Monday, May 07, 2007

THIS IS NOT ARCHITECTURE

Me cae gorda la arquitectura moderna. Durante el último siglo, el ego del arquitecto, no contento con la excelsa labor de organizar el espacio con inteligencia, decide imponer a su clientela su visión del mismo. Y la arquitectura que, se pongan como se pongan, NO es un arte (las matemáticas tampoco y no supone ningún demérito) adopta las peores maneras de estos. Porque hay muchas diferencias entre arquitectura y, pongamos, pintura y una es que la arquitectura trabaja sobre un lienzo que no pertenece al autor. Pues, si bien tenemos la opción de evitar una exposición de tal pintor que nos horroriza, difícilmente podemos eludir aquel espacio urbano diseñado por un niñato de perilla, apellido compuesto y delirios de grandeza. Imaginemos, por un momento, que un pintamonas, recién salido de la facultad de Bellas Artes, nos obligara a colgar sus bodegones de heces en nuestra alcoba, pues como que ni puta gracia ¿no? Algo semejante está ocurriendo con la arquitectura. Creo que hemos llegado a tal situación debido al endiosamiento del arquitecto, producto de los presupuestos que manejan y es sabido que el que controla la pasta se inviste de poder; y como nadie tiene agallas de llevarles la contraria pues carta blanca. Ays, una vez más el dinero jodiéndolo todo.

A su regreso de Barcelona, Baroja escribió que el modernismo le provocaba mareos. A día de hoy las cosas están igual pero peor. Probablemente Barcelona sea uno de los lugares más grandiosos del planeta, de no ser así, no habría explicación para que tantos visitantes encontremos fascinante una ciudad cuyo espacio público (y casi añadiría privado) se haya vendido a la modernidad más rampante. Mi admiración por la figura de Gaudí me obliga a entender su concepción del espacio, entre mística y delirante, y por ello me maravillan sus edificios; siempre y cuando no me toque subir a una de sus azoteas de escalones irregulares con el cubo para tender la ropa. Pero, excepción hecha de Gaudí, las tropelías que te encuentras en un paseo por la Barcelona moderna son tal atentado al devenir ciudadano que deberían estar tipificados en el código penal; cantos a la megalomanía de un demiurgo de academia, más interesado en ganar premios internacionales que en el goce de sus criaturas; un cabrón con tiralíneas, vaya.

Aquí, por los madriles, siempre hemos sido menos de exposición y más de untar en la salsa. Entre sus cualidades de poblachón manchego no se hallaba el deseo de epatar, lo cual ha provocado las burlas de los colectivos más modernos, pero redundaba en una ciudad menos manierista y más habitable. Hasta que llegó Gallardón a joderla. Y es que todo el rollo que acabo de soltar viene a cuento porque, hace un par de meses, llegaron unas máquinas al descampado colindante con la iglesia de San Francisco, desalojaron a los señores del Este que allí pernoctaban y comenzaron las obras de un parque. Y esta mañana el alcalde se personaba para estrenarlo, en esa loca carrera de inauguraciones preelectorales que, de exagerada, linda con lo ridículo. Y dirán qué hay de malo en inaugurar parques ¿verdad? Pues depende del parque, señores. Porque el modelo de parque que está imponiendo choca frontalmente con el modelo de parque de verdad, de toda la vida, de crecer en él: el de jugar al rescate, comer pipas, beber una litrona, meterle mano a tu chica o fumar tu primer porro ¡chispas!

El que quiera saber de qué hablo que se pasee por el parque exprés de la plaza de Santo Domingo. Un parque diseñado por alguien que seguro jamás corrió por uno. Un engendro asfáltico ideal para cocerse a la piedra en los días calurosos, surcado por incomprensibles parterres amurallados que impiden cualquier tipo de actividad de parque, y dónde, de sólo pensar en jugar a la pelota, ya se te desuellan las rodillas. Todo delimitado, acotado, por aquí sí y por aquí no y mira que flores tan exóticas. Eso sí, con conexión wifi para que los modernetes de Chueca saquen a pasear su portátil de última generación.

Hace unos años viví en la periferia. Afortunadamente en aquel piso pasé alguno de los mejores momentos de mi vida. Digo en aquel piso en sentido estricto porque, en más de tres años, no transité las aceras sino para escapar allí. La ordenación urbana era perversa: cada bloque de vivienda se erigía con su zona verde particular, incluso con su piscina, de manera que sus moradores se mantenían en su redil sin ocupar la calle, convertida en un desierto. Me acerqué al centro en busca de un lugar donde existiera un “bar de abajo” en lugar de un macrocentro comercial, una tahona en vez de pan descongelado o una frutería donde sepan tu nombre, en lugar de la excursión del sábado al Carrefour. Y ahora viene el alcalde a meter sus narices y sus excavadoras en todo lo que algunos amamos y defendemos. El hombre debe modelar el entorno a su gusto y no al contrario. Vaya usted a la mierda, tonto del pijo.

12 comments:

unseñor said...

Talmente de acuerdo. En el parque que tengo yo al lado de mi casa nos han cambiado una gran parte de cesped por zonas de suelo recubiertos de trozos de corteza de árbol (como la que se usa en los terrarios para absorber las heces de reptiles varios).

Patrice said...

También es guachi construir el metro más grande de Europa a mil por hora y luego que ninguna línea funcione al 100%.

No me he leido a Rilke... Lo haré. De todas formas el tema es recurrente a lo largo de toda la metaliteratura, todo el mundo lo saca alguna vez; de hecho, no es ni la primera vez (ni supongo que será la última), que yo misma lo saco...

Un saludo!

Burbano said...

Una vez en el instituto,nos pidieron diseñar una maqueta de una placita cerca de El Pilar de Zaragoza,que iban a construir. Nos esforzamos mucho en idearla. Fue un trabajo en equipo de varios días. Nos quedó una maqueta muy chula. Tiempo después, cuando pasé por la plaza, me pareció que habían hecho una cosa horrible, gris, geométrica y llena de cemento. Cada vez que vuelvo a Zaragoza y paseo por ahí, me digo que qué plaza más fea, y siempre recuerdo nuestra maqueta.

mario said...

Raquel, cuánto me ha gustado tu anécdota: El fracaso de la ilusión contra los tecnócratas. Una pena

moraliaminima said...

"...el hombre debe modelar el entorno a su gusto", claro que sí, por desgracia nuestras ilustrísimas no piensan en eso, o bien lo piensan siempre y cuando deje pasta claro...yo creo que modificar el medio físico en el que nos movemos influye en nuestra personalidad y estado de ánimo, alguien debería hacer un libro sobre esto, o algo. saludo. israel

pacoalczr said...

ah, la arquitectura...yo me quedé prendado con la parisina. Creo que París es un lugar bonito y acojonante (o sea, construido para acojonar) a partes iguales...

er, de todas maneras, admito que yo tengo cierta tendencia a sentirme atraído por ese tipo de construcciones grandiosas y absurdas que la gente sensata no puede soportar, ja ja

por cierto, gracias por visitarme...juraría que te había mandado un e-mail anunciador!

Laura said...

Creo que ya no ponen árboles ni nada verde en los parques nuevos porque debajo no hay tierra para que los pobres echen raíces, siempre hay un parking, un túnel de Metro, la M-30, vaya usted a saber.
Y en relación con lo que has comentado en el blog de Paco: ayer hablando de búscate la vida, nos enteramos por Bartual que por un problema de derechos no se edita la serie en DVD y además tampoco consiguen emitirla en algunos canales, por ejemplo los de Paramount Comedy la querían, y nada, naranjas de la china. Al parecer sólo tienen derechos sobre unos pocos capítulos que sí que han sacado en DVD pero en USA.

David said...

Llegará un día que la naturaleza se coma todas las ciudades del mundo. Qué gustazo.

tu HERMANO said...

yo es que tengo un toque extraradial asi que mejor no opino, pero que si, que los parques nuevos son muy feos y encima no podemos hacer SKATE je je

Francisca said...

¡Caramba cómo te pones cuando te enfadas! Y además se ve que has escrito de un tirón: me has impresionado. Pero hombre, ten piedad del pobre Gallardón, él lo intenta todo con buena voluntad: no hay más que prestar atención a sus humildes explicaciones. Y esa frase para la historia de qué pasaría si nunca pasara nada. Ha gustado tanto que se la copian. ¡Qué politícos tenemos madre! A veces pienso que, quizá, no merezcamos otros mejores.

Francisca said...

Por cierto, se me olvidaba decirte que me clausuraron el blog el rincón de raitán. Todavía no sé por qué. ¡Vaya rabieta que pasé! No recuerdo haberme enfadado tanto en muchos años. Pero he acabado hundida en el pozo de la resignación y he vuelto a abrir otra página que se llama:

Humor, sociedad y poesía y cuya dirección es la siguiente:

http.//elnidodelpetirrojoparlanchin.blogspot.com

Como he visto que me tienes entre tus "links" por si quieres corregirlo. Gracias.

Cigarra said...

¡He encontrado un alma gemela en la Red! Opino exactamente lo mismo sobre Gallardón y sobre los parques, o mas bien lo que esta pandilla de facinerosos que nos mete la mano en el bolsillo, llama parques.
No te equivoques, Francisca, Gallardón no es el "pobre Gallardón". Es un fulano que se está forrando a costa de los madrileños, devorado por la megalomanía de pasar a la historia como otro Ramsés. De buena voluntad no le concedo ni un ápice.
Y como toque un árbol del Prado, le busco y le sacudo en persona, aunque vaya a la carcel luego.
Pero no tiene arreglo. Ya nos lo han puesto ahí para otro porrón de años.
(Me ha encantado lo que de Madrid es "mas de mojar en las salsas")