrio. Y si no han participado de ningún ritual colectivo, ya lo siento por ellos porque se pierden una de las manifestaciones más elementales de su especie. ¿Ridículos? Claro, como cualquier hincha del Barça con la blaugrana en el careto o el público que chilla cuando irrumpe Beyoncé en el escenario….

Vaya por delante que, como buen alumno de colegio de curas, me di de baja del cristianismo antes de la mayoría de edad. Pero más allá del pequeño caos producido por la aglomeración de humanos, la juerga cristiana no me molesta lo más mínimo. Casi diría que me divierte. No advierto la diferencia entre ser devoto del Papa o de Shakira (aunque es un hecho que Shakira tiene mejor trasero que Benedicto).

Por ello, no entiendo los conatos anticlericales, a día de hoy. En un Estado, laico por definición, en que ya no arrastran a nadie a la iglesia de las orejas. O es revanchismo o amargura. Me recuerdan un poco la actitud de esas viejas de pueblo que murmuran porque la juventud baila agarrao en las fiestas patronales. Y tengo la sensación de que hay un sector de la sociedad al que le molesta que el personal disfrute y se divierta. Para justificar ese talante censor se agarran a argumentos peregrinos (creo que el más en boga es el del gasto de la visita, cuando es evidente que el evento va a generar más ingresos que el Festival de Benicassim). Pequeños dictadores de ateneo a los que les gustaría legislar hasta la hora de hacerse pajas. En realidad, son los sucesores de esa iglesia censora de costumbres que tanto detestan. Inquisición laica, vaya.

En fin, que el concepto universal de fiesta consiste en eso: poner la cosa patas arribas, tirar petardos, soplar la gaita, incordiar al vecino cascarrabias… Y, sobre todo, mostrarle al depositario del poder quién es el verdadero valedor del mismo.

Y al día a recoger las basuras y los restos de la bacanal. Ya lo cantaba Serat en su tema Fiesta que no en balde abre con un “Gloria a dios en las alturas…”.

Sunday, August 07, 2011

¿EL TURISMO ES UN GRAN INVENTO?

Todo el que viaja a la India vuelve gilipollas perdido… No viene mucho al caso de lo que quiero expresar pero la frase llevaba demasiado tiempo en mi libreta, así que aprovecho la ocasión para entregarles mi axioma. Es un hecho. según los que han estado allí: La India te cambia la vida (…el tiempo justo que duran las vacaciones. Después a regresar a tu puesto de docente o chupatintas y entregar un diezmo a cambio fotos y dibujos de un niño con nombre exótico que te investirá de superioridad moral en cualquier discusión de clase media).

Ya me fui a los cerros de Úbeda. A lo que iba: un día, quizás hoy desde alguna lejana galaxia, uno estudiará el absurdo de dos fenómenos de la sociedad moderna. La publicidad callejera (tipos que entregan un papel a otros que depositan sin mirar en una papelera) y el turismo.

El turismo consiste en pasar una serie de incomodidades y calamidades en aras de no sé muy bien qué propósito. ¿Interés culturales? Rara vez ¿Aventura? Imposible ¿Descanso? Una leche. Creo que el fin último del turismo reside en tener algo de charla el día que te reincorporas al tajo y colgar las fotos en alguna red social en un intento de autoafirmación (básicamente, la función de este fascinante nuevo vehículo de exhibicionismo).

En mis días de director de cine vocacional, durante las extenuantes jornadas que se alargaban con frecuencia hasta el amanecer (dada la precariedad con que rodábamos, teníamos que planificar demasiadas tomas por jornada), solía repetirme con Óscar (amigo y corresponsable en aquellas lides): “Si nos pagaran por esto, no lo haríamos”. Pues con el turismo, igual.

Tengo el vicio de ojear, en la sección de Viajes de las librerías, lo que ofrecen las guías de Madrid, mi ciudad: museos que no visitaría en mi vida, monumentos al regente desconocido, locales gastronómicos de rejón garantizado, espectáculos flamencos para japoneses y todo en este plan… Las perspectivas etic y emic a tomar por culo...

Los horrísonos Celtas Cortos cantaban “Haz turismo invadiendo un país”. La copla era una crítica a las misiones bélicas en tierra extraña pero viene muy al caso de lo que supone la invasión turística de determinados lugares presuntamente dotados de aliciente turístico. Adictos al Sálvame Deluxe que muestran ufanos su estampa a las puertas del Louvre y te pegan la chapa sobre la vida y milagros de los Saboya. En fin, que si hoy es martes esto es Bélgica…

Tuesday, July 26, 2011

MIEDO A LA VIDA

No he ocultado en ningún momento a los lectores del blog lo que ha supuesto mi batalla de estos meses contra la depresión. Una dolencia de esas que, como escribí en otro post, pensaba que les sucedía a otros. Esta falta de previsión hizo que tardara en reaccionar pero cuando lo hice ha sido con mucho esfuerzo y determinación. Este último periplo está resultado una experiencia muy enriquecedora que me ha obligado a reescribir mi vida y mi modo de interpretarla.

Llegar prácticamente virgen al campo de la psicología (que poco menos calificaba de filosofía barata) ha supuesto hacer acopio de muchos conocimientos a fin de comprender lo que me estaba sucediendo. Han caído en mis manos libros muy sabios y otros no tanto. Discriminar el grano de la paja y contar con la ayuda de amigos y profesionales me han facilitado mucho el camino.

Una de las lecturas más interesantes fue el libro Miedo a la vida que me recomendó David. En él se analiza (cierto que muy condicionado por la coyuntura de la época y el tan en boga, complejo de Edipo freudiano) acerca de la represión de sentimientos en las sociedades modernas. En el proceso represivo que se nos exige para incorporarnos en la sociedad se encuentra la raíz del malestar del hombre moderno. En una torpe estrategia orientada a evitar la colisión entre los deseos individuales y los colectivos terminamos convertidos en una “olla exprés” emocional expuestos a una implosión permanente. Parece que no hubiera sino decidir el conflicto, la anestesia o el sufrimiento.

En breve, voy a hacer público un ensayo que excede el formato inmediato del blog. Ya veré como lo saco a la luz. Se trata de un tratado sobre las emociones y en él planteo mi experiencia sobre estos procesos psíquicos tan determinantes en el control de nuestras energías y motivaciones. Cierto es que, de un tiempo a esta parte y gracias a la popularización del concepto de Inteligencia Emocional, estas han irrumpido al primer plano. No obstante, y después de una lectura bastante intensiva de las principales obras al respecto, me queda la sensación de que estamos explicando cómo realizar juegos malabares sin terminar de entender lo que es la fuerza de atracción gravitatoria, esto es el motor que los hace posibles.

Wednesday, July 20, 2011

INSTRUCCIONES PARA VIAJEROS

La mente humana se asemeja bastante a ser propietario de una infinita cantidad de terreno… uno puede conformarse con construir vallas y acotar unas pocas hectáreas o lanzarse a conocer latitudes desconocidas.

No nos engañemos, una de las características que nos hace humanos es la tendencia a explorar las potencialidades de cualquier fenómeno. Así, la opción hogareña me resulta parecida a la castración felina: evita problemas, pero te convierte en un animal mutilado. Por muy hermoso que pintes tu lindero al mira por encima nunca dejarás de preguntarte qué hay más allá.

Ahora, si te aventuras a explorar, conviene saber que no todo serán campos de floreciente vegetación. Encontrarás también tierras baldías, ciénagas y arenas movedizas donde es fácil quedar atrapado. No permitas que tu orgullo te impida pedir ayuda, si lo necesitas. Y una vez a salvo, reflexiona: Estas zonas oscuras existen, te pertenecen tanto como los terrenos fértiles. Solo de ti dependerá, en adelante, evitar el camino que te conduce a ellas.

Monday, July 18, 2011

¡SEAMOS VULNERABLES!


Resulta curioso cómo se van encadenando conceptos… Y si unos post más abajo renegaba del concepto de autosuficiencia a las pocas semanas me las veo con el de vulnerabilidad. A priori, una sensación que nadie desearía, un sentimiento con connotaciones de debilidad y sufrimiento. Vivimos en la Esparta de las emociones. Somos unos tipos duros, con Humphrey Bogart y Bruce Willis bien cincelados en el imaginario colectivo. Los chicos no lloran y las chicas han dejado de hacerlo, en esa estúpida versión de la igualdad de sexos que propone empezar por lo negativo antes que en lo positivo.

Me ha impresionado mucho la charla de Brene Brown. Me ha recordado a alguien que yo era; con esa fe inquebrantable en el método científico, en la vara de medir. Probablemente sean los 20 minutos mejor empleados de esta semana.

Resumiendo lo que viene a decir: La socióloga se dedicó durante años a estudias el sentimiento de conexión como una de las características principales del ser humano. Y encontró que lo que más nos aleja de esa sensación no es un elemento externo sino la vergüenza, que procede de dentro y es la sustanciación del sentimiento de no ser lo suficientemente bueno. Esa vergüenza nos lleva a intentar ocultarnos, a no ser permeables con el otro. Y de ahí al aislamiento, un paso. El aceptar nuestra imperfección, recabar la valentía para mostrarnos tal cual somos, asumir nuestra vulnerabilidad es a juicio de la socióloga y al mío, un elemento clave en el desarrollo personal. Integrarse en el bando de aquellos que "estaban dispuestos a dejar de lado lo que pensaban que debían ser para ser quienes eran"..

“Somos los adultos más endeudados, obesos, adultos y medicados de la historia de EEUU” Y Brown parece no albergar dudas de la causa. No se pueden adormecer las emociones selectivamente. Es o todas o ninguna. Las que nos impulsan hacía la grandeza tanto como las que nos arrastran al infierno. Esto parece ser así. Ya sospechaba yo que no era factible la neurocirugía parcial. Así que, una vez más, la elección es nuestra.

Saturday, July 16, 2011

LA PAREJA PERFECTA

Llaman mucho mi atención esas jóvenes parejas que pasan la tarde recorriendo los pasillos de IKEA. Me inquieta su empeño a la hora de escoger el sofá perfecto, la vajilla perfecta, incluso la escobilla del retrete perfecta. Da la impresión de que trataran de solucionar algo a través de la elección del mobiliario.

Tuesday, July 12, 2011

LA SABIDURÍA DE LAS PIEDRAS

¡Pero qué clase de broma es esta!

Yashvir había dedicado toda su vida a la austeridad, el ayuno y la ascesis. Al llegar el día de su muerte lo afrontó con serenidad: Se encontraba satisfecho con su vida y estaba seguro que el karma le compensaría en su siguiente reencarnación. Convencido que le correspondía la iluminación (tal vez en el pellejo de un Lama), Yashvir exhaló su último aliento y se dejó ir.

Por eso no comprendía cómo había despertado convertido en piedra, en un jodido guijarro del camino. Pisoteado por peregrinos o a merced del trote de los caballos, Yashvir rodaba de un lado a otro sin capacidad de oponer resistencia. Encolerizado, transcurrieron muchos años de su nueva encarnación. Pero, al fin, Yashvir consiguió reconciliarse con su destino al comprobar su utilidad como martillo con el que volver a introducir la rueda del carro en su eje o cuando los niños le utilizaban para jugar al kudoda.

Una buena noche, cuando los viajeros descansaban y la oscuridad y el silencio se adueñaron del mundo, Yashir alcanzó por fin su iluminación: Las piedras, dotadas de robustez e indolencia inalterables suponían el más alto grado del camino espiritual.

Thursday, July 07, 2011

DON´T WORRY ABOUT ME

Uno de los signos más alarmantes del paso del tiempo (de mi tiempo) es que los amigos comenzamos a llamarnos para preguntar por nuestra salud. Y ahora no es broma: no se trata de esa gastroenteritis que fingiste para ausentarte del trabajo, ni la resaca de un finde alocado. Ahora son asuntos lo bastante serios como para cruzar los dedos mientras preguntas al otro lado del teléfono. No mola.

Como una invasión silenciosa, durante el último año han ido apareciendo en mi entorno problemas de salud de diversa índole. Y uno no puede sino intuir que la enfermedad, los médicos, los hospitales están aquí para quedarse. Es lógico si pensamos que en unas cuantas décadas hemos duplicado la esperanza de vida. Un hombre de mi edad hace quinientos años se encontraría recogiendo, mientras yo siento que tengo aún todo por hacer. Nos encontramos con una vida extra, como en los videojuegos.

“He mirado al futuro y da miedo”. Interrogado por la vejez, era el sensacionalista titular que regalaba Martin Amis durante su última visita promocional. Pero bastante trabajo me ha costado expulsar al miedo de mi vida como para volver a abrirle la puerta. Que la vida iba en serio ya nos lo dejó claro Gil de Biedma que haya que vivir asustado es algo muy otro.

Recuerdo esta noche a Joey y por extensión a los Ramones. Su imagen en concierto era la quintaesencia de la juventud: excesivos, chulescos, y con energía a raudales. Si la vida no se vivía así mejor morirse. De los cuatros miembros originales de los Ramones Joey, Johnny y Dee Dee sufrieron una muerte prematura. Son lentejas: o aceptas que la juventud es una quimera de los publicistas o te mueres. Cuando ya estaba diagnosticado de linfoma, Joey grabó un disco en solitario a modo de testamento. Don´t Worry About Me se publicó como disco póstumo y es 100% Ramone. Se abre con una emocionante versión del What a Wonderfull World. Y escuchándola me digo que, a pesar de todo (del dolor, del sufrimiento, la enfermedad, la derrota), habrá que seguir intentándolo. A dejar de fumar, me refiero.


Tuesday, June 28, 2011

AUTOSUFICIENCIA



Autosuficiencia, cantaba Eduardo Benavente en este vídeo grabado en casa del crítico musical Diego Manrique. Anecdotario aparte, la cuelgo porque durante años ha sido un lema personal y hoy lo considero uno de los males endémicos de nuestros tiempos; de esos que últimamente me están tocando la patata, que es mi mejor consejera. Vivimos, llenos de orgullo, la era de los Juan Palomo.

Vale, que uno se educó en la escuela del punk, del do it yourself y eso imprime carácter. Pero es que no había otra al fin y al cabo quién querría socializarse cuando lo único que te ofrecen son estudios interminables, trabajos precarios y cortarte las alas con un cuchillo llamado educación. Nadie en su sano juicio, claro está. La solución pasaba por mandar a la mierda la maquinaria de socialización. Y consciente de ello o no, eso hice. El problema es que al sacar el tapón, por el sumidero se colaron también los sentimientos de comunidad y la necesidad del otro. Llegó la hora del Lobo Estepario.

De aquellos polvos vienen los lodos en que actualmente chapoteamos. Y no creo que el mío sea un caso aislado. No hay manera de acometer la travesía por el desierto sin que te crezca un ego descomunal: La arrogancia que te repite una y otra vez que no necesitas de nadie. El orgullo de ser uno mismo frente a los demás hasta que los terminas odiando. La vida te va enviando señales, advertencias y finalmente amenazas que te dedicas a ignorar porque tu ego sigue erre que erre hasta que se rinde o te destruye. Qué le vamos a hacer, si crecí escuchando cantar a Los Flechazos aquello "Del orgullo y del recuerdo todo lo que puede salir es bueno". Ha sido complejo descubrir que no era cierto; entender que no hay nada malo en necesitar de los demás, tan solo la dificultad de tragarse el sapo del orgullo. Y que no pasa nada al pedir ayuda. Incluso, descubres que, como explicaban en clase de Fisica a cuento de no recuerdo qué, se trata de una energía que posee dirección pero no sentido.

Sunday, June 26, 2011

LO QUE SÉ DE CASAVELLA...

Jung lo llamaba sincronía; yo, una potra acojonante. Casavella, Amat y servidor en la misma página. ¡Ole!

Os lo corto/pego:

CASAVELLA: EL HOMBRE QUE ESTUVO ALLÍ


Mario Bravo


Como un regalo envenenado, la adjudicación de los Juegos Olímpicos para Barcelona inició una delirante ola de cambios y transformaciones en la urbe. Igual que un general de las SS refugiado en algún rincón de latinoamérica o de la Costa Brava, hizo un inconmensurable tranajo de maquillaje y ocultación de su identidad. Renegó de su vida social y cultural autóctona, apostando por nuevas manifestaciones que le eran ajenas, escondiendo bajo la alfombra periférica, el polvo que levantaba el tejido proletario, que impulsó su prosperidad y grandeza. Casavella estuvo allí para observarlo, sufrirlo y contarlo. O mejor dicho... denunciarlo.


Francisco Casavella... tal vez alguno le recuerden como aquel tipo que recibió el Premio Nadal con gesto de pasmo. Y murió unos meses después, a veces pienso, del disgusto de que por fin el establishment literario reconociera su labor. Al poco de morir y como no podía ser de otra manera, se celebró una fiesta en su nombre. Una juerga colectiva y popular a la que me dolió no asistir: Se había ido uno de los nuestros.


Me he negado a iniciar este panegírico con tópicos del estilo “fue el mejor cronista de la Barcelona preolímpica” o “el Juan Marsé de los ochenta”. Paso; sería traicionar su espíritu. Porque Casavella no fue un notario, ni un mero observador de aquellos años de delirio colectivo. Casavella fue un VIVIDOR. Y eso le convirtió en el mejor escritor de su momento. No exagero un ápice: solo desde la vivencia se puede escribir literatura emocionante. Toda la obra de Casavella rezuma vida y pasión. Dos conceptos que si no consideras sinónimos irás jodido. Supo entender de dónde venía y mondarse del espíritu de su tiempo. Mientras todos se maqueaban para la ceremonia del despilfarro, Casavella hizo bandera de sus raíces, de esa Barcelona que fue declarada en caza, captura y exterminio.


Acérquense, pasen y vean y disfruten... con ustedes la Trilogía del Watusi. Una obra maestra tan honesta, tan patética, tan real como la vida misma. Una descripción, en tres tiempos, de esa Barcelona en plena operación de cirugía estética que la llevaría a convertirse en putón verbenero; pero más, mucho más. Una narración sobre el crecimiento, personal y social, sin escamotear la carga de corrupción que suele implicar dicho proceso. Y monumental; monumental sin pretenderlo, como debe ser. El volumen que recoge La Trilogía del Watusi es un tocho que asusta pero, en las antípodas de lo que suele pasar con este tipo de libros, no le sobra un solo párrafo. Todo el texto vibra, fluye, conmueve... y explica un lugar y un tiempo.


Hay más Barcelona en Casavella. Años antes ya nos había entregado El Triunfo, otra gran novela sobre el fracaso. Sobre la vida lumpen, los extrarradios, el trapicheo y el techo de cristal de la injusticia social. Llena de sonidos rumberos y olor a botella de Soberano. Es, precisamente, la crónica de esa Barcelona que los años ochenta se empeñaron en borrar por decreto; por decreto de impostura cultural. Pero, amigos, la psicología lleva décadas advirtiendo que no se puede enterrar el pasado alegremente. Que lo que fuimos somos y por mucho que vistamos zapatos de marca nuestros andares descubrirán el macarra de barrio que llevamos dentro.


Y llegamos a mi favorita: El Secreto de las Fiestas. La novela que más veces he regalado en los últimos diez años. La novela que me hizo enviar mensajes de móvil a mis amigos cuando Casavella se alzó con el Nadal, porque se había producido uno de esos extraños momentos de justicia poética . Una novela que empieza con un “Soy raro...” y continua regalando lecciones sobre esa conga a la que llamamos vida. En toda la obra de Casavella hay alegría. Alegría como antídoto a todos los males: sumergido hasta el cuello en la corrupción, surge la sonrisa; cuando las cosas parece que no pueden ir peor, suena una rumba. Y El Secreto de las Fiestas es la mejor plasmación de dicha alegría. Una alegría que igual nos sirve para convertirnos en as del pinball, que para meternos a las chicas en el bolsillo, que para soportar que tu viejo sea un puto jipi.


El fascismo suele presentarse con una sonrisa. El pederasta atrae a sus víctimas ofreciéndoles caramelos. Todas las religiones nos hablan de una vida mejor. Y volviendo al tema que nos ocupa, aquellos cambios que prometían la instituciones se presentaron bajo el espejismo de la prosperidad. Ese es el momento de la vida barcelonesa en que trascurre El Secreto de las Fiestas. Resulta evidente en su obra como el momento individual corre de la mano del colectivo. Toda esa algarabía, esa conga promovida desde las instituciones se refleja, lo sepan o no, en los protagonistas de la obra de Casavella.


A la postre, aquella fiesta se revelaría como una gigantesca maquinaria de exclusión social, fascismo cultural y rendición a las más ridículas tendencias en cuanto a diseño y planificación del espacio público. Todo eso lo vivió Francisco Casavella y contra todo ello edificó su obra. Se fue del mismo modo que le descubrimos: por sorpresa, sin despedirse a unos tempranos 45 años. Quizás se había cansado de aguantar monsergas. Pero no nos aflijamos, lustremos nuestros mejores zapatos y salgamos a bailar la conga porque como repitió él mismo y quedó como cabecera en varios obituarios: “Todo es terrible pero nada es serio”. Gocemos su legado.


Wednesday, June 22, 2011

SEGURIDAD

De niño habitaba un mundo de rodillas: Las rodillas de mi padre, las de mi madre y las de otros familiares y amigos. Sus piernas eran los barrotes de la confortable prisión donde yo habitaba. Al mirar hacia arriba me llegaba el sonido de sus conversaciones. Voces seguras pontificando sobre este o aquel tema. Yo flipaba. Porque en mi mundo no existía ese grado de seguridad. No sabía si al caer la noche me visitarían los fantasmas, el ratoncito pérez o el hombre del saco. Y me daban envidia los adultos porque en su nivel (ese que a sucedía dos o tres cuerpos de altura por encima de mi) todo era seguro.

Me pasé los años creciendo y esperando el momento en que esta percepción cambiara. Fui ganando altura, estudios, trabajo, amigos, parejas y nada parecía cambiar, Nunca llegó el acontecimiento o la persona que me trajera certeza. Al contrario: al ver que no llegaba, mi inseguridad iba en aumento.Ahora que se aproxima la cuarentena he perdido la esperanza de que esto ocurra. Los adultos que recuerdo tan seguros de mi infancia somos mis amigos y yo y estamos tan perdidos como debieron estarlo nuestros padres y los padres de nuestros padres y... Al final todo parece una suerte de complot para engañar a los niños. La novatada que se le gasta al recién llegado. Seguro que los hijos de mis amigos cuando nos ven de charleta piensan "Qué ganas tengo de tenerlo todo tan claro como los mayores".

Monday, June 20, 2011

NGU

La espongiriasis es una enfermedad de origen vírico que afecta a manadas enteras de búfalos en el África Central. Uno de los síntomas más notorios de la espongiriasis es una suerte de demencia que empuja al animal a embestir cualquier elemento que se interponga en su camino. La imagen de una manada infectada es decenas de bóvidos arremetiendo obsesivamente contra árboles, rocas u otros animales. No hay espectáculo más cruento que el encuentro entre dos búfalos enfermos, estrellando sus cornamentas hasta que uno o ambos caen rendidos con el cráneo fracturado.

Al nacer Ngu, la espongiriasis se hallaba muy extendida entre los de su manada y a las pocas semanas de vida afectaba al total de sus integrantes. Por algún capricho de la naturaleza, Ngu nació inmune al virus y no desarrolló la enfermedad. Sin embargo, al crecer rodeado de congéneres que golpeaban su testa contra todo lo que veían, Ngu comenzó a imitarles. Ngu se dolía con cada embestida pero continuaba, pensando que algún día sería tan fuerte como el resto de la manada. Después de todo un día imitando a sus compañeros, la cefalea era tal que le impedía incluso conciliar el sueño. Lo que Ngu desconocía es que sus compañeros estaban enfermos y uno de los efectos de la espongiriasis es que devora los nervios responsables de transmitir el dolor.

Ngu intentó durante meses medirse con sus semejantes pero el sufrimiento era mayor a cada jornada. Finalmente, abandonó la manada arrastrado por la tristeza de no sentirse a la altura.

Durante muchas lunas Ngu vagó por la sabana, alimentándose de hierba seca, bebiendo el barro de los charcos y padeciendo las inclemencias sin más resguardo que su piel. Sintió la añoranza de los suyos pero se hallaba tan desorientado que no pudo encontrar el camino de regreso. Tal era el agotamiento, que el cerebro de Ngu era incapaz de otro pensamiento que el de avanzar hacia un horizonte incierto. Cuando Ngu hubo perdido toda esperanza, el paisaje comenzó a alterarse. En mitad del amarillo calcinado de la sábana surgieron breves espacios de hierba; los charcos se arracimaron en un arroyo cuyo curso guió a Ngu hasta un gigantesco lago, donde habitaba otra manada de búfalos. Exultante, Ngu se presentó ante el grupo golpeando su frente contra el primer árbol que encontró a su paso. El resto de búfalos le miraron con gesto extraño.

Pronto Ngu lo entendió todo: la locura que poseía a su manada y que no era necesario vivir de aquella manera; también entendió que su nueva vida iba a resultar mucho más plácida y dichosa.

Monday, June 13, 2011

RECUPERAR LA ALEGRÍA

Todo un honor colaborar con una de las personas que, del modo más inesperado, me ha ayudado en esta etapa de mi vida. ¡Gracias Cristina!

http://www.cristina-caceres.es/testimonios.html

Monday, June 06, 2011

TERRIBLE VICTORIA

El otro día paseando por la Feria del Libro me encontré frente a un libro titulado Saber Perder y me pareció una tontería de título: Creo que lo verdaderamente complejo es Saber Ganar.

Encajar una victoria es mucho más difícil que una derrota. La derrota nos exime de la responsabilidad de continuar: se da la partida por zanjada, se recoge el tapate y uno vuelve a casa pensando que ya no queda nada que rascar. Sin embargo, la victoria nos fuerza a continuar, alimenta el orgullo y la ambición. Viendo las imágenes de Fernando Alonso o Nadal tras ganar cualquier competición me invade el desasosiego: el de pensar cuál será su siguiente reto, cuándo disputará su próximo torneo, cuántas veces tendrán que validar su título… Puede sonar contradictorio pero es aquello que escribió Oscar Wilde que hay más lágrimas por las plegarias atendidas que por las que no.

No hablo acerca de qué es mejor; sino de cuanto más difícil mantenerse calmo en la victoria que en la derrota. La euforia del triunfo puede resultar muy adictiva pero, a la postre, nos despega de la realidad y nos hace creer mejores de lo que somos. Al fin, son tantos los factores que intervienen en el éxito que es imposible controlarlos todos, teniendo bastante de azar. De ahí que resulte estúpido envanecerse por ello.

La vanidad es una de las grandes trampas del ego. Asomémonos a un cielo estrellado, a un horizonte marítimo, a un cielo infinito… y percibamos nuestro lugar real dentro del universo. Busquemos la victoria, aceptemos los fracasos… son algo que simplemente sucede, fuera de nosotros y por tanto no nos alteran.

Monday, May 30, 2011

LA ESCALA DE RICHTER Y EL EFECTO MARIPOSA

No soy el primero que asimila los fenómenos psíquicos con la tectónica de placas. Desde que se formulara la teoría del inconsciente, muchos son los estudiosos que han recurrido a la imagen de que deslizamientos en las capas subterráneas del planeta pueden provocar catástrofes en la superficie.

Una de las cosas que más llamó mi atención cuando estudié Geología fue conocer que la famosa escala sismológica de Richter era, en realidad, un sistema de medición relativo al índice de destrozos y no de la magnitud del seísmo. En dicha escala la gradación se establece en función de los daños. Así un terremoto de determinada intensidad, en función de la estructura de las viviendas, la planificación urbana y el azar es probable que resulte mucho más dañino en Lorca que en Osaka. Para entendernos, como si midiéramos la temperatura a través de la sensación de frio o del nivel de sudoración en individuos de distinta complexión.

Todo esto viene a cuento porque, en ocasiones, las dolencias o los desajustes mentales pueden resultar difíciles o incómodos de explicar. Lo he vivido en primera persona y lo observo a menudo: amigos que, con la mejor de las intenciones, te recomiendan “anímate, que no es para tanto” o personas incapaces de entender que, a veces, el aleteo de las mariposas del alma puedan desencadenar auténticos torbellinos en nuestra psique.

Saturday, May 21, 2011

LA TELA DE ARAÑA

Ahora que estás atrapada debes saber que la tela de araña tiene sus reglas. SI lo que pretendes es escapar debes ser precavida. Cualquier tensión inadecuada se trasmitirá por sus hilos alertando a tu captora. Has de tener cuidado porque podrías lesionarte o perder alguna de tus patas al intentar despegarte. Pero si necesitas encontrar motivación para escapar solo has que mirar al resto de moscas atrapadas, que esperan impasibles su destino como alimento de la araña.

Thursday, May 19, 2011

LA SOCIEDAD DE LA DESINFORMACIÓN. SOBRE "NO LES VOTES"

Por aquello de no alterarme el karma llevo bastantes meses evitando la intoxicación informativa propagada por los medios de comunicación. Nunca fue tan fácil documentarse de primera mano y por ende los medios transitan el camino de perder su función de espejo (deformante) de la realidad. Cada día más escorados hacía la opinión, a servir un criterio para el que no tiene tiempo (ja ja), acceso o neuronas de formarse el suyo, la solvencia debería ser su principal arma a la hora de sobrevivir pero… se empeñan en no enterarse de nada. Bochorno, pasmo y escándalo sufro la otra noche, escuchando una de esas tertulias nocturnas que frecuentan los padres. Pocas veces he asistido a un espectáculo de ignorancia y manipulación tan vergonzoso como aquel. Dávila, Losantos, Conde y (¡ay madre!) Del Manzano, tertuliando sobre el camping de Puerta del Sol: solo les faltó denunciar que las pancartas apestan a titadine.

La vida me ha enseñado la lección del individualismo. Desconfío de lo colectivo por la sencilla razón de que en todo grupo suele haber más gente que no me interesa que con la que tendría una conversación. En mis juveniles intentos de intervención social siempre encontré que al traje antisistema se le veían demasiadas costuras (abogados que se quitaban la corbata para calzarse la camiseta del PGB, okupas de finde, perroflautas de adosado, trostkistas de botellón, turistas a los que la India le había cambiado la vida el tiempo justo que tardaban en incorporarse a su pupitre y en este plan…). Al final todas mis intentonas terminaban con un decepcionado “para esto, a la próxima no me llaméis”. Dentro de mí habita un filoanarquista convencido de que a día de hoy la anarquía sería un desastre: E l ser humano tiene aún mucho por evolucionar antes de poder vivir sin jefes y ser dueño de su tiempo. No obstante, he seguido y simpatizado con el movimiento No les Votes, con la precaución de un gato en una fábrica de sifones. Indagando acerca de las pocas caras visibles del movimiento y escudriñando lo que podían esconder sus vaporosos manifiestos. Dentro de mí también habita un gran conspiranóico.

Ahora, es la versión oficial de políticos y medios de comunicación la que me empuja a escribir estas líneas. La primera mentira es presentar este movimiento surgido al socaire de la campaña electoral cuando lleva meses murmurando y difundiéndose en la red. Que su traca esté coincidiendo con las elecciones tiene toda la lógica, en tanto que la abstención funciona como leit motiv de la movida. Los dos millones de usuarios únicos de su web no se recopilan con un viral de dos semanas. Otra de las mentiras más irritante es la de tratar de presentar las pocas adhesiones nominales del movimiento como miembros de ultraizaquierda. Vale, que cierta izquierda siempre ha estado más dispuesta a sufrir las inclemencias del tiempo y no es descabellado pensar que muchos de los acampados en Sol lo son. Pero, salvo que se cometa el terrible error de entregar el movimiento a alguna agrupación (cosa que espero no suceda) el discurso se está manteniendo en una correcta equidistancia entre lo que llamamos derechas y lo que se define como izquierdas. Todos son igualmente traidores a la sociedad que los representa.

Simpatizo con este movimiento debido a que una de mis recurrentes batallas ha sido contra amigos que me calificaban de pasota y me negaban el derecho al pataleo por negarme a la complicidad con un sistema que me fuerza a escoger entre lo malo y lo peor. Son los plastas del “voto útil” y del “mal menor” que me sacan de mis casillas, por su carencia de imaginación y horizonte. Por eso me agrada lo que está sucediendo en la Puerta del Sol, por haber conseguido que la abstención, corriente política mayoritaria en cualquiera de las elecciones celebradas en el Estado, tenga por una vez voz y voto.

Tuesday, May 17, 2011

MANUAL DE DESOBEDIENCIA

Entenderán que con esas dos palabras en su título no me resista a enlazarlo:

Tuesday, May 10, 2011

FUERTE

De pronto, regresando a Madrid, observando el gesto exhausto de la gente después de cada jornada laboral, me posee una extraña sensación de fortaleza. Mientras el paisaje se desliza al otro lado de la ventanilla, tengo la certeza de que nada, ni nadie, puede herirme si yo no lo permito. Como en las películas de vampiros, ningún daño pueden hacerte si no les invitas a entrar. Me recuesto en el asiento a disfrutar del inesperado momento que me ha regalado el lunes, después de una semana difícil y un fin de semana en que no me encontraba del todo recuperado. Disfruto tanto esa sensación que me entran ganas de gritarle a todo el mundo que sentirse así es tan fácil… que está al alcance de cualquiera. Solo dura un rato pero, al igual que cuando descubrí que la alegría no procede del exterior sino del interior, sé que este sentimiento me habita y la posibilidad de invocarlo me ayudará cuando vuelvan la inseguridad, el miedo y la incertidumbre.