Wednesday, October 03, 2007

PLENITUD

A menudo, me sorprenden los esfuerzos que hacen ciertas personas para persuadirte de que llevan una vida plena; pletórica de amor, risas, consciencia y compromiso. Y siempre me asalta la duda de si no agotarán toda su energía en tan exagerada exhibición de mercadotecnia. Uno, pues va tirando…

14 comments:

tu hermano said...

tus fans te pedimos una entrada de gran hermano desde tu punto de vista je je

Raquel Márquez said...

Yo sin ir más lejos llevo gastados casi 200 euros del último sueldo en cosas relativamente inútiles que espero que me proporcionen bastante felicidad. El mes que viene pienso repetir.

¿Cenita? ¿Sierrita? O siendo menos ambiciosos... ¿cervecita?

Miguel B. Núñez said...

la exhibición, sea de lo que sea, siempre me parece molesta.. pero si tengo que elegir, prefiero la demostración de la felicidad a la de la infelicidad ¿no?

miss lisbon said...

Pues claro que tirando.
Tirando de enfermedades, the relatives, del curro, del amor, del desamor, de uno mismo, del mismísimo uno, del paso del tiempo, del tiempo pasado. Tirando del verano, del otoño, del invierno y la primavera, tirando de las vacaciones.
Del lunes, del martes del miercoles, jueves y viernes y a veces hasta del sabado y domingo.
Tirando de las terrazas, de las cervecitas ricas, de pocos pero tirando también de algún concierto.
Tirando de los compañeros de trabajo, de nuevos y de los antiguos, de los amigos de siempre,y de los siempre amigos.

Pues yo también tirando ...

Anonymous said...

ui! de acuerdo

además, más que probado está, que las palabras, se las lleva el viento.

C

Franziska said...

Sueña el rey que es rey y vive con ese engaño mandando, disponiendo y gobernando. (Podría acabar aquí).

Sueñas tú que eres Herrando y representas muy bien tu papel de hombre de éxito, formado, comprometido, feliz padre y marido satisfecho. ¿Por qué no vas a ser feliz si todo te salió bien? Hay quien lo duda y por qué.

Estoy de acuerdo con Miguel entre alguien que nos deprima contándonos sus pesares y tristezas y otro que finja que todo le salió bien, pues yo también prefiero al segundo porque cuando te muestran su sufrimiento nos regalan un pedacito y lo peor es que casi nunca podemos hacer nada por arreglar los problemas ajenos.

Patrice said...

Lo malo es que muchas veces en medio (o más bien, dentro) de toda esa demostración de felicidad, lo que nos transmiten es precisamente eso que no le gusta a Miguel, que, desde luego, nunca es agradable.

Miguel B. Núñez said...

pero si la demostración de felicidad es real.. entonces.. dabuti ¿no? ¿y por que no iba a ser real? ¿alguien será feliz, no? Yo no estoy mal, diría que soy bastante feliz... un día lo puse en el fotolog y alguien me insultó... ¿tan malo es mostrarlo? Lo que digo es que entiendo a Mario cuando habla de exhibicionismo, y es cierto que cuando se da ese caso, es algo triste porque sabes que algo no funciona, por mucho que traten de camuflarlo. Pero creo que la demostración del pesimismo y cosas asi... no deja de ser lo mismo muchas veces y también resulta triste...

mario said...

Según la r.a.e.:

persuadir: Inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo.

Nada que ver con expresar o comentar...

Patrice said...

Claaaro una cosa es serlo y otra cosa es intentar convencerte de que lo son... y vaya si se nota!

David said...

Como no seas feliz...te mato!!!

Raquel Márquez said...

Ahora que veo los comentarios me apetece mojarme más y decirte: a mí me da la sensación de que contrapones la sinceridad del que reconoce ir tirando con la ingenuidad o la superficialidad del que quiere pensar y exhibir que es feliz... Y mi reacción primera es que yo prefiero intentar ser super feliz y que a veces se noten las fisurillas que resignarme a ir tirando. Porque tirar se va tirando siempre, se esfuerce uno o no, no tiene mérito.

¿No?
Igual te parece que todo esto no tiene que ver con lo que querías decir...

mario said...

Ays, espinoso tema el de la felicidad. Creo que, en general, y para que sea compatible con una vida en sociedad uno no puede ir alardeando de la suya. Y además, igual que pasa con el amor (que supongo parte de la misma) tampoco es sostenible postularse en una perpetua posición de "felicidad fou". Y por ende no me parecen creíbles las personas que presumen de la misma.

Y quede calro: a día de hoy, me encanta rodearme de personas felices, por eso me encantan todos ustedes.

Raquel Márquez said...

Por hablar sólo de mí, te diré que siento que la sociedad no me ha premiado ni castigado en nada importante. Ya hemos hablado mucho de eso, con el tiempo he preferido hacer responsable de todo a la gente con nombres y apellidos, y yo la primera, claro. Quiero decir que antes pensaba que la sociedad me exigía ser una señorita, o ser popular, o yo qué sé, y ahora intento olvidarme de la sociedad y sólo dejo que me exijan ciertas cosas importantes mis amigos. Sobre todo una cosa exigible en la amistad para que yo la considere tal es la sinceridad: un amigo te cuenta sus cosas buenas y malas y le interesan tus cosas buenas y malas. Si me preguntan en un mal día les cuento todo y me siento mejor, y en un buen día quiero pensar que mi felicidad les contagia un poco. Alguna vez me ha pasado (muy pocas, y con vosotros que leeis esto nunca) que noto a alguien envidioso. Eso sería una señal inequívoca de que tengo que dejar de ser amiga de alguien (ya digo que no me ha pasado casi nunca con amigos, y sólo alguna vez con conocidos con los que no he sintonizado).

Y lo demás en la sociedad me interesa muchísimo menos que la amistad. No presumo de feliz en la cola de la panadería, pero si me lo preguntas tú a día de hoy espero no parecerte poco sociable o incívica si te bailo una conga mientras te explico que el sol brilla allá arriba in the sky. Feliz Navidad, pequeña compañía de empréstitos, etc, jeje.

Es que hoy vuelve mi amiga Encar y eso merece una conga o dos.