Thursday, August 02, 2007

TERROR

Elder, el temible vampiro, había sido una buena persona: amante del paseo, la música ligera y las charlas de taberna. Pero cuando descubrió su vulnerabilidad a las cruces y los rayos de sol, decidió inspirar terror entre sus paisanos. Desde entonces pasaba la noche del viernes encaramado al balcón de su mansión, lanzando miradas amenazantes a los humanos que bailaban y disfrutaban de la verbena; mientras, ahogaba suspiros de envidia.

5 comments:

Patrice said...

Pobre Elder, es como la zorra de las uvas verdes...

Por cierto, el martes, con el dinero que me debían en la Fnac de un domingo trabajado, me compré la Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo - lo comido por lo servido :). Todavía acabo de empezarlo, aún así ya estoy segura de que valdrá la pena que le dejes el margen necesario para que te llame y te pida que lo leas.

pat.

Nosequé said...

La vulnerabilidad es lo que tiene... si no la tienes en cuenta malo y si la tienes peor...
La eterna duda, vivir o dejar que te maten...

Aguanta ahí un rato que luego me paso y brindamos por la vuelta al cole REDIOS!!!!

Alioli said...

Siempre puede montar un sarao nocturno en casa y así además de asustar puede hacer degustación de sangres varias.

Raquel Márquez said...

Por eso yo creo que siempre hay que actuar pensando que uno es una persona normal y estupenda. Vulnerable vale, pero monstruosa o enferma... o todos o ninguno, así que mejor pensar que ninguno, o al menos no uno mismo.

Uff, mesentiende?

:)

Morgana said...

Once upon a time había una chica que limpiaba la puerta de casa cada mañana con una escoba, le encantaba.
Miraba a la gente pasar por el sendero que había delante de su cabaña, les saludaba, e incluso a veces intercambiaban alegres palabras. Después de barrer siempre se llevaba unas hortensias de diferentes colores con las que adorbaba su hogar.

Una mañana, para recogerse el pelo, sujetó la escoba entre las piernas y sin darse cuenta salío volando. Era una bruja y no lo sabía.
Su casa se llenó de telarañas y la puerta de la entrada quedó abandonada, ya no había colores de flores que adornaran su morada, pero nuestra bruja era feliz.
Por fín sabía quién era de verdad y eso era lo mejor que podía pasarle ...
FMLV