Thursday, November 22, 2007

ENCONTRADA GATA GRIS

Encontré una gata gris y aunque soy alérgico al pelo de los gatos, fui incapaz de dejarla helada en la noche. Me la lleve a casa, le puse un tazón de leche y encendí la estufa para que entrara en calor, pero prefirió trepar y acurrucarse en mi regazo. La acaricié y descubrí que solo soy alérgico al pelo de algunos gatos. Al día siguiente, imprimí en la oficina unos carteles en los que escribí “Encontrada gata gris” seguido de mi número de móvil y de vuelta a casa, los pegué por el barrio. Cuando llegué a casa y la gata gris salió a recibirme, me arrepentí de haberlo hecho y las dos veces que sonó el teléfono dude si descolgar. No eran el dueño de la gata gris. A la mañana siguiente, madrugué para despegar los carteles, antes de ir al trabajo. Estuve todo el día temiendo haberme demorado y que el dueño de la gata gris me llamara. Claro que podría inventar una excusa, como que a mí también se me había escapado, pero estaría feo. Con el correr de los días, las llamadas de teléfono dejaron de sobresaltarme. A veces, cuando vemos la tele por la noche y ella se restriega contra mis alpargatas, me asalta la duda de si, las semanas que salgo de viaje y la dejo en casa de Nuria, la gata gris me extraña.

3 comments:

tu hermano said...

vaya, creia que te habias pillado un gato!!! XD

Laura said...

Aich los gaticos...
A mí nunca me han decepcionado ni me he sentido traicionada por ellos nunca, la fidelidad incondicional me parece que está sobrevalorada en los animales de compañía, sobre todo si la comparamos con lo poco que la ejercemos los humanos.

Franziska said...

Los gatos tienden a escaparse en determinados momentos pero mientras se disfruta de ellos son increíblemente delicados con la persona a la que eligen: a mí me encantan.