Tuesday, February 06, 2007

INERCIA

Despierto. Qué gusto da amanecer sin despertador. ¿Amanecer? ¿Por qué, entonces, no entra luz por la ventana? Joder, son las cinco y pico de la mañana. En fin, media vuelta y a seguir dormitando. No. Mi cuerpo aún no se ha enterado de que hemos cambiado de horario. A ver como lo engaño ahora. Pienso en mis antiguos compañeros de oficina, fichando a tan tempranas horas y la desagradable sensación de que tu cabeza se va a estrellar contra el teclado de un momento a otro. No funciona. Recuerdo, entonces, mis noches incómodas, en las que hubiera pagado una fortuna por un rato de sueño: aquella, en el glaciar de Gredos, en que pasamos una tormenta tres personas bajo una capa de agua, o la fiesta en la que me emborraché demasiado y hube de esperar en el coche, tiritando de frío, hasta que un amigo decidió volver a casa o la noche en vela dentro de una cama que no me correspondía preguntándome qué hago yo aquí. Intento incluso meterme en el pellejo del yonqui que descansa en el cajero de la esquina. Y nada. Mejor enciendo la radio y sintonizo la Cope para saber lo mal que está el país. No me apetece porque, la verdad, tampoco se está nada mal debajo del edredón cuando no tienes otra obligación salvo la que tú te exijas. Me empieza a apetecer un cigarrillo. Venga, va, mejor me levanto y así a provecho más el días... zzzzzzz

4 comments:

David said...

el cuerpo siempre llevando la contraria a la mente... la mejor forma de engañarle es haciendo lo que él quiere que hagas...

Te recuerdo que la noche de gredos fui atacado por un escorpión que me picó en el labio, y por eso os desperté. Quién iba a imaginarse que realmente no me picó nada...

Es curioso, ayer me encontré a Moratinos, ya te contaré.

tu hermano said...

asi creo que empezaba la primera aventura de CHICHA TATO Y CLODOVEO, con ese monologo de CLODOVEO!

disfruta mamon!

a ver si este finde te doy tus reyes!

Laura said...

Yo también pienso últimamente en la relación tan estrecha que hay entre el placer y la mala vida. Quiero decir, que cuando tu día a día es un sin vivir de curro, estudios, cursos soporíferos, visitas al dentista, etc... se disfruta mucho más con nada.
Siempre somos más felices en la imaginación.

pat said...

Si es que no hacemos nada al derecho...

Pero, ¿y lo bien que nos va así? Tú disfruta y punto. Si disfrutas madrugando... pues bienvenido sea el placer!

Saludos!