Tuesday, August 30, 2011

DEL SENTIMIENTO TRAGICÓMICO DE LA VIDA

Se atribuye a Rafael Alberti un chiste que me contaron hace tiempo:


Se encontraba Dios tranquilamente en el cielo cuando le alertaron las súplicas de un hombre.

- Qué sentido todo tiene esta vida? ¿Cómo podemos actuar del modo correcto? ¿Qué valor tiene nuestros actos si no existe trascendencia? ¡Señor, si existe un más allá hazme alguna señal!

Conmovido por los pesares del humano, Dios decidió bajar a la tierra y tomar cartas en el asunto, pero al presentarse ante el mortal…

- ¡Unamuno, otra vez tú!

Friday, August 26, 2011

CUIDADO CON LO QUE DICES...

Cualquiera que se detenga a repasar las características, aquello que nos hace humanos, convendrá que el lenguaje es una de las principales. Groso modo, lenguaje es la transmisión de conocimientos codificados que permite romper su ligazón natural con la experiencia y por ende, con el tiempo. Gracias al lenguaje eludimos el desgaste de experimentar para conocer. El conocimiento llega como un susurro desde el confín desde los tiempos o desde las antípodas, venciendo la cortapisa espacio-tiempo.

Es un hecho que el lenguaje crea realidades. Esto lo sabe cualquier chaval de primero de psicológia o de marketing y ha favorecido la proliferación de escuelas de PNL o coaching lingüístico, dicho en hortera. El caso es que se trata de una evidencia que me gustaría desvincular de la literatura de autoayuda para trasladar a nuestro día a día. Desde la utilización inconsciente de los verbos “tener” y “deber” (la obligación interiorizada es uno de los principales productores de culpa y miedo, antagonistas naturales de la alegría y el amor que todos deberíamos disfrutar) hasta la educación en el pánico que implica frases como “Cuidado con el perro”, “No hables con desconocidos” o “todas las mujeres son unas putas”. Especial responsabilidad deberían tener padres y educadores para no trasladar miedos y traumas que, en su momento, ya les jodieron su vida. Observo cómo se abusa con alegría de las radiofórmulas que bombardean a la oficinista o tendera de turno con canciones donde el amor es desgarrado y dependiente o no lo es. Y en la tele seriales y películas amplifican el mismo mensaje, interrumpidos por algún spot que te recuerda lo feliz que serías de tocarte la lotería (luego, ahora, no lo eres).

La otra mañana, fumando, reparé en la advertencia “Fumar mata” del paquete de cigarrillos y que ya ocupa la mitad de una de las caras del paquete. En la otra el mensaje no es más alentador: una foto del depósito de cadáveres. ¿De verdad es necesario tal nivel de dramatismo? Soy consciente de que el futuro de mi salud pasa por abandonar este feo hábito pero ¡déjenme decidirlo por mí, copón! Y sobre todo: no me programen para morir. Jamás en mi vida firmé un contrato que en sus clausulas avisara: “Este trabajo le causará depresión” ni escuché al oficiante de boda alguna aquello de “amarás a mengana hasta que la muerte os separe, o todo se vaya al cuerno y te veas en la calle abonando una pensión vitalicia”.

Tuesday, August 23, 2011

APUNTES SOBRE EL CINISMO

Vivimos malos tiempos para la lírica pero ¿cuándo fueron buenos?

Frente al envite continuo de exigencias y expectativas creadas, solo caben dos caminos: o enfrentarlo o convertirse en Lama. Como esto último no es tarea fácil, sobre todo si insistes en el anciano vicio de llevarte al buche un plato de sopa todas las noches, no queda otra que responder. Los más se pliegan, conceden; acaban asumiendo el rol que le han entregado las circunstancias y lo desempeñan con mayor o menor soltura según su grado de destreza. Luego están los del “no acepto” que tampoco son materia de hoy. Porque hay un pequeño grupo muy pintoresco sobre el que apetece escribir hace tiempo. Como los primeros, igualmente culpables, igualmente aquiescentes y cómplices pero que, de algún modo, han logrado escapar al olimpo de la superioridad moral. Y la realidad es que el fango les llega tan hasta el cogote como al resto. Son los cínicos.

Me resultan entrañables los cínicos porque somos unos grandes cobardes. Somos los profesionales del sí pero no (o más bien al contrario del no pero sí). Especialistas en el arte del disimulo, la media sonrisa, de “la cosa no va conmigo”… Capaces de observar como todo se va al garete sin otro movimiento que un ligero arqueamiento de ceja. Al menos, no nos engañemos. Podrá aducirse fatiga, falta de fe o dolor de huevos… ¿Quién no tiene su propia excusa para rendirse?

La otra tarde, un buen amigo me repetía “ser espiritual no te convierte en mejor persona”. Razón tenía. Ser cínico tampoco. Si acaso, al contrario porque el rebaño ignorante, aún guarda esperanzas en la llegada a puerto. El cínico observa impertérrito la deriva, refugiándose en un lenitivo “no es mi responsabilidad”. Vaya por delante, que creo que es la corriente filosófica campante en occidente. La gran vencedora. Solo que el cinismo no se hace responsable ni de sus victorias.

Si triunfan historias como las de Casablanca o La Jungla de Cristal es porque nos hablan de la redención del cinismo. De la postrera implicación con otros seres humanos. Del necesario e imprescindible alzamiento de máscaras que se produce al encontrar a un tío capaz de gritarle a los malos “Yippie Ki Yai, hijodeputa” mientras los ametralla como dios manda.

Thursday, August 18, 2011

EL SECRETO DE LAS FIESTAS

Sería tan sencillo mofarse de los holigans que estos días han tomado Madrid jaleando a Ratzinger… cómo olvidarse de que son todos igual que nosotros. Cualquiera que haya asistido a un festival de verano, una celebración liguera o al día del orgullo gay… si no gustan del guateque de Benedicto que aguanten el chaparrón o salgan de vacaciones, como hago yo cuando llegan las fiestas de mi barrio. Y si no han participado de ningún ritual colectivo, ya lo siento por ellos porque se pierden una de las manifestaciones más elementales de su especie. ¿Ridículos? Claro, como cualquier hincha del Barça con la blaugrana en el careto o el público que chilla cuando irrumpe Beyoncé en el escenario….

Vaya por delante que, como buen alumno de colegio de curas, me di de baja del cristianismo antes de la mayoría de edad. Pero más allá del pequeño caos producido por la aglomeración de humanos, la juerga cristiana no me molesta lo más mínimo. Casi diría que me divierte. No advierto la diferencia entre ser devoto del Papa o de Shakira (aunque es un hecho que Shakira tiene mejor trasero que Benedicto).

Por ello, no entiendo los conatos anticlericales, a día de hoy. En un Estado, laico por definición, en que ya no arrastran a nadie a la iglesia de las orejas. O es revanchismo o amargura. Me recuerdan un poco la actitud de esas viejas de pueblo que murmuran porque la juventud baila agarrao en las fiestas patronales. Y tengo la sensación de que hay un sector de la sociedad al que le molesta que el personal disfrute y se divierta. Para justificar ese talante censor se agarran a argumentos peregrinos (creo que el más en boga es el del gasto de la visita, cuando es evidente que el evento va a generar más ingresos que el Festival de Benicassim). Pequeños dictadores de ateneo a los que les gustaría legislar hasta la hora de hacerse pajas. En realidad, son los sucesores de esa iglesia censora de costumbres que tanto detestan. Inquisición laica, vaya.

En fin, que el concepto universal de fiesta consiste en eso: poner la cosa patas arribas, tirar petardos, soplar la gaita, incordiar al vecino cascarrabias… Y, sobre todo, mostrarle al depositario del poder quién es el verdadero valedor del mismo.

Y al día a recoger las basuras y los restos de la bacanal. Ya lo cantaba Serat en su tema Fiesta que no en balde abre con un “Gloria a dios en las alturas…”.

Sunday, August 07, 2011

¿EL TURISMO ES UN GRAN INVENTO?

Todo el que viaja a la India vuelve gilipollas perdido… No viene mucho al caso de lo que quiero expresar pero la frase llevaba demasiado tiempo en mi libreta, así que aprovecho la ocasión para entregarles mi axioma. Es un hecho. según los que han estado allí: La India te cambia la vida (…el tiempo justo que duran las vacaciones. Después a regresar a tu puesto de docente o chupatintas y entregar un diezmo a cambio fotos y dibujos de un niño con nombre exótico que te investirá de superioridad moral en cualquier discusión de clase media).

Ya me fui a los cerros de Úbeda. A lo que iba: un día, quizás hoy desde alguna lejana galaxia, uno estudiará el absurdo de dos fenómenos de la sociedad moderna. La publicidad callejera (tipos que entregan un papel a otros que depositan sin mirar en una papelera) y el turismo.

El turismo consiste en pasar una serie de incomodidades y calamidades en aras de no sé muy bien qué propósito. ¿Interés culturales? Rara vez ¿Aventura? Imposible ¿Descanso? Una leche. Creo que el fin último del turismo reside en tener algo de charla el día que te reincorporas al tajo y colgar las fotos en alguna red social en un intento de autoafirmación (básicamente, la función de este fascinante nuevo vehículo de exhibicionismo).

En mis días de director de cine vocacional, durante las extenuantes jornadas que se alargaban con frecuencia hasta el amanecer (dada la precariedad con que rodábamos, teníamos que planificar demasiadas tomas por jornada), solía repetirme con Óscar (amigo y corresponsable en aquellas lides): “Si nos pagaran por esto, no lo haríamos”. Pues con el turismo, igual.

Tengo el vicio de ojear, en la sección de Viajes de las librerías, lo que ofrecen las guías de Madrid, mi ciudad: museos que no visitaría en mi vida, monumentos al regente desconocido, locales gastronómicos de rejón garantizado, espectáculos flamencos para japoneses y todo en este plan… Las perspectivas etic y emic a tomar por culo...

Los horrísonos Celtas Cortos cantaban “Haz turismo invadiendo un país”. La copla era una crítica a las misiones bélicas en tierra extraña pero viene muy al caso de lo que supone la invasión turística de determinados lugares presuntamente dotados de aliciente turístico. Adictos al Sálvame Deluxe que muestran ufanos su estampa a las puertas del Louvre y te pegan la chapa sobre la vida y milagros de los Saboya. En fin, que si hoy es martes esto es Bélgica…

Tuesday, July 26, 2011

MIEDO A LA VIDA

No he ocultado en ningún momento a los lectores del blog lo que ha supuesto mi batalla de estos meses contra la depresión. Una dolencia de esas que, como escribí en otro post, pensaba que les sucedía a otros. Esta falta de previsión hizo que tardara en reaccionar pero cuando lo hice ha sido con mucho esfuerzo y determinación. Este último periplo está resultado una experiencia muy enriquecedora que me ha obligado a reescribir mi vida y mi modo de interpretarla.

Llegar prácticamente virgen al campo de la psicología (que poco menos calificaba de filosofía barata) ha supuesto hacer acopio de muchos conocimientos a fin de comprender lo que me estaba sucediendo. Han caído en mis manos libros muy sabios y otros no tanto. Discriminar el grano de la paja y contar con la ayuda de amigos y profesionales me han facilitado mucho el camino.

Una de las lecturas más interesantes fue el libro Miedo a la vida que me recomendó David. En él se analiza (cierto que muy condicionado por la coyuntura de la época y el tan en boga, complejo de Edipo freudiano) acerca de la represión de sentimientos en las sociedades modernas. En el proceso represivo que se nos exige para incorporarnos en la sociedad se encuentra la raíz del malestar del hombre moderno. En una torpe estrategia orientada a evitar la colisión entre los deseos individuales y los colectivos terminamos convertidos en una “olla exprés” emocional expuestos a una implosión permanente. Parece que no hubiera sino decidir el conflicto, la anestesia o el sufrimiento.

En breve, voy a hacer público un ensayo que excede el formato inmediato del blog. Ya veré como lo saco a la luz. Se trata de un tratado sobre las emociones y en él planteo mi experiencia sobre estos procesos psíquicos tan determinantes en el control de nuestras energías y motivaciones. Cierto es que, de un tiempo a esta parte y gracias a la popularización del concepto de Inteligencia Emocional, estas han irrumpido al primer plano. No obstante, y después de una lectura bastante intensiva de las principales obras al respecto, me queda la sensación de que estamos explicando cómo realizar juegos malabares sin terminar de entender lo que es la fuerza de atracción gravitatoria, esto es el motor que los hace posibles.

Wednesday, July 20, 2011

INSTRUCCIONES PARA VIAJEROS

La mente humana se asemeja bastante a ser propietario de una infinita cantidad de terreno… uno puede conformarse con construir vallas y acotar unas pocas hectáreas o lanzarse a conocer latitudes desconocidas.

No nos engañemos, una de las características que nos hace humanos es la tendencia a explorar las potencialidades de cualquier fenómeno. Así, la opción hogareña me resulta parecida a la castración felina: evita problemas, pero te convierte en un animal mutilado. Por muy hermoso que pintes tu lindero al mira por encima nunca dejarás de preguntarte qué hay más allá.

Ahora, si te aventuras a explorar, conviene saber que no todo serán campos de floreciente vegetación. Encontrarás también tierras baldías, ciénagas y arenas movedizas donde es fácil quedar atrapado. No permitas que tu orgullo te impida pedir ayuda, si lo necesitas. Y una vez a salvo, reflexiona: Estas zonas oscuras existen, te pertenecen tanto como los terrenos fértiles. Solo de ti dependerá, en adelante, evitar el camino que te conduce a ellas.

Monday, July 18, 2011

¡SEAMOS VULNERABLES!


Resulta curioso cómo se van encadenando conceptos… Y si unos post más abajo renegaba del concepto de autosuficiencia a las pocas semanas me las veo con el de vulnerabilidad. A priori, una sensación que nadie desearía, un sentimiento con connotaciones de debilidad y sufrimiento. Vivimos en la Esparta de las emociones. Somos unos tipos duros, con Humphrey Bogart y Bruce Willis bien cincelados en el imaginario colectivo. Los chicos no lloran y las chicas han dejado de hacerlo, en esa estúpida versión de la igualdad de sexos que propone empezar por lo negativo antes que en lo positivo.

Me ha impresionado mucho la charla de Brene Brown. Me ha recordado a alguien que yo era; con esa fe inquebrantable en el método científico, en la vara de medir. Probablemente sean los 20 minutos mejor empleados de esta semana.

Resumiendo lo que viene a decir: La socióloga se dedicó durante años a estudias el sentimiento de conexión como una de las características principales del ser humano. Y encontró que lo que más nos aleja de esa sensación no es un elemento externo sino la vergüenza, que procede de dentro y es la sustanciación del sentimiento de no ser lo suficientemente bueno. Esa vergüenza nos lleva a intentar ocultarnos, a no ser permeables con el otro. Y de ahí al aislamiento, un paso. El aceptar nuestra imperfección, recabar la valentía para mostrarnos tal cual somos, asumir nuestra vulnerabilidad es a juicio de la socióloga y al mío, un elemento clave en el desarrollo personal. Integrarse en el bando de aquellos que "estaban dispuestos a dejar de lado lo que pensaban que debían ser para ser quienes eran"..

“Somos los adultos más endeudados, obesos, adultos y medicados de la historia de EEUU” Y Brown parece no albergar dudas de la causa. No se pueden adormecer las emociones selectivamente. Es o todas o ninguna. Las que nos impulsan hacía la grandeza tanto como las que nos arrastran al infierno. Esto parece ser así. Ya sospechaba yo que no era factible la neurocirugía parcial. Así que, una vez más, la elección es nuestra.

Saturday, July 16, 2011

LA PAREJA PERFECTA

Llaman mucho mi atención esas jóvenes parejas que pasan la tarde recorriendo los pasillos de IKEA. Me inquieta su empeño a la hora de escoger el sofá perfecto, la vajilla perfecta, incluso la escobilla del retrete perfecta. Da la impresión de que trataran de solucionar algo a través de la elección del mobiliario.

Tuesday, July 12, 2011

LA SABIDURÍA DE LAS PIEDRAS

¡Pero qué clase de broma es esta!

Yashvir había dedicado toda su vida a la austeridad, el ayuno y la ascesis. Al llegar el día de su muerte lo afrontó con serenidad: Se encontraba satisfecho con su vida y estaba seguro que el karma le compensaría en su siguiente reencarnación. Convencido que le correspondía la iluminación (tal vez en el pellejo de un Lama), Yashvir exhaló su último aliento y se dejó ir.

Por eso no comprendía cómo había despertado convertido en piedra, en un jodido guijarro del camino. Pisoteado por peregrinos o a merced del trote de los caballos, Yashvir rodaba de un lado a otro sin capacidad de oponer resistencia. Encolerizado, transcurrieron muchos años de su nueva encarnación. Pero, al fin, Yashvir consiguió reconciliarse con su destino al comprobar su utilidad como martillo con el que volver a introducir la rueda del carro en su eje o cuando los niños le utilizaban para jugar al kudoda.

Una buena noche, cuando los viajeros descansaban y la oscuridad y el silencio se adueñaron del mundo, Yashir alcanzó por fin su iluminación: Las piedras, dotadas de robustez e indolencia inalterables suponían el más alto grado del camino espiritual.

Thursday, July 07, 2011

DON´T WORRY ABOUT ME

Uno de los signos más alarmantes del paso del tiempo (de mi tiempo) es que los amigos comenzamos a llamarnos para preguntar por nuestra salud. Y ahora no es broma: no se trata de esa gastroenteritis que fingiste para ausentarte del trabajo, ni la resaca de un finde alocado. Ahora son asuntos lo bastante serios como para cruzar los dedos mientras preguntas al otro lado del teléfono. No mola.

Como una invasión silenciosa, durante el último año han ido apareciendo en mi entorno problemas de salud de diversa índole. Y uno no puede sino intuir que la enfermedad, los médicos, los hospitales están aquí para quedarse. Es lógico si pensamos que en unas cuantas décadas hemos duplicado la esperanza de vida. Un hombre de mi edad hace quinientos años se encontraría recogiendo, mientras yo siento que tengo aún todo por hacer. Nos encontramos con una vida extra, como en los videojuegos.

“He mirado al futuro y da miedo”. Interrogado por la vejez, era el sensacionalista titular que regalaba Martin Amis durante su última visita promocional. Pero bastante trabajo me ha costado expulsar al miedo de mi vida como para volver a abrirle la puerta. Que la vida iba en serio ya nos lo dejó claro Gil de Biedma que haya que vivir asustado es algo muy otro.

Recuerdo esta noche a Joey y por extensión a los Ramones. Su imagen en concierto era la quintaesencia de la juventud: excesivos, chulescos, y con energía a raudales. Si la vida no se vivía así mejor morirse. De los cuatros miembros originales de los Ramones Joey, Johnny y Dee Dee sufrieron una muerte prematura. Son lentejas: o aceptas que la juventud es una quimera de los publicistas o te mueres. Cuando ya estaba diagnosticado de linfoma, Joey grabó un disco en solitario a modo de testamento. Don´t Worry About Me se publicó como disco póstumo y es 100% Ramone. Se abre con una emocionante versión del What a Wonderfull World. Y escuchándola me digo que, a pesar de todo (del dolor, del sufrimiento, la enfermedad, la derrota), habrá que seguir intentándolo. A dejar de fumar, me refiero.


Tuesday, June 28, 2011

AUTOSUFICIENCIA



Autosuficiencia, cantaba Eduardo Benavente en este vídeo grabado en casa del crítico musical Diego Manrique. Anecdotario aparte, la cuelgo porque durante años ha sido un lema personal y hoy lo considero uno de los males endémicos de nuestros tiempos; de esos que últimamente me están tocando la patata, que es mi mejor consejera. Vivimos, llenos de orgullo, la era de los Juan Palomo.

Vale, que uno se educó en la escuela del punk, del do it yourself y eso imprime carácter. Pero es que no había otra al fin y al cabo quién querría socializarse cuando lo único que te ofrecen son estudios interminables, trabajos precarios y cortarte las alas con un cuchillo llamado educación. Nadie en su sano juicio, claro está. La solución pasaba por mandar a la mierda la maquinaria de socialización. Y consciente de ello o no, eso hice. El problema es que al sacar el tapón, por el sumidero se colaron también los sentimientos de comunidad y la necesidad del otro. Llegó la hora del Lobo Estepario.

De aquellos polvos vienen los lodos en que actualmente chapoteamos. Y no creo que el mío sea un caso aislado. No hay manera de acometer la travesía por el desierto sin que te crezca un ego descomunal: La arrogancia que te repite una y otra vez que no necesitas de nadie. El orgullo de ser uno mismo frente a los demás hasta que los terminas odiando. La vida te va enviando señales, advertencias y finalmente amenazas que te dedicas a ignorar porque tu ego sigue erre que erre hasta que se rinde o te destruye. Qué le vamos a hacer, si crecí escuchando cantar a Los Flechazos aquello "Del orgullo y del recuerdo todo lo que puede salir es bueno". Ha sido complejo descubrir que no era cierto; entender que no hay nada malo en necesitar de los demás, tan solo la dificultad de tragarse el sapo del orgullo. Y que no pasa nada al pedir ayuda. Incluso, descubres que, como explicaban en clase de Fisica a cuento de no recuerdo qué, se trata de una energía que posee dirección pero no sentido.

Sunday, June 26, 2011

LO QUE SÉ DE CASAVELLA...

Jung lo llamaba sincronía; yo, una potra acojonante. Casavella, Amat y servidor en la misma página. ¡Ole!

Os lo corto/pego:

CASAVELLA: EL HOMBRE QUE ESTUVO ALLÍ


Mario Bravo


Como un regalo envenenado, la adjudicación de los Juegos Olímpicos para Barcelona inició una delirante ola de cambios y transformaciones en la urbe. Igual que un general de las SS refugiado en algún rincón de latinoamérica o de la Costa Brava, hizo un inconmensurable tranajo de maquillaje y ocultación de su identidad. Renegó de su vida social y cultural autóctona, apostando por nuevas manifestaciones que le eran ajenas, escondiendo bajo la alfombra periférica, el polvo que levantaba el tejido proletario, que impulsó su prosperidad y grandeza. Casavella estuvo allí para observarlo, sufrirlo y contarlo. O mejor dicho... denunciarlo.


Francisco Casavella... tal vez alguno le recuerden como aquel tipo que recibió el Premio Nadal con gesto de pasmo. Y murió unos meses después, a veces pienso, del disgusto de que por fin el establishment literario reconociera su labor. Al poco de morir y como no podía ser de otra manera, se celebró una fiesta en su nombre. Una juerga colectiva y popular a la que me dolió no asistir: Se había ido uno de los nuestros.


Me he negado a iniciar este panegírico con tópicos del estilo “fue el mejor cronista de la Barcelona preolímpica” o “el Juan Marsé de los ochenta”. Paso; sería traicionar su espíritu. Porque Casavella no fue un notario, ni un mero observador de aquellos años de delirio colectivo. Casavella fue un VIVIDOR. Y eso le convirtió en el mejor escritor de su momento. No exagero un ápice: solo desde la vivencia se puede escribir literatura emocionante. Toda la obra de Casavella rezuma vida y pasión. Dos conceptos que si no consideras sinónimos irás jodido. Supo entender de dónde venía y mondarse del espíritu de su tiempo. Mientras todos se maqueaban para la ceremonia del despilfarro, Casavella hizo bandera de sus raíces, de esa Barcelona que fue declarada en caza, captura y exterminio.


Acérquense, pasen y vean y disfruten... con ustedes la Trilogía del Watusi. Una obra maestra tan honesta, tan patética, tan real como la vida misma. Una descripción, en tres tiempos, de esa Barcelona en plena operación de cirugía estética que la llevaría a convertirse en putón verbenero; pero más, mucho más. Una narración sobre el crecimiento, personal y social, sin escamotear la carga de corrupción que suele implicar dicho proceso. Y monumental; monumental sin pretenderlo, como debe ser. El volumen que recoge La Trilogía del Watusi es un tocho que asusta pero, en las antípodas de lo que suele pasar con este tipo de libros, no le sobra un solo párrafo. Todo el texto vibra, fluye, conmueve... y explica un lugar y un tiempo.


Hay más Barcelona en Casavella. Años antes ya nos había entregado El Triunfo, otra gran novela sobre el fracaso. Sobre la vida lumpen, los extrarradios, el trapicheo y el techo de cristal de la injusticia social. Llena de sonidos rumberos y olor a botella de Soberano. Es, precisamente, la crónica de esa Barcelona que los años ochenta se empeñaron en borrar por decreto; por decreto de impostura cultural. Pero, amigos, la psicología lleva décadas advirtiendo que no se puede enterrar el pasado alegremente. Que lo que fuimos somos y por mucho que vistamos zapatos de marca nuestros andares descubrirán el macarra de barrio que llevamos dentro.


Y llegamos a mi favorita: El Secreto de las Fiestas. La novela que más veces he regalado en los últimos diez años. La novela que me hizo enviar mensajes de móvil a mis amigos cuando Casavella se alzó con el Nadal, porque se había producido uno de esos extraños momentos de justicia poética . Una novela que empieza con un “Soy raro...” y continua regalando lecciones sobre esa conga a la que llamamos vida. En toda la obra de Casavella hay alegría. Alegría como antídoto a todos los males: sumergido hasta el cuello en la corrupción, surge la sonrisa; cuando las cosas parece que no pueden ir peor, suena una rumba. Y El Secreto de las Fiestas es la mejor plasmación de dicha alegría. Una alegría que igual nos sirve para convertirnos en as del pinball, que para meternos a las chicas en el bolsillo, que para soportar que tu viejo sea un puto jipi.


El fascismo suele presentarse con una sonrisa. El pederasta atrae a sus víctimas ofreciéndoles caramelos. Todas las religiones nos hablan de una vida mejor. Y volviendo al tema que nos ocupa, aquellos cambios que prometían la instituciones se presentaron bajo el espejismo de la prosperidad. Ese es el momento de la vida barcelonesa en que trascurre El Secreto de las Fiestas. Resulta evidente en su obra como el momento individual corre de la mano del colectivo. Toda esa algarabía, esa conga promovida desde las instituciones se refleja, lo sepan o no, en los protagonistas de la obra de Casavella.


A la postre, aquella fiesta se revelaría como una gigantesca maquinaria de exclusión social, fascismo cultural y rendición a las más ridículas tendencias en cuanto a diseño y planificación del espacio público. Todo eso lo vivió Francisco Casavella y contra todo ello edificó su obra. Se fue del mismo modo que le descubrimos: por sorpresa, sin despedirse a unos tempranos 45 años. Quizás se había cansado de aguantar monsergas. Pero no nos aflijamos, lustremos nuestros mejores zapatos y salgamos a bailar la conga porque como repitió él mismo y quedó como cabecera en varios obituarios: “Todo es terrible pero nada es serio”. Gocemos su legado.


Wednesday, June 22, 2011

SEGURIDAD

De niño habitaba un mundo de rodillas: Las rodillas de mi padre, las de mi madre y las de otros familiares y amigos. Sus piernas eran los barrotes de la confortable prisión donde yo habitaba. Al mirar hacia arriba me llegaba el sonido de sus conversaciones. Voces seguras pontificando sobre este o aquel tema. Yo flipaba. Porque en mi mundo no existía ese grado de seguridad. No sabía si al caer la noche me visitarían los fantasmas, el ratoncito pérez o el hombre del saco. Y me daban envidia los adultos porque en su nivel (ese que a sucedía dos o tres cuerpos de altura por encima de mi) todo era seguro.

Me pasé los años creciendo y esperando el momento en que esta percepción cambiara. Fui ganando altura, estudios, trabajo, amigos, parejas y nada parecía cambiar, Nunca llegó el acontecimiento o la persona que me trajera certeza. Al contrario: al ver que no llegaba, mi inseguridad iba en aumento.Ahora que se aproxima la cuarentena he perdido la esperanza de que esto ocurra. Los adultos que recuerdo tan seguros de mi infancia somos mis amigos y yo y estamos tan perdidos como debieron estarlo nuestros padres y los padres de nuestros padres y... Al final todo parece una suerte de complot para engañar a los niños. La novatada que se le gasta al recién llegado. Seguro que los hijos de mis amigos cuando nos ven de charleta piensan "Qué ganas tengo de tenerlo todo tan claro como los mayores".

Monday, June 20, 2011

NGU

La espongiriasis es una enfermedad de origen vírico que afecta a manadas enteras de búfalos en el África Central. Uno de los síntomas más notorios de la espongiriasis es una suerte de demencia que empuja al animal a embestir cualquier elemento que se interponga en su camino. La imagen de una manada infectada es decenas de bóvidos arremetiendo obsesivamente contra árboles, rocas u otros animales. No hay espectáculo más cruento que el encuentro entre dos búfalos enfermos, estrellando sus cornamentas hasta que uno o ambos caen rendidos con el cráneo fracturado.

Al nacer Ngu, la espongiriasis se hallaba muy extendida entre los de su manada y a las pocas semanas de vida afectaba al total de sus integrantes. Por algún capricho de la naturaleza, Ngu nació inmune al virus y no desarrolló la enfermedad. Sin embargo, al crecer rodeado de congéneres que golpeaban su testa contra todo lo que veían, Ngu comenzó a imitarles. Ngu se dolía con cada embestida pero continuaba, pensando que algún día sería tan fuerte como el resto de la manada. Después de todo un día imitando a sus compañeros, la cefalea era tal que le impedía incluso conciliar el sueño. Lo que Ngu desconocía es que sus compañeros estaban enfermos y uno de los efectos de la espongiriasis es que devora los nervios responsables de transmitir el dolor.

Ngu intentó durante meses medirse con sus semejantes pero el sufrimiento era mayor a cada jornada. Finalmente, abandonó la manada arrastrado por la tristeza de no sentirse a la altura.

Durante muchas lunas Ngu vagó por la sabana, alimentándose de hierba seca, bebiendo el barro de los charcos y padeciendo las inclemencias sin más resguardo que su piel. Sintió la añoranza de los suyos pero se hallaba tan desorientado que no pudo encontrar el camino de regreso. Tal era el agotamiento, que el cerebro de Ngu era incapaz de otro pensamiento que el de avanzar hacia un horizonte incierto. Cuando Ngu hubo perdido toda esperanza, el paisaje comenzó a alterarse. En mitad del amarillo calcinado de la sábana surgieron breves espacios de hierba; los charcos se arracimaron en un arroyo cuyo curso guió a Ngu hasta un gigantesco lago, donde habitaba otra manada de búfalos. Exultante, Ngu se presentó ante el grupo golpeando su frente contra el primer árbol que encontró a su paso. El resto de búfalos le miraron con gesto extraño.

Pronto Ngu lo entendió todo: la locura que poseía a su manada y que no era necesario vivir de aquella manera; también entendió que su nueva vida iba a resultar mucho más plácida y dichosa.

Monday, June 13, 2011

RECUPERAR LA ALEGRÍA

Todo un honor colaborar con una de las personas que, del modo más inesperado, me ha ayudado en esta etapa de mi vida. ¡Gracias Cristina!

http://www.cristina-caceres.es/testimonios.html

Monday, June 06, 2011

TERRIBLE VICTORIA

El otro día paseando por la Feria del Libro me encontré frente a un libro titulado Saber Perder y me pareció una tontería de título: Creo que lo verdaderamente complejo es Saber Ganar.

Encajar una victoria es mucho más difícil que una derrota. La derrota nos exime de la responsabilidad de continuar: se da la partida por zanjada, se recoge el tapate y uno vuelve a casa pensando que ya no queda nada que rascar. Sin embargo, la victoria nos fuerza a continuar, alimenta el orgullo y la ambición. Viendo las imágenes de Fernando Alonso o Nadal tras ganar cualquier competición me invade el desasosiego: el de pensar cuál será su siguiente reto, cuándo disputará su próximo torneo, cuántas veces tendrán que validar su título… Puede sonar contradictorio pero es aquello que escribió Oscar Wilde que hay más lágrimas por las plegarias atendidas que por las que no.

No hablo acerca de qué es mejor; sino de cuanto más difícil mantenerse calmo en la victoria que en la derrota. La euforia del triunfo puede resultar muy adictiva pero, a la postre, nos despega de la realidad y nos hace creer mejores de lo que somos. Al fin, son tantos los factores que intervienen en el éxito que es imposible controlarlos todos, teniendo bastante de azar. De ahí que resulte estúpido envanecerse por ello.

La vanidad es una de las grandes trampas del ego. Asomémonos a un cielo estrellado, a un horizonte marítimo, a un cielo infinito… y percibamos nuestro lugar real dentro del universo. Busquemos la victoria, aceptemos los fracasos… son algo que simplemente sucede, fuera de nosotros y por tanto no nos alteran.

Monday, May 30, 2011

LA ESCALA DE RICHTER Y EL EFECTO MARIPOSA

No soy el primero que asimila los fenómenos psíquicos con la tectónica de placas. Desde que se formulara la teoría del inconsciente, muchos son los estudiosos que han recurrido a la imagen de que deslizamientos en las capas subterráneas del planeta pueden provocar catástrofes en la superficie.

Una de las cosas que más llamó mi atención cuando estudié Geología fue conocer que la famosa escala sismológica de Richter era, en realidad, un sistema de medición relativo al índice de destrozos y no de la magnitud del seísmo. En dicha escala la gradación se establece en función de los daños. Así un terremoto de determinada intensidad, en función de la estructura de las viviendas, la planificación urbana y el azar es probable que resulte mucho más dañino en Lorca que en Osaka. Para entendernos, como si midiéramos la temperatura a través de la sensación de frio o del nivel de sudoración en individuos de distinta complexión.

Todo esto viene a cuento porque, en ocasiones, las dolencias o los desajustes mentales pueden resultar difíciles o incómodos de explicar. Lo he vivido en primera persona y lo observo a menudo: amigos que, con la mejor de las intenciones, te recomiendan “anímate, que no es para tanto” o personas incapaces de entender que, a veces, el aleteo de las mariposas del alma puedan desencadenar auténticos torbellinos en nuestra psique.

Saturday, May 21, 2011

LA TELA DE ARAÑA

Ahora que estás atrapada debes saber que la tela de araña tiene sus reglas. SI lo que pretendes es escapar debes ser precavida. Cualquier tensión inadecuada se trasmitirá por sus hilos alertando a tu captora. Has de tener cuidado porque podrías lesionarte o perder alguna de tus patas al intentar despegarte. Pero si necesitas encontrar motivación para escapar solo has que mirar al resto de moscas atrapadas, que esperan impasibles su destino como alimento de la araña.

Thursday, May 19, 2011

LA SOCIEDAD DE LA DESINFORMACIÓN. SOBRE "NO LES VOTES"

Por aquello de no alterarme el karma llevo bastantes meses evitando la intoxicación informativa propagada por los medios de comunicación. Nunca fue tan fácil documentarse de primera mano y por ende los medios transitan el camino de perder su función de espejo (deformante) de la realidad. Cada día más escorados hacía la opinión, a servir un criterio para el que no tiene tiempo (ja ja), acceso o neuronas de formarse el suyo, la solvencia debería ser su principal arma a la hora de sobrevivir pero… se empeñan en no enterarse de nada. Bochorno, pasmo y escándalo sufro la otra noche, escuchando una de esas tertulias nocturnas que frecuentan los padres. Pocas veces he asistido a un espectáculo de ignorancia y manipulación tan vergonzoso como aquel. Dávila, Losantos, Conde y (¡ay madre!) Del Manzano, tertuliando sobre el camping de Puerta del Sol: solo les faltó denunciar que las pancartas apestan a titadine.

La vida me ha enseñado la lección del individualismo. Desconfío de lo colectivo por la sencilla razón de que en todo grupo suele haber más gente que no me interesa que con la que tendría una conversación. En mis juveniles intentos de intervención social siempre encontré que al traje antisistema se le veían demasiadas costuras (abogados que se quitaban la corbata para calzarse la camiseta del PGB, okupas de finde, perroflautas de adosado, trostkistas de botellón, turistas a los que la India le había cambiado la vida el tiempo justo que tardaban en incorporarse a su pupitre y en este plan…). Al final todas mis intentonas terminaban con un decepcionado “para esto, a la próxima no me llaméis”. Dentro de mí habita un filoanarquista convencido de que a día de hoy la anarquía sería un desastre: E l ser humano tiene aún mucho por evolucionar antes de poder vivir sin jefes y ser dueño de su tiempo. No obstante, he seguido y simpatizado con el movimiento No les Votes, con la precaución de un gato en una fábrica de sifones. Indagando acerca de las pocas caras visibles del movimiento y escudriñando lo que podían esconder sus vaporosos manifiestos. Dentro de mí también habita un gran conspiranóico.

Ahora, es la versión oficial de políticos y medios de comunicación la que me empuja a escribir estas líneas. La primera mentira es presentar este movimiento surgido al socaire de la campaña electoral cuando lleva meses murmurando y difundiéndose en la red. Que su traca esté coincidiendo con las elecciones tiene toda la lógica, en tanto que la abstención funciona como leit motiv de la movida. Los dos millones de usuarios únicos de su web no se recopilan con un viral de dos semanas. Otra de las mentiras más irritante es la de tratar de presentar las pocas adhesiones nominales del movimiento como miembros de ultraizaquierda. Vale, que cierta izquierda siempre ha estado más dispuesta a sufrir las inclemencias del tiempo y no es descabellado pensar que muchos de los acampados en Sol lo son. Pero, salvo que se cometa el terrible error de entregar el movimiento a alguna agrupación (cosa que espero no suceda) el discurso se está manteniendo en una correcta equidistancia entre lo que llamamos derechas y lo que se define como izquierdas. Todos son igualmente traidores a la sociedad que los representa.

Simpatizo con este movimiento debido a que una de mis recurrentes batallas ha sido contra amigos que me calificaban de pasota y me negaban el derecho al pataleo por negarme a la complicidad con un sistema que me fuerza a escoger entre lo malo y lo peor. Son los plastas del “voto útil” y del “mal menor” que me sacan de mis casillas, por su carencia de imaginación y horizonte. Por eso me agrada lo que está sucediendo en la Puerta del Sol, por haber conseguido que la abstención, corriente política mayoritaria en cualquiera de las elecciones celebradas en el Estado, tenga por una vez voz y voto.