Thursday, April 17, 2008

GENERACIÓN STARBUCKS

Las vislumbro a través de la cristalera; y digo “las” porque son, abrumadoramente, féminas. Es una de esas cafeterías clónicas de una gran corporación donde no permiten fumar: como tantas otras cosas, tomar un café requiere del inevitable pitillo para que el ritual sea completo. Son chicas de aspecto universitario: con sus libros, su moda H&M y seguridad en la mirada. Consumen el café convencidas. Y yo experimento una epifanía: uno de esos raros momentos en que me siento poseído por una extraña lucidez y entiendo algo de lo que me rodea.

Starbucks, ejemplo de éxito empresarial: un producto malísimo con un precio exorbitado que triunfa y se convierte en una de las marcas “cool” de nuestros tiempos. Curioso, cuanto menos.

Es evidente que cuando tomamos café, pagamos algo más; de lo contrario no se entiende la naturalidad con que entregamos 1,20 euros por algo que no es sino agua sucia. Cuando tomamos café estamos pagando la charla, el espacio en la barra, la posibilidad de una pausa… Sin embargo, no es el caso de Starbucks, con un ámplio grupo de consumidores que adquieren su café para pasearlo camino del trabajo. Por tanto ¿qué es lo que buscan? Obviamente, la marca. La marca es el icono de los elegidos, de los triunfadores o de los aspirantes a serlo, de los que pueden permitirse pagar tres euros por un mal café o al menos intentan aparentarlo. La marca es la cruz cristiana, la estrella de David o la esvástica nazi: aquello que nos identifica. Ayer la marca definía religiones o ideologías, hoy hábitos de consumo. Lo cantó Aute hace más de una década: “Pretenden convertir aquel milagro que una vez fue el ser humano, en simple productor, consumidor, contribuyente, ciudadano…” Y lo confirma el sociólogo Lipovetsky en una entrevista que tenemos enmarcada en la oficina: “La identidad se construye hoy con marcas comerciales”.

13 comments:

Cigarra said...

Sólo he entrado una vez en un Starbucks, y diré en mi descargo que estaba en Londres, llovía y era domingo muy temprano. Y no había nada mas abierto por allí. Y me repugnó visceralmente y me juré no volver a entrar en ninguno, en ningún lugar de la tierra. El café era un agua sucia ¡y te lo dan en un vaso de plástico! ¡Por Dios, si el principal placer de tomar un café es la taza de cerámica, cuanto más fina, mejor!

Anonymous said...

ai que cosa.
tengo una relación mala con el ´estárbacks´.

todo tan aseptico, tan limpio, aquél frank sinatra siempre cantando cómo si siempre fuera navidad, los hombres todos de traje o casual chick, solo hablan de cifras y números
´claudia, vas a querer algo de beber? un zumo, un café?´

´un descafeinado moka de vanilla Paulo´

´Eva, vas a querer el bocadill caliente? Y para acompañar un sumo de naranja?´

´Un zumo de naranja para Eva´


no, no.
es que no.
yo solo iba a por los muffins de arándanos por la mañana.

pero cómo acabo de descubrir el ´Sandwich Club´ justo delante

Anonymous said...

ays q se me fue

cómo iba diciendo
´...cómo acabo de descubrir el ´Sandwich Club´ justo delante, con unas maravillosas y baratas empanadas de espinacas, se acabó la tortura.

C.

unSeñor said...

Pues yo no lo entiendo, no me entra en la cabeza. Si venden mierda a precio de "mierda", es que somos todos gilipoyas, así de claro.

Anikin said...

Lo de que siempre ponen a Frank Sinatra no es cosa mía, ¿verdad? La única razón por la que el Starbucks merece mención es por la tarta de chocolate. Hace del mundo un lugar mejor.
Si te la tomas en una terracita en verano acompañada por un buen cigarrito mejor que mejor. Que eso de que la calidad del café se va al traste si fumas cerca es discutible.
Un saludo

tu hermano said...

a mi los que me producen la rision son los que van en el metro con su cafe en la mano creyendose que son lo mas cool por beberse su mejunge ahi a toda prisa de camino al trabajo como si fueran unos neuyorkinos de pro

pero eso si hermano... anda que no nos salvo el starbucks el culo en londres cuando no nos terminamos de acostumbrar al tempranero horario del desayuno de la pension ja ja

bueno, que aunque a veces no firme tanto como quisiera te sigo leyendo!

Javier Díez said...

Yo conocí Starbucks, por los compañeros del turno de tarde, que eran aficionados a comprar un café ahí, de vez en cuando, por variar. Luego, he ido más, reconozco que el café frappé me gusta, también lo he tomado mejor fuera de allí, y pese a ser fumador me gusta. Me disgustan más los Burger King,la cafetería del Vips, y otras franquicias, siempre con un servicio mejorable, un producto mejorables, un precio difícilmente superable y una marca conocida, a quien le guste, por lo menos son claros en la oferta.

Miguel B. Núñez said...

yo supongo que la razón por la que tanta gente se pilla un café ahí es justo por eso de que te lo puedes llevar, es algo que no se puede hacer en muchos sitios donde venden café.

por cierto, como ya no tomo café... ¿hay té en un starbucks?

Raquel Márquez said...

Yo he ido muy poco (creo que dos veces) y me da mucho por culo la estandarización y que haya uno en cada esquina, y me preocupa como toda empresa o institución que acumule tanto poder... pero las dos veces me han gustado el café y los bollos, la verdad. En más de un bar recoleto me han servido peores cafés igual de caros (o sea, carísimos!, ciertamente).

Lo que está claro es que el ambiente es fundamental, y un servicio al cliente natural para mí lo es casi todo (sé de buena tinta que en Starbucks dan a los empleados un código totalmente cerrado y repetitivo para tratar al cliente, tipo "nunca dejar de sonreír"... miedo)...

Ah, lo de no fumar me alegra egoístamente, porque aunque no me creo ese rollo de que afecte a la calidad del café, odio comer y beber con humo de tabaco. Esto no te lo había dicho nunca, Mario, lo de que soy defensora del no fumador, jeje... ¿Para cuándo fumaderos de opio? Igual eso me da hambre y todo...

mario said...

He de confesar que, a veces, yo también he incurrido en el despilfarro Stabucks. Y que tuve unas adidas y uso converse all stars desde siempre. Pero, bueno, el escatergoris es mío y eso me permite la caradura de ser a la par juez y parte.

Por cierto, Raquel me solidarizo contigo con lo del tabaco pero en mi caso la adicción ha alcanzado caracter enfermizo. Tengo que ponerme a ello e intentar dejar de atufaros pero, mientras tanto, no me juzguen!

Hermanito, yo también te leo en tu fotolog auque ahora ya no me dejen firmar.

+ que ObjetosPerdidos said...

opino lo mismo del Mc Donalds. Estamos dominados por los mounstros de las marcas en todos lados...pero hay q reconocer que el ponque de Bluberry es una tentacionnnnmmmmm :)

Franziska said...

¿Por qué dejamos que nos "marquen?

Este artículo tuyo me recuerda que hace algún tiempo guardé un estudio realizado por una universidad de ¿Escocia? sobre el tema de las zapatillas deportivas de marca. Sus conclusiones eran muy aleccionadoras, creo que lo voy a publicar.

Pero hay que reconocer que, a veces, es imposible escapar al tiempo en el que nos ha tocado vivir. Suerte si no estamos completamente atrapados por el sistema y logramos escabullirnos.

Saludos cordiales.

Anonymous said...

Pues yo compro pork:

1.-Me gusta sus frapuccinos (ok detesto cuando el 90% es puro chocolate)
2.-Internet Gratis
3.-Aire acondicionado
4.-Comodas instalaciones
5.-Me puedo quedar de gorra todo el tiempo que quiera y nadie me molesta, ajajaja.

Pero si creo que pago mas por una comodida que por el cafe en si