Wednesday, December 06, 2006

DESAYUNO CON FIAMBRE

A horas en que no existen más sombras sino las que dibujan las farolas, camino rumbo al trabajo como un autómata. La calle de mi oficina está en un barrio tranquilo y acomodado, por ello es la preferida para el descanso de una legión de indigentes que, pertrechados de cartones y mantas, improvisan su dormitorio en soportales, cajeros y bancos.

La otra mañana avanzaba por la calle añorando el calor del edredón cuando apenas reparé en un tipo que, derrumbado sobre la acera, los pantalones mojados y severos síntomas de embriaguez libraba batalla entre el sueño y el delirio. Como es frecuente que al sentirte te increpen e insulten, torcí la mirada y aligeré el paso para no llamar su atención.

Tres horas después, cuando bajé a desayunar, unos operarios del SAMUR levantaban su cuerpo. Lo cierto es que me resulto muy difícil tragarme el café.

5 comments:

Anonymous said...

ayyyy, q le podias haber salvado la vida al vejete! je je

salud!

Anonymous said...

Poluzza, el SAMUR no recoge muertos, eso lo hace la empresa mixta de servicios funerarios, estaría jodido, pero no muerto. ¿No?

mario said...

Efectivamente, estos fueron los siguientes en aparecer.

Anonymous said...

Joder. Pues nada, nada, usted tiene la culpa. :-)

Anonymous said...

El viernes pasado iba en metro hacia Tribunal, y justo cuando el tren se para en Sol, a través de la ventana que tenía enfrente, vi como los del SAMUR cubrían a una señora con un papel de plata de esos... Y claro, un mal cuerpo... En Gran Vía (la siguiente parada, y aún no recuperada del susto), había una chica vomitando de mala manera que fue como la gota que colma el vaso. Llegar a Tribunal sin decidir cambiar de andén y volver a casa fue casi un milagro...