Tuesday, January 23, 2007

DELIRIOS

Las personas cuya situación mental no se ajusta a la realidad son calificadas como dementes. Dependiendo del grado de disociación, las sociedades arbitran diferentes medidas, de control, marginación, exclusión o eliminación. Dentro del perfil de sociedad-sanatorio al que nos dirigimos, donde cada vez más aspectos humanos serán sometidos a regulación, es frecuente olvidar que la realidad, desde sus capas más profundas, no es sino consenso. Y basta cambiar el contrato social para alterar la realidad.

Ser estigmatizado como “loco” no es algo que parezca deseable, a priori. Sin embargo, pienso que el único modo de avanzar, de rebelarse, de escapar del carril, es flirtear con la locura, con lo anormal, con lo extraño. Quizás en ello resida mi fascinación y deuda con los surperrealistas: Mentes preclaras, capaces de colocar sobre el mantel que arriba y abajo son sólo un acuerdo y que es nuestra la potestad invertirlo.

Las épocas de transición me resultan especialmente clarificadoras al respecto. Todo el que acepta vivir en sociedad asume cierto grado de mascarada; pero es cuando decidimos abrir otra etapa que se revela, en su plenitud, el grado de ficción que consentimos a diario. Por momentos, tus ideas se instalan en el siguiente escalón, pero el cuerpo permanece amarrado al anterior cumpliendo una delirante condena.

En fin, paciencia. Sólo espero no terminar ingresando en el cotolengo.

7 comments:

pacoalczr said...

je, je, qué casualidad...precisamente acabo de recibir quejas de un lector por hacer (según él) coñas sobre la esquizofrenia...

Anonymous said...

Justo desde ayer estoy muy metida en el trabajo de un esquizofrenico...
http://adolfwoelfli.ch

me tiene totalmente enganchada.


besos.

(Si si Alvaro de Campos y su exaltación de las maquinas, como me tuvo en sus brazos buff)


Clau

Anonymous said...

Aparte de que no me parece que haya una sola realidad... mm eso es simplificar demasiado. Eso de flirtear con la locura, que es lo mismo que hacerlo con otras realidades, parece que da resultados de veras fascinantes...

Clau

David said...

Seguro que hay alguna forma de subir el escalón también con el cuerpo, no sólo con la mente y el espíritu...ya la encontraremos...

pat said...

Al final se sube y punto. Recuerda la tormenta de arena. Lo haces sin querer y sin darte cuenta. Y cuando finalmente lo haces (darte cuenta), ya ni te acuerdas de esa otra sensación de dejarte atrás. Y ya estás otra vez... y así sucesivamente.

Raquel Márquez said...

Tú lo que eres es un relativista, hombre, la realidad te la decido yo ya, resumida: Tradición, Familia y Propiedad.
A mí con jipiadas, hombre, jaja...

Es curioso (gilipolleces aparte), yo suelo creer en la realidad más allá del consenso, a pesar de que quiero ser totalmente relativista. Pero como tengo claro que en la vida lo más importante es relacionarse y entenderse con los demás, firmo sin dudar tu frase: "basta cambiar el contrato social para alterar la realidad".

Laura said...

A mí me preguntaron hace poco que a que aspiraba en la vida y aluciné con mi claridad al contestar: "no volverme loca". Creéme, me cuesta mucho trabajo... aunque creo que ya lo sospechabas ya.